El año tiene 365 días, pero hay una fecha muy especial marcada con sangre y con fuego en nuestro calendario. El 11 de marzo de 2004, y en vísperas de elecciones, sufrimos en Madrid el mayor atentado que ha padecido Europa hasta la fecha. Se da la circunstancia de que para muchos no ha pasado el tiempo porque sus heridas no pueden cerrarse.

No sólo porque ocho años es muy poco tiempo para olvidar algo así, sino por la forma en que se ha comportado una parte de la sociedad.

Políticos que a un lado y a otro de sus estúpidas confrontaciones buscaron dividir a los españoles en torno a un atentado que no distinguió colores, ni ideas. Fue un atentado indiscriminado. Todos íbamos en esos trenes.

Creo que aprovechando los últimos reveses que han recibido las víctimas del en su lucha por querer saber toda la verdad, han querido aprovechar la fecha para pisotearles un poco más  y es que a mucha gente le molesta que las víctimas continúen insistiendo en querer saber la verdad.

Se llegó a decir que la causa abierta contra Juan Jesús Sánchez Manzano en el juzgado número 43 de Plaza de Castilla había sido cerrada de forma definitiva, pero mira por donde, días después apareció nada menos que uno de esos trenes supuestamente destruido en una fundición.

A las víctimas se las ha matado varias veces. La primera vez el 11M, y también cada vez que ha salido una de esas escandalosas mentiras y ocultaciones que apenas han merecido eco en la mayoría de loa medios. Medios que han dejado de servir a la verdad para servir a unas instituciones corruptas al servicio de sí mismas.

Desde las instituciones del estado, se les ha robado a las víctimas sus más elementales derechos de justicia. Ahora algunos que quizás tienen miedos inconfesables a posibles repercusiones políticas, se han envalentonado. Ahora a las víctimas se les ha querido robar también su día de duelo. El 11M es una fecha que todo el mundo debería respetar en España.

Una panda de paniaguados que deberían ocuparse de defender los intereses de los trabajadores, se dediquen a torpedear las manifestaciones sobre los atentados del 11M me parece repugnante.

Los que se van a servir de esa fecha para sus propios fines ¿no iban en esos trenes?

El juez que ocultó un vídeo de la pericial a las partes y a la opinión pública ¿no iba en ese tren?

Los Tedax que lavaron con agua y acetona las pocas pruebas que se salvaron de la destrucción masiva ¿no iban en esos trenes?

Las personas que mandaron destruir los restos ¿no iban en esos trenes?

Los medios que hicieron gala de su pasividad en la búsqueda de la verdad ¿tampoco ellos iban en esos trenes?

En realidad, todos íbamos en esos trenes, pero algunos, para su propia vergüenza, actúan como si la fecha no fuera con ellos.