Ayer me tocó madrugar y acudir al colegio electoral en calidad de seleccionado por el sorteo. Concretamente me tocó primer suplente del presidente de mesa electoral. Ya es la tercera vez que me toca el dichoso sorteo presuntamente aleatorio y por suerte siempre de suplente con la suerte de no resultar necesaria mi permanencia porque no faltó el titular. Una larga jornada de  12 horas mínimo. Un trabajo obligatorio y necesario cuya falta de presentación no justificada lleva aparejada penas de 14 a 30 días de cárcel y una multa de 2 a 10  meses  por delito electoral. (El pequeño detalle de la cuota diaria para el cómputo de la multa no se menciona).

Mesa electoral

Mesa electoral

Tengo claro que, medio millón de personas para cubrir las necesidades de unas 60.000 mesas electorales no se pueden conseguir sin la «colaboración ciudadana obligatoria». Eso lo entendemos todos, pero yo tengo la mosca detrás de la oreja, porque no es que yo tuviera mala suerte, es que algunos de mis compañeros ya les había tocado más de una vez la lotería del nombramiento de miembro de la mesa electoral.

-¿Será que si te eligen una vez y finalmente no te toca constituir la mesa tienes más probabilidades de que te vuelva a tocar? – pregunté yo intentando explicar la anomalía estadística en base a mi caso.

-¡No! A mí me tocó ser presidenta y aquí me tienes otra vez como suplente para vocal y una vez anterior también me tocó de suplente y me libré. – dijo una compañera, y no fue la única que se quejó por reincidencia de selección en el sorteo, por lo cual intento hacer algunos cálculos estimativos de probabilidad  basados en los datos de que dispongo que no son muchos.

A grosso modo, si de 35,5 millones de electores se sortean 9 personas entre titulares y suplentes para cada una de las 60.000 mesas tenemos una probabilidad en tanto por ciento de  100×540.000/35.500.000 = 1.52% . La probabilidad de que te toquen dos veces seguidas sería. 100×0,0152×0,0152 = 0.02%.  Pueden existir circunstancias que modifiquen este cálculo según los casos pero de una forma aproximada los órdenes de magnitud de las probabilidades que se manejan son esos y parecen lógicos. Descubrir que por tercera vez te ha tocado y que de los siete compañeros que acudieron por sorteo (faltaron dos) a tu misma mesa, varios de ellos se quejaron del mismo problema no parece nada lógico.

Lo cierto es que todos teníamos la sensación de que algunos estábamos gafados y no entendíamos el motivo. Busco en Internet y encuentro que se trata de un problema relativamente bien conocido.

La Ley Electoral incurre en el error más habitual para estos casos. El sorteo debe ser público, el sorteo debe ser aleatorio, el sorteo tiene que ser respetando las condiciones de legalidad, a veces ante notario. Pero por ningún lado se dice que el sorteo tenga que ser equilibrado.

Sorteo de las mesas electorales

A mí me parece que un error tan habitual y tan burdo no es necesariamente un error, en todo caso sería una negligencia. ¿Tengo que creerme que nadie reparó en las injusticias?. Que esto ocurra en un pueblo con 215 habitantes ya me parece grave, pero en Madrid hay un abultado censo y la mala suerte (al menos en mi barrio) no parece bien repartida.

Creo que la ley debería exigir que el sorteo sea justo y equilibrado, además de público, aleatorio y ante notario. Puede que tú amable lector no estés gafado y puede que este artículo interese poco a muchos como tú, pero a unos pocos les puede interesar mucho.