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Los esnobs enemigos de la gratuidad en la cultura.

La cultura libre y la cultura gratuita no son lo mismo, y ya he hablado alguna vez sobre el copyleft, pero ahora me interesa hablar de algo tan prosaico, como el dinero, porque la gratuidad es uno de los aspectos asociados frecuentemente a la lcultura libre. Una gratuidad, percibida con demasiada frecuencia en una parte de la población,  como signo claro de falta de calidad. Todo ello producido por una propaganda social mediatizada por el culto al dinero.

La prostitución cultural es algo que conviene al poder, siempre ha sido así. Precisamente por eso los gobiernos promueven organizaciones que transformarán el culto a la cultura en culto a la fama y al dinero, porque eso produce riqueza y produce poder.

Se ha hablado mucho de la SGAE y todo lo que se diga de ella es poco. Creo que habría que hablar menos y actuar más. Personalmente creo que el inmenso poder de la SGAE viene desde una legitimación política que se salta las más elementales normas democráticas y la convierten en un poder fáctico (algo parecido a lo que hicieron con la iglesia concediendo un concordato que es un agravio comparativo para otras religiones).

Primero las hacen extremadamente poderosas gracias a una serie de concesiones anticonstitucionales y luego se excusan en que son demasiado poderosas para meterse con ellas. Les consienten lo que no se consiente a nadie más, porque creen que representan un bien necesario, pero estas instituciones que actúan al margen del control democrático tienen tal poder y tal avidez de poder y de dinero que resultan insaciables, nunca tienen bastante.

La ministra de cultura nos la han colocado ese colectivo de gente que vive chupando del bote y haciendo negocio a costa de la cultura, y que defienden que si algo no produce dinero no es cultura. Para ellos Internet es un desgraciado invento que seguramente usan todos los días porque lo necesitan, pero su hipocresía y su avaricia son superiores a todo.

Son unos intermediarios que no representan los autores sino solo a una minoría de ellos. No existe verdadera democracia interna ni existen mecanismo de control democrático sobre ellos. Ellos dictan sus propias normas e imponen sus tarifas en forma de canon a la ciudadanía usando para ello unos criterios absolutamente injustos viciados en su favor.

Gracias a estas instituciones y a las leyes obsoletas que regulan el negocio de los bienes culturales, el  98% del caudal cultural en España se pierde quedando en una situación de orfandad que impide que nadie pueda disfrutar de ellas ni siquiera aunque estuviera dispuesto a pagar por hacerlo. ¿Cabe un crimen cultural mayor que este?

Son leyes obsoletas y diseñadas exclusivamente a rentabilizar al máximo la producción de una reducida élite de autores que por razones variadas, (no necesariamente por su calidad), gozan de gran éxito comercial.

La calidad siempre es un factor decisivo en el éxito comercial, pero todos sabemos que la correspondencia no es total De la misma manera que algunos best sellers son un auténtico bodrio con un montón de pasta promocional detrás de ellos, hay gente que sin el menor respaldo logra ser descubierta directamente en Internet antes de que un solo editor o productor se fije en él. Esto en la música es más frecuente que en la literatura, pero el negocio musical mueve mucho dinero y que algo así esté pasando no les gusta a los que se creen imprescindibles para hacer llegar la cultura a los consumidores.

Me parece lícito y necesario orquestar un sistema que permita a los autores vivir de sus producciones creativas y es lógico que los autores buenos ganen más que los demás, también es lógico que la ley de la oferta y la demanda no alcance para satisfacer las necesidades de todos los autores, pero ¿tiene todo esto algo que ver con lo que estamos hablando?

Opino que el dinero y el poder establecido siempre han sido los mayores enemigos de la cultura. La cultura no se puede encorsetar, ni es admisible que el poder nos diga lo que es cultura y lo que no.

Estimado lector, espero que estés de acuerdo conmigo en un punto concreto; gratis y malo no son sinónimos, porque alguien que cree que lo gratis no vale nada, debería ser un poco menos cínico y no estar leyendo Blogs como este, ni usar cosas como la Wikipedia.

Será porque vengo del software libre donde este tipo de contribuciones altruistas son mejor valoradas. A mí me da lo mismo si es un programa de ordenador, una canción, una obra literaria, o una escultura de arena en la playa, si ha sido contribuida gratuitamente y la estás disfrutando junto a otras muchas obras gratuitas, no parece coherente que la infravalores, ese prejuicio en mi opinión tiene una componente importante de esnobismo.

La pedantería, la falta de humildad, la impertinencia, son defectos que muchos autores literarios han sabido vender como si fueran virtudes e incorporarlas como parte de su propia imagen. Me van a perdonar que yo no valore esas memeces en lo más mínimo. Mejor poco carácter que mucho carácter del malo, Puede que resulte muy comercial, pero si para tener éxito comercial hay que transformarse en un cretino, no me va a merecer la pena pasar por ello y hay mucha gente con auténtico talento que ha caído en esa forma de venderse. Ahora hay gente que cree que el talento, y eso que yo califiqué de memez, van indisolublemente unidas cuando generalmente no es así.

¿Se imaginan que para tener el éxito de Agatha Ruiz de la Prada tuviéramos que ser como ella? Una cursi con demasiadas pretensiones y escaso talento. Algunos de los que se autodenominan intelectuales solo son pseudo-intelectuales con aires de grandeza.

Yo creo que hay más subcultura en la pedantería, el narcisismo, la fatuidad, el esnobismo, y la afectación, que en la gratuidad, el altruismo, y la humildad, pero no todos opinan lo mismo y lo primero vende mucho.

 

El principal enemigo de los libros no es Internet, sino el ser humano.

Umberto Eco

Umberto Eco

Gran frase de Umberto Eco, que nos da un poco de oxígeno a los internautas acusados de todos los males que afectan a la cultura en una sociedad donde el dinero parece ser lo único que importa. Tanto es así que confundir intencionadamente el negocio de la cultura con la cultura resulta sencillísimo y muy conveniente para esos lobbys,  como la SGAE, que medran en la misma.

Para estos, aquello que no produce un beneficio económico no es cultura, y si produce mucho beneficio económico, es señal de su enorme valor cultural. Me temo que Voltaire tenía razón cuando dijo  «Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero.»

Internet posibilita a todo el mundo comunicar con el resto del mundo sin necesidad de ser un brillante escritor, el papel de los intermediarios de la cultura se ve cada vez más comprometido y esa es  la clave  porque es una forma de hacer cultura que no siempre mueve dinero.

Yo tengo la impresión que en los últimos años se está sobrevalorando el dinero cada vez más. Me da la impresión que estamos retrocediendo a momentos de la historia donde el dinero era sinónimo de poder absoluto. Gabriel García Marquez dijo que «El día que la mierda tenga algún valor, los pobres nacerán sin culo.» y los humildes ciudadanitos creíamos que teníamos algo realmente grande con Internet, pero estamos descubriendo que ahora pretenden meter las tijeras a Internet.

El artículo desglosa las reflexiones de este escritor italiano que llegan en un momento donde la batalla de intereses entorno a los derechos de los internautas está en un momento muy delicado, quizás incluso crucial.

http://noticias.lainformacion.com/arte-cultura-y-espectaculos/internet/umberto-eco-cree-que-el-hombre-es-el-enemigo-de-los-libros-y-no-internet_Ngbksf6HnVbTW6QAJOLXl5/

¿Es útil el copyleft para un escritor autoeditor?

copyleft

copyleft

Este no es un tema baladí y este artículo tampoco va a ser uno de tantos. Es largo y con multitud de referencias. Ponte cómodo antes de seguir.

El concepto copyleft.

El término copyleft surgió en el ámbito del software libre. La idea era simple, se trataba de compartir conocimiento pero evitando que el material, cedido para ser compartido por el mayor número de personas, pudiera ser apropiado indebidamente por otros, convirtiendo dicho material en un bien privativo para su propio lucro. La obra, «Copyleft», (manual de uso), me ha sido de utilidad a la hora de iniciar la confección de este artículo. La editorial es Traficantes de sueños. En esta editorial y en su página principal podemos leer lo siguiente: «Los textos de la editorial se publican con licencia Creative Commons y con copyleft.» Esta editorial tiene muchos libros en catálogo y todos se pueden bajar gratuitamente, e incluso se pueden redistribuir, pero también se pueden comprar en su versión impresa.

En concreto la licencia de esta valiosa obra,   Copyleft, llena de conocimiento, permite hacer obras derivadas siembre que se reconozca la autoría de la misma y se comparta bajo el mismo tipo de licencia. (Ojo: no todas las obras editadas por Traficantes de sueños tienen la misma licencia porque Creative Commons admite varias modalidades con distintas restricciones). Es un libro recomendable en el que ha participado varios autores. concretamente hay un capítulo contribuido por Emmanuel Rodríguez que trata del copyleft en el ámbito de la edición. Es una obra que en mi opinión no es totalmente neutral, ya que es pro culturalibre que se quiera o no es un tema puramente ideológico, pero incluso así es una obra muy seria, y aporta una cantidad de información enorme.

Este artículo es pro copyleft pero sin entrar en los jardines del activismo pro cultura libre. Yo estaría dispuesto a defender el conocimiento libre, pero la cultura libre es un concepto distinto y yo no iría tan lejos.

Para algunas personas el conocimiento debería ser siempre libre, porque todo conocimiento se sustenta sobre una descomunal base de contribuciones anteriores al mundo del conocimiento. Visto así y si hablamos de conocimiento, se trata de un argumento muy sólido que yo comparto, pero con el tiempo este concepto se ha intentado extender al mundo de la creación y del arte, donde tales argumentos son mucho menos consistentes dado que el valor de estas obras creativas reside fundamentalmente en lo que tengan de originales, es decir, que cuanto más se apartan del bagaje anterior, más valiosas son .En mi opinión meter todo, conocimiento y obras creativas, en el mismo saco, es un error. Lo que quiero tratar en este artículo, para que sea de interés para escritores autoeditores, es el tema de la rentabilidad del uso de las licencias copyleft. A pesar de ello creo obligado explicar un tema que algunas veces se intenta asimilar relación con el copyleft, pero que es independiente. Me refiero al concepto de cultura libre que es una filosofía que usa al copyleft como instrumento, pero hay que insistir en que el copyleft puede ser un instrumento válido no solo para los que defienden las filosofías de la cultura libre, sino también para los que no comparten estas ideas. El copyleft es un tipo de licencia y como tal es ideológicamente neutro.

El controvertido concepto de la cultura libre:

 

Libro viejo devorado por los ácaros.

Mi postura personal sobre esto, es que en este momento el concepto de cultura libre resulta mucho más utópico que el del conocimiento libre. La cultura libre no suele venir acompañada de una propuesta clara de sostenibilidad para los autores de obras creativas, y tiene su justificación y su origen en situaciones claramente indeseables para el mundo de la cultura. Yo me temo que continuará siendo un concepto polémico durante mucho tiempo.

Estamos usando leyes que se pensaron en una época donde el mundo de la información no tenía nada que ver con el actual, y donde el mal uso de un concepto como el de propiedad, referido a bienes inmateriales podría haber viciado todo el tema legal en favor de una industria de la distribución y no tanto en favor de la cultura. El extraordinario beneficio de los autores de éxito contrasta con las enormes dificultades de los modestos autores, y eso no es bueno para la cultura, pero sí lo es para la industria que premia a sus Bestsellers como auténticas gallinas de los huevos de oro.

Los usuarios de la cultura se ven además privados de acceder a obras que nadie ofrece porque podrían tener un propietario de los derechos desconocido. Son las llamadas obras huérfanas y la cantidad de bienes culturales que sucumben al limbo de la orfandad es enorme. Las obras impresas se mantienen en catálogo mucho tiempo y más allá de eso, se mantienen en los registros de la copia legal en las editoriales, o en los registros de la propiedad intelectual, y dispersas entre propietarios particulares. Las copias de las obras que caen en el olvido de la industria perduran como hibernadas en un montón de estanterías acumulando polvo y voraces ácaros que pacientemente se alimentan de ellas. La etapa de generación de beneficios de las obras literarias, si es que llegan a eso, se limitan con frecuencia a un corto período de tiempo,  y por ello cerca del 98% del total de las obras publicadas que tienen restringidos los derechos de reproducción y copia, no dan rendimiento económico para los editores y en muchos casos ni siquiera se sabe a quién pertenecen los derechos de explotación. Por eso nadie las edita por miedo a que alguien interponga una demanda legal. A final solo las disfrutarán los ácaros.

Solo expongo estas ideas para que se comprenda los motivos por los cuales hay un movimiento que es partidario de ciertos cambios legales. Una de las personas que intenta promover estos cambios es Lawrence Lessig. autor de  «Por una cultura libre». Que defiende estas ideas en las cuales no vamos a incidir, pero que yo resumiría con una de las frases de este autor. «Nos hemos preocupado tanto de proteger el instrumento de protección que hemos perdido de vista el valor que protegía».

Entre los clásicos de la literatura hubo ya algunos que defendieron este concepto tan controvertido hoy en día, nada menos que Lev Tolstoi, y Machado. Os dejo este enlace, precursores del copyleft, para que lo disfrutéis.

Copyleft vs copyright:

El copyleft no es lo opuesto a copyright. No podría serlo en modo alguno. Este es un tema que muchas veces se confunde con la lucha por los ciberderechos. El copyleft no debe ser contemplado como algo relacionado con el problema de la piratería y mucho menos pensar que la creación desaparecerá por culpa de esta lacra, o que sobrevivirá gracias al copyleft. Tales argumentos son en extremo tendenciosos y causan una profunda distorsión del concepto copyleft en la sociedad.

No vamos a incidir en el concepto de propiedad ni en las polémicas que se suscitan en algunos sectores de los defensores de la cultura libre pero hay que reconocer que quizás el término propiedad, no sea el más adecuado, ya que para permitir a los autores el retorno en forma de beneficios derivado de sus creaciones, bastaba hablar de derechos de explotación. Saber si algo que tiene valor ha de tener necesariamente dueño o no, es un debate en el que nos resulta inútil entrar ahora porque ahora se trata de orientar a un escritor autoeditor a tomar la decisión que más le beneficie al margen de las corrientes ideológicas. Por ello, dejando al margen las cuestiones semánticas del término propiedad, las connotaciones  ideológicas, y políticas, nos fijaremos en los aspectos prácticos y legales, y en este sentido, hay tres cosas importantes que no deben ser olvidadas:

  1. La propiedad intelectual responde a la ineludible necesidad de proteger la creación de obras como medio de vida para sus autores, y si se eliminara de nuestras leyes el concepto de propiedad intelectual, habría necesariamente que sustituirlo por otra cosa parecida.
  2. La propiedad intelectual, guste o no, es un concepto legal muy sólido contemplado actualmente en la legislación de muchos países.
  3. Tanto el copyright como el copyleft tienen cobertura legal y no son antagónicos.

Desde un punto de vista práctico, para los escritores autoeditores que solo pretendemos vivir de nuestro oficio, lo que nos interesa es saber que nos ofrece el copyleft con el fin de usar la fórmula más rentable para difundir nuestras obras y obtener la mejor remuneración posible por nuestro trabajo.

El uso de licencias en obras literarias:

El término copyleft es necesariamente ambiguo porque no concreta un tipo de licencia particular existiendo varias de ellas que entran en esta categoría. Normalmente, las editoriales aplican por defecto licencias mucho más restrictivas, por ejemplo:

Quedan rigurosamente prohibidos sin autorización escrita de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, o la distribución de ejemplares de la misma mediante alquiler o préstamo público.

Esto es lo que todos estamos acostumbrados a ver en la mayoría de los libros, pero fuera del negocio editorial tradicional puede haber circunstancias que aconsejen usar otro tipo de licencias mucho más permisivas englobadas genéricamente bajo el término copyleft.

En el ámbito de la edición, y en general en las obras que tienen la consideración de bienes culturales (obras gráficas, musicales, vídeo, literatura, etc.) se usa el término copyleft para indicar que el autor permite libremente la difusión de su obra porque así le interesa hacerlo. Se trata algo que solo le corresponde decidir al autor.

Según las leyes occidentales, y entre ellas la ley española de propiedad intelectual, un autor no solo será titular de los derechos morales de la obra, con reconocimiento inalienable de su autoría, sino que también será titular de los derechos de explotación de su obra. Por lo tanto, corresponde al autor establecer si su obra se difunde o no, y bajo que condiciones. En particular el autor puede estar interesado en reservarse para sí mismo los permisos exclusivos para copiarla, distribuirla, o hacer uso comercial de ella, o por el contrario puede conceder cierto tipo de permisos a terceros imponiendo ciertas condiciones.

Un creador puede elaborar una licencia ad hoc, para cubrir sus necesidades específicas, o usar algún tipo de licencia de uso común. La elaboración de una licencia ad hoc sin tener conocimientos jurídicos es un riesgo y por ello lo normal es usar alguno de los modelos de licencia ya en uso. En este sentido, las licencias Creative Commons no siendo el único modelo posible de licencias para edición de obras bajo copyleft, ofrecen una razonable flexibilidad al permitir una serie de variantes en función de los permisos que el autor desea conceder. La licencia Creative Commons está supuestamente adaptada a la legislación de más de 30 países.

Motivos por los cuales un autor de una obra literaria puede desear usar una licencia copyleft.

Yo en este momento ofrezco tres de mis obras bajo copyleft, y mantengo un servicio de descarga de libros copyleft, pero ¿por qué puede interesar a alguien ofrecer sus obras así? Puede haber más de un motivo para ello. Mientras tenga espacio en mi servidor  estaré encantado de ofrecer este servicio.

Las licencias de tipo copyleft lo que buscan es contribuir a difundir lo más ampliamente posible la obra eliminando restricciones de uso. Muchos autores se muestran temerosos de usar este tipo de licencias. Es normal ya que la inversión en trabajo de un escritor es grande, y temen que esas licencias conviertan su obra en trabajo regalado sin compensación económica. En otras palabras, temen no obtener un retorno de beneficios que compense el esfuerzo dedicado a su creación. Por el contrario, entre los que usan estas licencias hay dos tipos de autores. Los que solo buscan la difusión de la obra sin esperar nada a cambio por necesidad vocacional de compartir de forma altruista ciertas ideas con sus lectores, y aquellos que muy al contrario, piensan que la licencia copyleft es un instrumento que les reportará beneficios a medio o largo plazo, y por lo tanto la consideran como una forma de inversión en esfuerzo, frente a otro tipo de inversiones en dinero que quizás no pueden permitirse. En otras palabras usar la licencia copyleft lejos de obedecer a un impulso altruista, podría ser igualmente el resultado de una estrategia de promoción.

Para un escritor autoeditor novel, parece muy claro que a no ser que encuentre un  editor que quiera invertir en él, deberá hacerlo él mismo. Deberá hacerlo ya sea en dinero o en esfuerzo, porque su primer objetivo será salir del anonimato para darse a conocer, ya que mientras figure como un autor desconocido las posibilidades de comercialización de sus obras serán muy reducidas. Mientras no logre darse a conocer tendrá que limitarse a lo que él pueda vender directamente, que obviamente no será mucho.

No nos engañemos, las empresas que ofrecen vender obras de autores desconocidos tales como Lulú o Bubok, son negocios de larga cola. En septiembre de 2008 yo me mostré muy optimista con los negocios de larga cola aplicados al mundo de la cultura. Larga Cola. La otra forma de acceder a la cultura. Por desgracia las cosas no se están haciendo bien. Pero incluso aunque las cosas se estuvieran haciendo bien hay que tener en cuenta que el usuario de estos servicios debe asumir unas tareas muy duras para que su obra se convierta en un producto mínimamente comercial. Estas empresas no hacen prácticamente ningún esfuerzo promocional de consideración. Se limitan a incluir la obra en un gigantesco catálogo accesible por Internet y nada más. Dicen que venden, pero a eso yo no le llamo vender. No es una crítica, es lo que hay, se supone que el editor eres tú mismo y vender es lo más difícil de cualquier negocio. Nada se vende sólo por bueno que sea, y la tarea ingente que debe hacer el autoeditor para dar a conocer su obra, es incomparablemente superior a lo que ofrecen estas empresas como Lulú o Bubok. Si el autor no hace ese trabajo promocional, la obra apenas se venderá. En este punto es donde el copyleft tiene sentido como estrategia promocional para un autoeditor.

Creo que ya quedó claro que copyleft y altruismo no son términos necesariamente relacionados. De hecho, la experiencia relativa a los libros copyleft, muestra que las obras distribuidas bajo este tipo de licencias, lejos de disminuir las ventas, lo que ocurre es un aumento considerable de las mismas. Esto se debe al fuerte impacto publicitario que origina su masiva difusión como obra copyleft. La obra difundida en formato electrónico anima a una porción de los lectores a comprar la obra impresa en papel, porque todos sabemos que no es lo mismo leer un libro en el ordenador que leerlo impreso. Para empezar un libro te lo puedes llevar a cualquier parte, al metro, al tren, a la playa, lo puedes regalar, etc. Por decirlo de alguna manera en el copyleft se permite el disfrute de la obra bajo unas condiciones menos cómodas, que sirven para incentivar las ventas. Esto está perfectamente comprobado. Las obras copyleft no encuentran problemas de distribución y comercialización en las librerías por el hecho de ser copyleft. La dificultad puede ser encontrar un editor dispuesto a comercializar esas obras, pero tampoco es imposible. Para una persona que tenga clara su intención de usar la vía de la autoedición, el copyleft es algo que usado hábilmente y en las dosis adecuadas, puede facilitar esa salida del anonimato. Insistimos en que ese es un primer objetivo casi imprescindible para poder vender. La demostración de las posibilidades de ventas de obras bajo licencia copyleft quedan patente en la viabilidad de un negocio como el de la editorial Traficantes de sueños, que solo comercializa obras copyleft. Traficantes de sueños ya no es un caso aislado. Otras editoriales como Virus Editorial, Bellaterra, Acuarela, Ediciones Bajo Cero, Atrapasueños, El Viejo Topo, etc. se han ido sumando al mundo de la edición de obras copyleft. En el campo del periodismo tenemos a 20 Minutos que licencia toda su información bajo licencia Creative Commons. Destaco este artículo de 20 minutos que trata el tema del Copyleft. COPYRIGHT vs COPYLEFT: GUERRA ABIERTA.  Los principales defensores del copyleft, reunidos en Barcelona.

Miedos y reparos al uso del copyleft:

A pesar de lo dicho, el miedo al copyleft de los autores no está totalmente injustificado. De hecho, las obras que se editan bajo esta fórmula tienen, en mi humilde opinión, un techo en la generación de beneficios debido a la cesión de derechos reprográficos, es decir, las copisterías, instituciones educativas o de educación podrían hacer uso no comercial del material impreso. Yo veo muy interesante usar el copyleft para un autor que quiera vivir de su oficio de escritor, siempre que tenga claro que este tipo de licencias deben usarse para salir del anonimato. Podría incluso usarse un poco más allá de este objetivo, pero resulta evidente que para un autor consagrado,  nunca resultaría rentable económicamente, usar el copyleft, así que desde un punto de vista económico, siempre llegará un punto en el cual el éxito del autor haga desaconsejable el uso del copyleft. Alcanzar ese nivel de éxito supone a mi juicio trabajar con editoriales tradicionales que son las que de verdad saben invertir para lograr que la obra alcance su máximo nivel de ventas en un mercado global.

Sin embargo, el uso del copyleft por parte de un autor consagrado tampoco está claro que suponga un perjuicio económico, y la difusión de la obra si se vería favorecida cosa que a algún autor consagrado también le ha interesado. En este enlace Mis novelas gratis Alberto Vázquez Figueroa. Este autor explica los generosos motivos que le llevaron a ofrecer sus obras de esta forma no sin cierta amargura por la forma en que el negocio editorial trata a muchos escritores.

También la escritora Pilar Bellver ofrece gratis para descargar dos de sus novelas lésbicas de gran éxito. Tanto que estando agotada la edición en papel las reventas en Amazón alcanzan los 100 euros.

No quiero dar a entender que el copyleft sea una opción mágica y maravillosa. En mi opinión, las licencias copyleft actuales, no se pensaron para convertir una obra en un instrumento promocional para el autor, sino solo para lograr su máxima difusión. Esto no significa que no tengan utilidad promocional pese a que el diseño de la licencia no parece buscar intencionadamente dicho efecto, sino que dicho efecto publicitario, yo lo calificaría de potente efecto secundario.  Estas licencias no están optimizadas para lograr el máximo efecto publicitario, y menos aún para optimizar la  rentabilidad de la obra a largo plazo. En este sentido, tengo que resaltar que las licencias Creative Commons sí me parecen adecuadas para contenidos de Internet tipo artículos de Internet, Blogs, etc. ya que … bueno son otra cosa. Un libro no es lo mismo que un artículo caramba.

Precisamente por esta razón, yo en alguna de mis obras, uso una licencia, ad hoc, que yo considero copyleft, pero que otros podrían no considerarla como tal ya que se sale un poco de las definiciones habituales. De todas formas se admite como copylef dentro de Creative Commons la prohibición de todo uso comercial de la obra, lo cual tampoco parece muy coherente con la filosofía del conocimiento libre que algunos desean imponer metiendo de paso en el mismo saco a las obras creativas, que insisto no deben considerarse conocimiento, sino arte.

Autoedición + copyleft = libertad:

Se nota que estos temas me apasionan ¿verdad? Son esos artículos que te vuelcas en ellos porque no quieres dejar nada para después. Es demasiado importante. No puedo dejar pasar este interesante sitio en el cual se habla de la autoedición.  Las pequeñas editoriales alternativas en el mercado del libro en lengua hispana

En especial quería citar íntegramente un extenso párrafo con el cual me siento muy identificado.

Si queremos que nos conozcan tendremos que volcarnos hacia el copyleft. Descargar nuestros trabajos para que circulen en Internet de forma gratuita y sin esperar nada a cambio. Regalarnos.

Pero si además hay que comercializarse. Vendamos todos nuestro copyright.

Al menos yo ya me he olvidado del brindis para el día de la firma con la gran editora, que sigue sin saber que existo. Mi respuesta, mi opción ahora mismo es el auto trabajo; continuar como empecé. Hoy por hoy no me queda otro camino que seguir siendo alternativo y marginal.

Hago por mi cuenta y riesgo toda la investigación, consultas, recopilación de material, lecturas, anotaciones, redacción, revisión, retoques, vuelta a revisar,…tanteos, pruebas, muestreo, obtención de copias. Busco los diseños de portada, y las fotos. Agrego sinopsis, datos del autor. Reviso la tipografía, el color, la cartulina de cubierta, el tipo de papel, el número de páginas… Me autopublico.

He seguido y sigo el mismo camino en solitario desde que empecé a escribir a mano en un cuaderno. Y soy libre, me siento libre, mis letras son libres, mis ideas, mis pensamientos, mis intenciones, mis movimientos; libre en lo que afirmo o lo que niego. Libre para proponer, para entrar y quedarme o irme. Libre y responsable de lo que digo y lo que callo, lo que enseño y lo que oculto.

Nada me obliga. Nadie puede obligarme a hacer o entrar en su juego; ni políticos influyentes de cualquier bando, ni editores de las transnacionales poderosas que mueven los hilos con el dinero del triunfo.

 

Crítica a la licencia copyleft Creative Commons:

Creo que las licencias de Creative Commons tiene en sus postulados una cierta influencia de otras licencias previas nacidas en el ámbito del software libre y que fueron el primer tipo de licencias libres que han tenido un éxito importante. Creo que estos orígenes están condicionando el diseño de licencias posteriores, y por ello dan origen a errores de base importantes. El más importante es incluir en una licencia como Creative Commons una cláusula que permite una diseminación masiva de una obra cuando se haga desde un sitio web no comercial, y en cambio esté vedado sin paliativos difundirla desde un sitio web comercial porque esto puede no estar claro. Las webs no comerciales pueden ser susceptibles de generar ingresos más o menos importantes por publicidad. Parece obvio que eso no debería llamarse libre por existir una discriminación en base a un tipo de uso.Otro problema reside en la cláusula compartir igual, porque si bien queda claro que lo que está permitido y lo que no, podría no quedar claro quien ha de responder ante la ley, ante el incumplimiento de una cláusula que ha de transmitirse de forma ininterrumpida a lo largo de toda una cadena de licenciatarios distribuidores, que además podrían tener el permiso de modificar y hacer obras derivadas, dificultando aún más la delimitación de responsabilidades. Si se rompe la cadena sería complicado culpabilizar a todos los usuarios que distribuyeron la obra de forma incorrecta por un error de transmisión en la cadena de licenciatarios, y si la cuantía del daño se produce en el extremo de esa cadena rota, también resultará complicado demandar por esa cuantía total de daños y perjuicios al que rompió la cadena de obligaciones en primer lugar, haciéndolo por descuido y sin lograr con ello el menor beneficio. En realidad este es un ejemplo muy concreto, pero todo lo referido al comportamiento vírico de las licencias es una fuente de problemas legales que pese a dejar más o menos claras las obligaciones impuestas por el licenciador al licenciatario pueden dejar al arbitrio de los jueces demasiadas cosas. La licencia Creative Commons está funcionando razonablemente bien, pero no todo el mundo piensa que es una maravilla legal. He localizado un artículo crítico que me pareció buenísimo Las licencias creative commons: un análisis crítico desde el derecho español. Su autor es Rafael Sánchez Aristi,  Profesor Titular de Derecho Civil .

Me estoy centrando en la Creative Commons por ser una de las que más se usa, pero otras licencias libres tipo copyleft distintas de la Creative Commons presentan problemas parecidos. Comprendo que para algunos criticar estas licencias libres consagradas, es una blasfemia dolorosa, pero solo estoy diciendo que no es oro todo lo que reluce, y asumo que Las licencias Creative Commons relucen muchísimo. Yo provengo del mundo del software libre, y me doy cuenta de que cuando la gente se mete a defender unas ideas determinadas y se siente arropada por una comunidad, pierde las referencias y el sentido autocrítico. Una pena, porque el mundo efectivamente necesita cambiar en muchas cosas y hay demasiados prejuicios, pero la pérdida de referencias y de autocrítica nos hace a todos un poco más fanáticos. Es  como si así, tirando todos con la fuerza de un poderoso grupo en sentido contrario al de la realidad que deseamos cambiar, llegaremos a compensar a nuestros opositores quedando centrados en la realidad ideal. Desgraciadamente lo que se consigue muchas veces es pendular de un extremo a otro. Lo digo sin cargarme de razón en nada de lo que afirmo porque de asimilarme ahora mismo a algún grupo,  tendría que hacerlo con el colectivo de escritores autoeditores que no tengo ni idea de lo que piensan porque entre otras cosas no somos un colectivo ni nada. Es desde mi propia experiencia y considerando mis propios intereses como escritor autoeditor que me permito elegir el tipo de licencia que considero más adecuado para mi obra.

Licencia de propósito específico (ad hoc):

Yo introduzco en mi licencia restricciones adicionales que no son frecuentes. La he llamado Licencia Libre Ciberdroide. Se trata de una licencia que permite exclusivamente un uso de la obra que yo considero beneficioso a efectos promocionales de la misma, y ello exclusivamente en Internet bajo ciertas condiciones que me garanticen un cierto retorno a nivel promocional. Con ello no pido nada que sea abusivo ni extraordinario, ya que yo mismo me permito ofrecer descargas de obras copyleft de otros autores y les concedo aquello que yo exijo en la Licencia Libre Ciberdroide, que no es otra cosa que una mención de la autoría y un enlace para visitar la página web del autor y/o de la editorial. Es lo que yo hago con las descargas copyleft de terceros que ofrezco desde mi web para así beneficiarles con un efecto promocional que, lo exijan o no, sin duda merecen.

Yo en la Licencia Libre Ciberdroide exijo esto mismo que yo de motu propio concedo a otros. No quiero que nadie que ofrezca mis obras LLC en Internet, (único sitio donde permito hacerlo), lo haga ocultando la información que conduce al punto de la web donde yo, el autor, trabajo para poder sacar algún día cierto provecho a mi obra permitiéndome continuar escribiendo. Mi sitio es este Blog. Esta es mi casa a efectos de promoción.

Mi oficio desde hace año y medio es el de escritor como dedicación principal, y es lo que pretendo seguir haciendo. Mi primera novela Xegor, «(Éxodo vol-1)» se ofrece para descarga gratuita, que usa la Licencia Libre de Ciberdroide (LLC) se está descargando gratuitamente a muy buen ritmo. De momento creo que no está siendo ofrecida para descarga en otros sitios, y puede ser que mi licencia LLC por el hecho de ser ad hoc esté desanimando a ello, pero … ¿si una persona no está dispuesta siquiera a ofrecerme un enlace a mi página web, que sentido tienen que yo le conceda permiso para ofrecerla para descarga en la suya? Son 634 páginas de duro trabajo y no me pesa ofrecerla para descarga gratuita, así que en la licencia solo autorizo lo que me conviene autorizar.

Respecto a las descargas de terceros que yo ofrezco por ser obras copyleft, me puse en contacto con varios autores o con las editoriales de las obras que ofrezco para descarga gratuita, y todos ellos se mostraron muy agradecidos. A fin de cuentas, cuantos más sitios hagan lo que yo con sus obras, más visitas recibirán en sus webs y más gente conocerá sus obras que es lo que les interesa. No les ha salido gratis, porque en su día tuvieron que poner un esfuerzo en la creación de esas obras que ahora ofrecen para descarga gratuita, pero que duda cabe, que el efecto promocional tiene un carácter vírico que lo hace propagarse por la red generando enlaces y reconocimientos al autor y lo harán día a día, semana a semana, mes a mes, año tras año sin esfuerzo promocional adicional. Es cuestión de tener paciencia. Créanme que al cabo de los años todo ese fruto que se va recogiendo gota a gota es algo que va sumando valor promocional, y valorado en dinero, alcanzaría cifras enormes. La rentabilidad de la inversión (esfuerzo invertido/resultado obtenido) considerada a medio y largo plazo, es muy considerable. Hablamos de períodos de dos a diez años según mi experiencia pero dependiendo de la vigencia de la obra puede ser superior.

Potencial de la distribución con licencia copyleft, realidad o ficción:

El hecho de que Doctorow llegara a las 500.000 de descargas desde Internet de su libro «Down and Out in the Magic Kingdom»,   y consiguiera llegar a la 5ª edición en papel nos da una idea del potencial de este sistema de distribución, pero alguien puede pensar que se trata de un caso excepcional. La mejor forma de convenceros que eso no es así, es comentando mi propio caso. Acabo de buscar en Google las palabras: curso, linux, novato, en Google, y encuentro nada menos que 130.000 páginas, pero yo aparezco en primera posición del buscador con mi libro. «Curso de linux para novatos, brutos y extremadamente torpes» Solo en Bulma este libro generó (43592 lecturas) y si lo buscáis bien lo encontrareis en muchos sitios. Está en esas páginas seguramente desde hace muchos años enviando visitas a ciberdroide.com/wordpress, que anteriormente era un negocio personal de tienda virtual de informática. También lo vi impreso en alguna revista. Me da mucha vergüenza admitir que se trata de un libro pésimamente escrito, con toda clase de faltas de ortografía, porque cuando yo lo escribí no invertí demasiado esfuerzo en darle un formato adecuado ni nada. Yo lo escribí hace ya más de diez años y lo hice directamente en código HTML y sin ayuda de un editor adecuado ni corrector ortográfico. (Ya no trabajo así). Uno de los lectores agradecidos, muchos años después me remitió todo el texto reeditado en formato de Word, y años más tarde yo lo adecenté un poco y lo pasé a PDF, pero esta obra me está generando una enorme deuda de gratitud con mis lectores que se merecen de sobra que le dedique un tiempo a revisarla. Pido disculpas, pero para mí, corregir la ortografía es un suplicio. Lo he tenido que hacer con mi novela y no he tenido tiempo de corregir este otro libro que la gente en Internet continua devorando, porque además de estar enfocado para usuarios noveles y explicar todo desde cero, se centra en unos temas que siempre serán de utilidad y que ayudan no solo a usar, sino a entender el funcionamiento del Sistema Operativo Linux.

A modo de conclusión:
La respuesta a la pregunta del título de este artículo, ¿Es útil el copyleft para un escritor autoeditor?, sería en mi opinión un sí rotundo, pero con las matizaciones que ya he explicado. Pese a lo mucho que cuesta sacar adelante un libro, como estrategia a largo plazo, yo no concibo un instrumento de promoción más barato y más eficaz para un escritor autoeditor novel dispuesto a invertir en una estrategia a largo plazo. Compre un dominio propio, es muy barato y no hacerlo será arriesgar todo su futuro poniéndolo en manos de un proveedor de servicios. El dominio podrá conservarlo aunque cambie de proveedor. Un traslado sería tirar todo el esfuerzo invertido. Los enlaces que apuntaban a su sitio quedarán convertidos en enlaces que apuntan a un sitio inexistente y se conservarán así por mucho tiempo porque los que mantienen esas página generalmente no están atentos a este tipo de cambios. Un enlace a su sitio, es algo muy estable. Para que funcione este tipo de promoción tiene que tener bien claro que el lugar donde recibirá las visitas, debe de ser convertido ladrillo a ladrillo, en su palacio, y en la sede  de su sede de su negocio.

Salir del anonimato no es gratis para nadie, ni siquiera para ese que piensa que lo que él escribe tendría que leerlo todo el mundo, porque somos demasiados los que estamos en esa lista.

 

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