Reaccionar tarde equivale a fallar.

Grecia estalla ahora, pero es muy posible que los ciudadanos ya no tengan opción de evitar lo peor. No vale de nada decir que la democracia es una mierda. Nosotros somos la democracia. Nosotros tenemos que ejercer el voto de forma responsable. Si los políticos intentan llevarnos a la crispación, y al fanatismo ideológico, tenemos que conservar la sangre fría y no apartar nuestra mirada de lo esencial. Si insisten en que miremos el pasado más que al futuro es porque nos quieren robar el presente. Comprar los miedos, las mentiras y la propaganda política, equivale a perder de vista nuestros propios intereses.

¿Están nuestros políticos a la altura de las circunstancias?

Lo mínimo que se le puede pedir a un político son resultados. El político que falla debe dejar paso a otra persona, nadie es imprescindible y menos uno de estos personajes. Zapatero ha fallado, Rajoy ha fallado y su imagen de perdedor hace que se le suban a las barbas algunos compañeros de partido. Ambos son perdedores. El primero perdió toda su credibilidad mintiendo de forma compulsiva. El segundo perdió en las urnas .

Si Zapatero o Raloy vuelven recibir votos, no podremos luego echar la culpa a nadie, ni cagarnos en la democracia, ni reclamar justicia flambeando a las fuerzas policiales con cócteles molotov. La democracia mal usada es un mal sistema. Lo primero que hay que defender es la normalidad democrática, que pasa por el respeto mutuo entre oponentes políticos. Sin eso la democracia desaparece y aparece el todo vale.

Grecia está haciendo algo que nosotros aún no hemos hecho. Grecia está reaccionando, pero ha reaccionado tarde y mal.  El caso griego puede ser premonitorio para España, porque aquí ni los sindicatos ni la ciudadanía han reaccionado mínimamente.

No hablamos de huelgas generales, ni mucho menos de fuertes desórdenes públicos. Nosotros ni siquiera nos estamos manifestando de forma mínimamente contundente y la situación econonómica continua empeorando ante la completa inacción del gobierno que una vez más apunta a los brotecillos verdes que siempre quedan en nada.  Vamos camino de saltar al vacío como la rana del vídeo.