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La UE debe elegir entre los derechos humanos y la moral católica.

La UE debe de poner fin a las ideas retrógradas heredadas de tiempos donde funcionaba algo totalmente distinto de la democracia y los derechos humanos.

La Iglesia se ha visto cuestionada y para reafirmarse como un poder superior, ha caído en el oscurantismo y el retrogradismo. Es sexista, homófoba, los colectivos de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales han sido convertidos por La Iglesia en pecadores merecedores del infierno, y muchos partidos que se nutren del voto católico han contribuido a violar los derechos fundamentales de estos colectivos negándoles los derechos de los que goza cualquier ser humano por el mero hecho de serlo.

La buena noticia es la siguiente:

La UE insta a los Estados miembro a legalizar el matrimonio homosexual

Mientras, en España, tercer país europeo en legalizarlo, el PP mantiene su recurso ante el Tribunal Constitucional

[…]

Los eurodiputados consideran que «es más probable que los derechos fundamentales de las personas LGTB sean protegidos si tienen acceso a instituciones jurídicas como la convivencia, la unión registrada o el matrimonio». Por ello, piden a los Estados miembros que no ofrecen estos derechos a los LGTB que «consideren la posibilidad de hacerlo».

El documento también reclama a la Comisión Europea que proponga medidas para que sean reconocidos recíprocamente los efectos de los documentos relativos al estado civil sobre la base del principio de reconocimiento mutuo.

La resolución fue presentada por los grupos populares (PPE), socialdemócrata (S&D), liberales (ALDE), Verdes/ALE y de izquierda (GUE/NGL), y ha sido adoptada por 430 votos a favor, 105 en contra y 59 abstenciones.

Ofender y dañar son cosas muy diferentes:

Ninguna práctica sexual por aberrante o repugnante que parezca y que busque satisfacción sexual, debería ser castigada salvo que cause un daño objetivo a otra persona. Por el contrario, la violación, sadismo, masoquismo, pederastia, son conductas perniciosas y por tanto punibles (aunque el que las cometa sea un santo varón).

El caso es que hay muchas conductas sexuales marginales que pueden ser repugnantes u ofensivas, pero que no causan un daño objetivo a nadie.

Los conceptos de contra natura, perversión, o parafilia son subjetivos, tienen carga ideológica y son dependientes del contexto social.

Se argumenta que la homosexualidad no va a favor de la especie porque no conduce a la reproducción y por lo tanto ha de ser visto como una disfunción. Vamos a intentar rebatir este punto con argumentos rigurosos basados en lo que la ciencia está descubriendo.

Argumentos pseudocientíficos para calificar a la homosexualidad de aberrante:

Si la homosexualidad fuera una disfunción importante, la naturaleza la habría evitado por selección natural.

La cosa no debe ser tan simple y algunos estudios han concluido que los genes que producen homosexualidad en un varón, lo que hacen es justo lo contrario si se presentan en el sexo opuesto.

El gen egoísta (como diría Richard Dawkins), es el que resulta seleccionado, porque es el que beneficia a la especie en su conjunto. La selección natural no selecciona individuos, sino sus genes. Los genes que favorecen la homosexualidad están ahí porque no son nocivos para la especie humana. Cumplen una función y la homosexualidad es en el peor de lo casos un precio asumible por la evolución a cambio de un beneficio superior que comportan esos genes.

Para algunos genes, la selección natural no parece comportarse de forma rígida. Un ejemplo es la cobardía y el valor. Lo mejor para una especie es que exista una mezcla de ambos tipos de individuos, valientes y cobardes, porque lo que es bueno en determinadas circunstancias, es desastroso en otras hacen falta ambos individuos en una población para asegurar su estabilidad. La especie debe de estar preparada para poder adaptarse a circunstancias diversas.

En cualquier caso, mas allá de argumentaciones científicas a favor o en contra, intentar unificar las conductas y las ideas humanas, es contrario a los derechos humanos y al espíritu de la democracia. Hay que recordar que La iglesia es profundamente antidemocrática tanto en su doctrina como en su estructura interna.

En mi opinión, las afirmaciones del tipo Dios quiere esto o Dios quiere lo otro, con independencia de una supesta veracidad incomprobable, son tendenciosas y manipuladoras.

Está costando poner a La Iglesia en su sitio porque llevamos 20 siglos de dominación católica:
La Iglesia se ha comportado durante siglos como un estado dentro de un estado. Ni los reyes se atrevían a contradecirla por miedo a la excomunión y tenían sus propias leyes y sus propios sistemas de recaudación, tales como diezmos (p. ej: la décima parte de las cosechas) las primicias que eran el primer fruto de cada cosa (p. ej: el primer cordero de una oveja, o el primer ternero de una vaca, etc.) Las herencias de los miembros de La Iglesia eran para La Iglesia. El derecho que se pagaba por los difuntos denominado lutuosa y la alaja que era la joya de personas con un nivel de renta importante. Todo esto se cobraba al que podía pagar y al que no podía pagar a La Iglesia, se le cobraba con su trabajo en obras de mantenimiento de las propiedades de La Iglesia. Además, algunas personas dejaban el encargo de que una vez fallecidos se rezaran misas por su alma con cierta periodicidad, a cambio de parte de su herencia (p. ej: Terrenos e inmuebles) que se quedaba La Iglesia.
Esto era posible porque durante siglos casi nadie cuestionaba abiertamente la religión oficial y el que lo hacia podía terminar en la hoguera como Giordano Bruno.

La ciencia con el tiempo avanzó hasta dar respuesta a temas trascendentes sobre quienes somos y de donde venimos. Después de eso, los textos sagrados, como el Génesis, han quedado reducidos a meros cuentos y el poder de La Iglesia y el temor a Dios, se ha ido perdiendo.

El problema es que La Iglesia no acepta su nuevo papel ni se moderniza. Juan Pablo I lo intentó y quizás por eso y por combatir la corrupción del Banco Ambrosiano lo envenenaron.

La Iglesia actualmente trata a los laicos como insumisos a la ley de Dios. En otras palabras, La Iglesia no se ha dado cuenta de que ya no puede continuar siendo un estado dentro de un estado y de que las leyes se deciden exclusivamente por los dirigentes elegidos de forma democrática. El poder político no emana de Dios sino del pueblo soberano.

La UE ha empezado a despertar gracias a un papa tan polémico como el actual, que condena a los homosexuales al infierno y pide comprensión para los curas pederastas y sus debilidades humanas.

Las trampas antidemocráticas del estado español:

En España y otros países (Francia no tiene concordato) tenemos un concordato con la Santa Sede que es pura cesión por motivos religiosos y que obedece al interés político por aprovechar la fuerza del voto católico. Esto atenta contra los derechos humanos de los que no comparten esta ideología.

La trampa principal está en la . Al contrario de lo que la afirma, España ni es un estado laico ni es un estado aconfesional.

Si la religión quedara relegada a un asunto personal y privado, sin derechos específicos ni posibilidad de presencia en el espacios públicos, hablaríamos de estado laico que es lo suyo en una democracia.

El problema es que el estado tampoco es imparcial en estos temas y promueve el catolicismo a través de un concordato con la Santa Sede. Por lo tanto, sí que es confesional.

La mención a un credo concreto como es el catolicismo en nuestra constitución por razón de su mayoría es una forma de privilegiar a un credo que precisamente por su condición mayoritaria no merece privilegio alguno como es el concordato. No hablamos precisamente un privilegio menor. Es una fuerte discrimimnación por razón de fe.

Conclusiones:

Nuestra tradición católica es el fruto de la dominación católica. Tuvimos un estado dentro del estado durante siglos, y aunque La Iglesia ya no tienen tanto poder como antaño, el poder que aún conserva es enorme gracias a la connivencia con un estado antidemocrático.

España dice que es un estado aconfesional pero la confesionalidad del estado español queda muy clara en el concordato con la Santa Sede.

Es bueno que desde la UE se empiecen a defender los derechos humanos que La Iglesia lleva siglos vulnerando.

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2 comentarios

  1. Claudio

    esta nota, desde el tìtulo, es una absoluta falacia anticatolica.
    Desconoce que es el derecho, que es la iglesia, y solo manifiesta expresiones arbitrarias y contrarias a la naturaleza humana.
    Es una vergüenza que alguien suba un texto a un sitio publico como este no solo con tanta mala fe, sino con semejante nivel de ignorancia argumental.
    No solo parte de un falaz relativismo moral (porque cuestiona la moral ajena pero no la propia) sino que inclusive desconoce el signficado de que es la moral.
    Si todo es igual, entonces nada es mejor.
    Los derechos son humanos, no homosexuales, ni blancos, ni arios; no pertenecen a un sector de la humanidad.

  2. Antonio Castro

    Admito que el artículo es anticatólico y es normal que moleste a algunos creyentes, pero niego que sea una falacia.

    Te recuerdo que al año 2006, de las 103 convenciones internaciones el Vaticano sólo había suscrito 10 de ellas y no había firmado contra los crímenes de guerra, contra la humanidad y contra el apartheid.

    Lo que es una falacia es negar esa parte siniestra de esa poderosa organización que está construida sobre afirmaciones indemostrables.

    De todas esas afirmaciones muchas de ellas han ido sucumbiendo al aumento del conocimiento humano. El Génesis se redacto en su tiempo como la verdad revelada por Dios sobre la creación. Eso, por sagrado que sea para mucha gente, sí que es una falacia.

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