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La creeación literaria está entrando en una crisis similar a la que ha afectado al cine o al mundo discográfico. Hablo de crisis en el sentido de cambio brusco que afecta al modelo de muchos negocios.

El modelo del vídeo club está prácticamente muerto. Las salas de cine también. La película en sí misma es ahora un producto que intenta reinventarse con cosas como el 3D.

Los discos ahora mismo son un producto considerado caro, la gente tiene en el mp3 y en las descargas de Internet su forma de adquirir material.

Internet posibilita el coleccionismo de todo tipo de obras y una forma de consumo que no tiene nada que ver con el panorama de hace unos años.

Así las cosas, el turno ha llegado al libro con la llegada del libro digital. La hoy en día permite a un autor llegar directamente a su público, aunque el hecho comercial es lo que más preocupa. La fórmula que permita a un autor la sostenibilidad de su oficio es algo que no está claro.

Entre los autoeditores podemos comprobar una enorme variedad de intentos para lograr vivir de sus obras.

Personalmente yo había tomado la decisión de parar la publicación de los volúmenes nuevos de la serie de novelas que estoy escribiendo. No me apetece equivocarme y malbaratar el producto de mi trabajo, cosa que creo en este momento de tanto cambio es casi inevitable.

En lugar de eso estoy instalado en «la parálisis del análisis».

No me decido, recelo de todo, algunos contratiempos me han convertido en desconfiado.

Mi serie Éxodo:

  1. Mi volumen número uno necesita una reedición. Aún contiene faltas de ortografía y por ser mi primera obra hay algunos aspectos que son mejorables.
  2. Mi volumen dos, creo que es el único que para mi gusto está perfecto, pero yo no escribo muchos libros y soy poco conocido.
  3. Mi volumen tres de la serie Éxodo lleva tiempo terminado en un cajón, también estoy muy satisfecho con el resultado, pero  puede que continúe en el cajón un poco más de tiempo, porque no me decido a proseguir con la misma forma de comercialización.
  4. El volumen cuatro está a medias, me ha planteado problemas porque ocurren demasiadas cosas demasiado complejas y me lo estoy tomando con mucha calma.

Todo ello me ha servido para evaluar diferentes alternativas de publicación y sus pegas para un autor novel.

Por todo ello, descubro este artículo y veo en él nuevas posibilidades sobre las cuales no había reflexionado lo suficiente. Me interesa destacar parte de un párrafo:

Los 10 pecados editoriales.

… Prueba de ello es la confusión (deliberada) entre la versión-digital-de-un-libro-de-papel y el libro digital en sí. El primero es el equivalente de un escaneo del libro original, en formato ePub y en blanco y negro. Sin más. Su precio lógico, teniendo en cuenta los costes, debería rondar el 20 o el 30% del precio del libro de papel. Es decir, la versión-digital-de-un-libro-de-papel imita el papel y ofrece sus mismas (limitadas) posibilidades. Un libro digital “real” es algo muy diferente. Es un concepto totalmente nuevo que integra imágenes, sonidos, vídeos y enlaces, que facilita la interactividad entre autor y lector o entre comunidades de lectores, que permite que el libro …

Es evidente que el concepto de libro quedaría según esto ampliado (puede incluso que distorsionado) sin un límite claro, y muchas de las posibilidades planteadas son realmente complejas y costosas, pero otras no.

Coincido en la tesis de que quizás existe una tendencia excesiva a hacer libros electrónicos como si fueran el resultado del escaneado de un libro en papel.

Me parece un artículo de obligada lectura para los autoeditores como yo, porque si en algo tenemos alguna ventaja, es en la facilidad de adaptación a nuevos formatos de presentación de nuestras obras. De hecho, revisaré mis obras y las adaptaré para que aprovechen algunas posibilidades concretas del .

Trabajo con OpenOffice y las posibilidades que ofrecen algunos parches recientes para generar formato ePub, tienen aún limitaciones severas. Nos movemos en un océano de novedades, pero es importante orientar el rumbo. De momento me conformo con visualizar con algo más de claridad un nuevo rumbo prometedor, pero algunas de mis obras de momento van a permanecer un poco más de tiempo inéditas, hasta que no lo tenga algo más claro. Yo creo que el panorama editorial, y más en concreto el del libro electrónico, se irán clarificando de forma bastante rápida.