El mal llamado , es el voto del miedo. Es ese voto que pretende evitar que gane una opción que no nos gusta. Es el voto que busca destruir a una opción política en lugar de construir la mejor opción posible.

Esto es lo que hace posible que en todo el mundo lleguen al poder los personajes más odiosos y que se mantengan allí mucho tiempo gracias a su capacidad de promover un odio aún mayor hacia sus más inmediatos rivales.

En España padecemos un bipartidismo liderado por un par de líderes que no están dando la talla. Zapatero no hace más que mentir y tomar a todo el mundo por tonto. Los vídeos sobre Zapatero y lo que dijo de la crisis en diferentes momentos deberían bastar. Su traición a los internautas a favor de sus amiguetes tampoco es algo que se pueda perdonar.  Rajoy es un líder sin personalidad, se le sube a las barbas todo el mundo, y no sabe poner orden en su propio partido. No ha sabido atajar la corrupción en su propio partido y eso le convierte en un líder muy débil y tan poco creíble como Zapatero. Ambos son políticos en el peor sentido de la palabra.

En mi humilde opinión, si cualquiera de ellos resultara reelegido sería malo para España porque están tan enfocados en destruir al partido contrario que no pueden ser eficientes en su acción de gobierno.

Así las cosas hay quien se permite ningunear a los partidos minoritarios que podrían poner fin a años  de un malsano bipartidismo PP-PSOE (o PSOE-PP me da lo mismo) .

Lectores de IU y UPyD se han quejado de que el ‘Barómetro de clima social’ de EL PAÍS sólo incluyó al PSOE y al PP. Se les acusa por ello, con toda justicia, de contribuir al bipartidismo y a la invisibilidad de los partidos pequeños, motivo por el cual el PAIS ha replicado a las críticas con unas explicaciones poco convincentes.  La invisibilidad de los partidos pequeños.