Blog multi-temático de Antonio Castro

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La Fiscalía Anticorrupción nos da una pista de como hemos llegado a esta crisis.

Las manifestaciones ciudadanas no han servido ni siquiera para que los políticos metan en la cárcel a los sinvergüenzas y ello se debe a que la línea entre nuestros presuntos representantes y la calaña corrupta es demasiado fina.

La reciente imputación de la Infanta Cristina en el caso Noos, con 14 indicios muy serios detallados por el juez José Castro en su auto, se ha saldado con esta noticia: La Fiscalía Anticorrupción recurrirá la imputación de la Infanta Cristina

Los ciudadanos teníamos la sospecha que la Fiscalía Anticorrupción no estaba haciendo bien su trabajo porque de otra forma nunca habríamos llegado a la situación de corrupción generalizada actual.

Las excusas para la inacción de esta fiscalía en multitud de casos han sido muchas, pero lo de ahora es nuevo. La Fiscalía Anticorrupción hora se dedica a defender a una presunta corrupta, una aristócrata imputada por un juez, y lo hace poniendo palitos en la rueda de la justicia.

Así las cosas, el ciudadano se ve impotentente ante la sistemática tomadura de pelo de las promesas electorales de turno, la politización de la justicia y el ninguneo de sus justas e indignadas protestas.

La política se ha corrompido totalmente, se ha convertido en una máquina de desvío de fondos para mega-proyectos absurdos y para amiguetes y familiares. No sobra nada porque las cuentas opacas en paraísos fiscales son pozos sin fondo donde caben cantidades ilimitadas de dinero.

Las consecuencias tremendas de la crisis no solo no se palian con la acción política sino que se agravan porque están desprotegiendo a los más débiles. Suben la edad de jubilación, y recortan la sanidad para que la gente mayor se muera lo antes posible y no consuma un dinero que, invertido en bienestar social, no aprovecha a la castaza política.

Ahora despues de tanta barbaridad antidemocrática y de tanto ninguneo a las reclamaciones de elemental justicia de los ciudadanos, Rajoy pone el grito en el cielo por los acosos a personajes públicos (lo llaman escrache).

Supongo que lo que los políticos están esperando de los ciudadanos es que estos suiciden por pura vergüenza de estar en el paro, y de perder la casa. De hecho, tuvo que pronunciarse el Tribunal de Justicia Europeo sobre las clásulas abusivas de nuestras hipotecas porque nuestros mal llamados representantes no ponen solución al drama que ellos han contribuido a crear.

Hay que reconocer que los que hacen el escrache tienen mucha menos vergüenza que los que se suicidan, pero por lo menos continuan vivos y no gracias a nuestro gobierno. A los que tengan la tentación de suicidarse hay que decirles que lo que hay que hacer es lograr que se avergüencen los culpables.

Ningunear la indignación ciudadana, podría dar pie a cosas peores que el escrache, pero vivimos tiempos muy civilizados porque las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tienen unos medios de información y de represión que impiden cualquier tentación de revolución violenta. La violencia, es una mala estrategia que beneficia al poder establecido porque está muy bien preparado para combatirla. Los ciudadanos lo saben, pero… ¿terminarán perdiendo la paciencia?

Tenemos paz, pero no tenemos justicia y no es una forma de hablar. La Fiscalía Anticorrupción ha salido en defensa de la aristocracia corrupta.

Después de esto ¿A alguien le puede extrañar que en España no se meta en la cárcel a la mayoría de los corruptos?

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8 Comentarios

  1. Miguel

    Tengo una pregunta, Antonio: No creo en la revolución en la conciencia ya que nos puede hacer místicos, pero no hundirá el capitalismo. Se precisa algo más tangible y devastador para echar a pique ese crucero bien blindado. Lamento decirlo, pero si es la propia humanidad quien votó y mantiene a flote el sistema capitalista; cuatro gatos amotinados bajo cubierta poco pueden hacer (por muchas voces y 15M). Entonces, ¿Qué sentido tiene luchar o criticar a la inmensa mayoría que vota y prefiere capitalismo?

    Ni siquiera cabe el optimismo para el sistema capitalista. A no ser que nos comportemos como la hiena, que se arrastra, se alimenta de la carroña, copula una vez al año y además se ríe.

    Saludos.

  2. Antonio Castro

    Miguel, se te olvidó hacer la pregunta, je je 😉

    La humanidad no votó el capitalismo. Somos lo que hace de nosotros el sistema educativo y cuando la sociedad se tuerce por culpa de la intoxicación y la manipulación, se requiere un poco de reflexión y autocrítica para que la gente poco a poco se quite la venda de los ojos.

    Estamos en la sociedad de la información y las multitudinarias manifestaciones ciudadanas solo son la punta de un iceberg. Hay algo mucho más importante y fuerte que está creciendo debajo de todo eso.

    La percepción ciudadana de los partidos mayoritarios está cambiando y podría seguir cambiando en los años venideros. Refundar la democracia con arreglo a una nueva realidad social será un reto que no podrá lograrse en unos pocos años.

    Puede incluso que antes de mejorar tenga empeorar aún más y que los jóvenes de hoy en día sufran las consecuencias de una profunda crisis.

    Yo no creo que los modelos actuales sean sostenibles, así que una de dos. Pueden cambiar o pueden derrumbarse.

    Cuanto antes empiecen los cambios mejor.

  3. Miguel

    Amigo Antonio, no sé si estará de acuerdo conmigo, pero esa revolución (movimientos como el 15M) o de la conciencia, no hará posible un nuevo sistema, por la triste razón de que nuestras conciencias están completamente muertas, y encima la revolución nos da pánico. No quiero parecer pesimista, pero los años que no son pocos, me hace pensar que así será. Nunca habrá gente suficiente para neutralizar una mentira muy bien tramada. Que hoy la gente se mueva, no supone absolutamente nada, un descontento coyuntural con una ración de pan y circo (pongamos el fútbol) hará olvidar todo. El pueblo que dice no equivocarse nunca, castigó a los socialistas por su arrogancia, y votó algo más nefasto, como bien sabes.

    Saludos.

  4. Antonio Castro

    Es un movimiento de movimientos, y no podemos exigir resultados instantaneos cuando lo que se trata es de cambiar los pilares de las democracias modernas para dar al pueblo un mayor protagonismo. Se piden muchas cosas unas tendrán sentido y otras son más utópicas que realistas. La gente está votando lo que menos conviene porque eso es lo que ocurre cuando no existe normalidad democrática. El pueblo no solo no es infalible sino que es tremendamente manipulable y la primera cosa que hay que lograr es anular esa manipulación. Sin ese primer paso todos los demás pasos son inútiles. El 15M ha sido muy manipulado desde la izquierda, pero también ha ido aprendiendo de sus propios errores. Hay evolución en el seno del 15m. En los paises árabes la primavera árabe ha facilitado el acceso al poder a gente que ha traicionado el espíritu de la revolución pero todas esas lecciones forman parte de una tendencia nueva. Estamos ante una nueva lucha de clases que no va a estallar. Va a ir provocando evoluciones en los gobiernos y terminarán surgiendo nuevas legislaciones. Insisto. El sistema político y económico actual no es sostenible y cambiará por las buenas o por las malas. Es cuestión de tiempo.

    Un saludo.

  5. Miguel

    Alentadores siempre sus comentarios, amigo Antonio. Ojalá cambien las cosas, y pronto.

    Gracias.

  6. Antonio Castro

    Gracias a ti Miguel. Un saludo.

  7. Karlos

    Muy buena entrada. He leído un artículo de Vicen Navarro que suscribo plenamente: «Por qué la deuda pública no debería pagarse» explica cómo se forjó artificialmente una deuda que solo beneficia a los de siempre, el Capital.

    http://www.vnavarro.org/?p=9247

  8. Antonio Castro

    No estoy al 100% de acuerdo con todo lo que se afirma desde la plataforma ATTAC, y tampoco estoy de acurdo con todo lo que acostumbra a decir Vicenç Navarro, pero en muchas cosas van sobrados de razón y estoy muy de acuerdo con lo que afirma en este artículo del carácter falsario de las políticas impulsadas desde el lobby financiero. Estamos siendo estafados y estamos ante un nuevo tipo de lucha de clases.

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