Precedentes de la crisis socialista:

Recordemos que en 1978 las distintas fuerzas socialistas llegaron a un acuerdo que cristalizó en el Congreso de la Unidad Socialista. En este Congreso se fundó el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC-), resultado de la fusión entre los grupos catalanistas PSC-C, PSC-R y la Federación Catalana del . El nuevo partido aglutinaba a todo el espectro socialista catalán, y tenía una relación federal con el , a pesar de que formalmente PSC y eran partidos diferentes y autónomos.

Ya hace 34 años que comparten grupo, y ya hubo tensiones importantes entre PSC y PSOE cuando se firmaron los pactos del Tinel.  Se trataba de un acuerdo para un Gobierno catalanista y de izquierdas en la Generalitat de Cataluña. de esto hace nueve años, pero no todos los socialistas quedaron convencidos con este extraño pacto. Juan Carlos Rodríguez Ibarra, entre los socialistas, propuso un acuerdo, que finalmente no cuajó, entre PP y PSOE para no tener que depender más de las minorías nacionalistas. También habría sido un pacto antinatura, pero el cuento socialista habría cambiado completamente de haberse alcanzado un pacto de ese tipo. Con el final que parece que va a tener el cuento socialista actual, seguramente les habría resultado mejor asociarse con el PP porque al menos no se habrían dedicado a destrozar los intereses generales de los españoles.

Finalmente el pacto del Tinel quedó como un pacto entre PSC, CiU y ERC que Zapatero vio no solo como la oportunidad para gobernar con comodidad, sino incluso para llegar a anular y destruir al PP.

La complacencia con el pacto del Tinel, y no otro, fue el momento clave en que Zapatero dio un poderoso y temerario golpe de timón a toda la nave socialista. Una nave, que alejada de sus rutas tradicionales españolistas, terminó perdiendo su rumbo. Ahora esa nave en plena tormenta catalanista, busca desesperadamente un rumbo, para poder llegar sana y salva a alguna parte, la que sea.

El interés compartido entre las formaciones políticas PSC y PSOE siempre ha tratado de algo muy importante y que justificaba esa sociedad plasmada en el grupo único socialista en el congreso de los diputados. Funcionó dotándoles a ambos de la capacidad de sumar votos para gobernar España entre ambas formaciones y eso es lo que van a perder al distanciarse mutuamente.

Situación actual del PSOE:
Actualmente el PSOE se autodefine como un partido político socialdemócrata, de centro-izquierda y progresista, pero los votantes comprueban que no son fieles a sus principios. La crisis de liderazgo en el seno de PSOE no les está ayudando. Rubalcaba, se postuló a sí mismo, por puro interés personal. Se siente vulnerable porque aún rondan sobre su cabeza asuntos judiciales muy graves y quizás la forma en que se aferra al poder tiene que ver con todo esto. Admito que esto último es una opinión personal, pero en cualquier caso, no resulta lógico para un partido como el PSOE, castigado por su pasado con Zapatero, seguir ligado a aquellas personas que ya no pueden aportar al partido sino una triste imagen digna del olvido.

La tabla de salvación podría haber sido criticar al PP sus actuales subidas de impuestos, su escandalosa reforma laboral, el duro recorte de gastos y de prestaciones sociales, pero al haber sido iniciado todo ello por Zapatero, esa tabla ya no sirve. Eligieron no romper con el pasado al continuar con Rubalcaba.

El PP ha logrado la mayoría absoluta y continua afianzándose en el poder, más por el demérito de la oposición socialista que por méritos propios.

En realidad el PSOE hace tiempo que se olvidó del significado de sus siglas. Ahora es un partido sin estabilidad en sus ideas y que navega a la deriva de sus propias luchas internas.

La deriva catalanista en el seno de PSC:
El PSC es un partido asociado, no está formalmente sometido a la autoridad del secretario general, elabora sus propias listas y elige una dirección autónoma respecto a la federal del PSOE. El PSC es un partido catalanista con doble identidad nacional, que viene defendiendo un modelo federal para España.

El PSC, al igual que el PSOE, también ha jugado a la ambigüedad al acercarse a las tesis catalanistas para arañar votos a CiU. Pesa sobre ellos el nefasto recuerdo de la gestión de Montilla al frente del tripartito; un fracaso, con un largo reguero de corrupciones, que todavía colea en los tribunales, y un saqueo descarado de las arcas públicas.

CiU ha hecho su jugada. Ha subido la apuesta catalanista, y eso ha descolocado al PSC que ya no sabe bien para donde tirar. Una parte del PSC continua aferrándose al tren españolista para no debilitar la asociación con el PSOE y la otra, con elecciones regionales en ciernes, se distancia de ese tren para no perder el tren catalanista.

La reciente crisis entre PSC y PSOE:
El problema de esta unión PSC-PSOE es que ya tienen muy poco que ver una formación con la otra. Zapatero se arrimó al PSC y a otros partidos nacionalistas mucho más de lo prudente, porque sin esos votos no podía gobernar, pero con esos votos se distanció de una parte muy importante del electorado españolista del PSOE.

Tanto el PSC como el PSOE necesitan sumar votos para el socialismo, pero en la actualidad la asociación entre ellos resulta más antinatural que nunca y les resta votos a ambos. Tanto los votantes del PSC como los del PSOE reciben constantes mensajes contradictorios. Hay fuertes divisiones en el seno de PSC, en el seno del PSOE y entre ambas formaciones. Ya no son una piña. Son una piñata rota.

Conclusiones:

Tanto para la opción catalanista como para la opción españolista hay opciones políticas mucho más claras que el PSC o el PSOE. Si añadimos a esto las traiciones al socialismo en forma de promesas inclumplidas, y las contínuas cesiones al capitalismo dictadas desde Bruselas, es fácil concluir que tanto PSC como PSOE han destruido la credibilidad de ambos partidos.

No existe siquiera un atisbo de regeneración interna en ninguno de ellos sino de todo lo contrario.

Tanto es así que son incapaces de contrarrestar a un partido como el actual PP más impopular que nunca.

El panorama en España ante la debilidad socialista es desolador. El PP no solo tiene mayoría absoluta para hacer lo que le venga en gana, sino que crece al calor de los incendios en la oposición. PP y PSOE son invotables. Estamos en una situación nefasta para la ciudadanía en un momento donde todo el esfuerzo para salir de la crisis va a recaer sobre los más débiles convertidos en huérfanos políticos.