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¿Es buena idea humanizar un robot?

C-3PO armadura.

C-3PO armadura.

Permitirme que empiece planteando una simple pregunta.

¿Cuáles son las cualidades humanas más conflictivas para implementar en un robot?

Podríamos discutir si sirve para algo conceder a un robot autoconciencia o manifestar emociones, o tener alta capacidad de iniciativa e incluso dotes creativas, pero yo creo ese debate es un debate superfluo porque los posibles problemas que eso causaría serían innumerables y en cambio se puede pensar en robots que carezcan de todas esas funciones, (que por otra parte serían meras simulaciones), y que pese a ello (o quizás más bien gracias a ello), resulten increíblemente eficientes.

Las leyes de la de Isaac Asimov.

Isaac Asimov, que no necesita presentación, propuso una serie de leyes muy simples que bautizó como leyes de la robótica:

  1. Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.
  2. Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la Primera Ley.
  3. Un robot debe proteger su propia existencia, hasta donde esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.

Se añadió más tarde una cuarta ley que decía.

0. Un robot no puede hacer daño a la Humanidad o, por inacción, permitir que la Humanidad sufra daño.

I_robot

Yo robot

Esta ley permitía a un robot causar daño a un ser humano, para evitar un daño a la humanidad, pero… ¿acaso muchos dictadores genocidas no se postularon a sí mismos como salvadores de la humanidad? Acaso las guerras santas y la cruzadas no trataron de salvar a la humanidad?

La ley 0 pone de manifiesto la debilidad del conjunto de las leyes de la robótica de Isaac Asimov, por tratarse de un código moral lo cual en mi humilde opinión parte de una idea de robot equivocada, pero hay que reconocer que se trata de un paradigma muy bello por su extraordinaria simplicidad y con grandes posibilidades literarias.

Incluso admito que desde un punto de vista científico y técnico el enfoque de robot compañero frente al robot sirviente tiene sus defensores: «El ordenador debe ser un compañero, no un sirviente», pero yo estoy bastante en contra de ese enfoque. Como compañero no humano nada mejor que un perro, y comprendo que en una casa dan mucho trabajo. (yo no tengo perro pero me encantan).

Cuestionando las leyes de la robótica de Asimov.

En realidad las leyes de Isaac Asimov son buenas, pero están destinadas en mi humilde opinión a un tipo de robot muy problemático.

Para mí el mayor error sería pensar que en un futuro fabricaremos robots tan humanizados que incluso puedan tener libertad de acción, o que puedan hacer algo totalmente imprevisto y contraproducente.

A mí me parece algo tan estúpido e inútil, que estoy seguro de que se terminará consiguiendo. Pero, yo me pregunto. ¿Si un robot no es altamente predecible servirá para algo más que para causar graves problemas?

Este es un tema sobre el cual considero que tengo mucho que decir, pero no he mencionado nada antes, porque es un tema que se trata en el segundo volumen de la serie Éxodo que acaba de salir y me parecía más apropiado hacerlo ahora con la obra ya publicada.

Mi propuesta robótica en mi novela.

Mi propuesta de robot humanoide es un robot que compite en habilidad manual, en reflejos, y en fuerza con el ser humano, capaz de atender únicamente las órdenes verbales de una persona autorizada, también es un robot que aprende progresivamente de sus errores, y es capaz de leer e interpretar diagramas. Por ejemplo es capaz de interpretar un manual de instrucciones, se muestra especialmente hábil montando aparatos y es capaz de montar unidades robóticas semejantes a sí mismo a partir de sus componentes.

Sus miembros son fácilmente desmontables e intercambiables por otros de diferente tipo para permitir tareas diversas. Generalmente se dedican a las tareas que a nadie le apetece hacer. Son capaces de aprender a montar y a desmontar equipos viendo como lo hace un humano, o un compañero, solo que ellos optimizan el proceso y lo hacen todo en mucho menos tiempo y de una forma mucho más eficiente. Son capaces de trabajar de forma colaborativa entre ellos. Son robots cuya capacidad de iniciativa se reduce a las tareas propias para su  automantenimiento, y que tienen su propia concepción del concepto daño.

Algunos de los comportamientos de mis robots.

Para mis robots daño es cualquier modificación provocada por ellos y que no sean capaces de revertir a su estado inicial. Por ello instrucciones tales como decir a un robot que abra un simple embalaje sellado con cintas adhesivas deberán ser precedidas de la instrucción que autorice la destrucción del embalaje. En caso contrario el robot, solicitará permiso explícito para romper el embalaje.

El propósito de mis robots humanoides

La idea de estos robots, es la de constituir una mano de obra muy eficiente para todo tipo de tareas especialmente las rutinarias o las que no impliquen tomas de decisiones.

Mis robots no son personajes, son máquinas. Sé que como personajes podrían  dar mucho juego, pero es un tema muy manido, y soy totalmente contrario a la implementación de la estupidez artificial, porque eso es lo que pasará si intentamos humanizar en exceso un robot.

Creo que en este caso, más equivale a menos. Quiero decir que el concepto humanizado de robot no resultaría nada práctico.

El ejemplo lo tenemos con el tontín robot de protocolo de ‘La guerra de las galaxias’ C-3PO, frente a su eficiente amigo R2-D2.

Mis robots son meras máquinas sin ambiciones, ni miedos, ni sueños ni nada parecido, eso sí muy eficientes. Lo aviso para que nadie espere que se produzcan diálogos interesantes entre alguno de mis robots y un humano.

Xegor (el prota), al diseñarlos propuso siete leyes principales que no son normas éticas, sino protocolos de acatamiento de órdenes y protocolos de actuación en diversas circunstancias. Lo cual dicho sea de paso es mucho más fácil de programar que una conducta moral sujeta a diversas interpretaciones y ambigüedades. Mencionaré sus títulos porque creo que dar más detalles sería destripar demasiado mi propia obra.

  1. Ley de subordinación
  2. Ley de supervivencia
  3. Ley de la orden destructiva
  4. Ley de inhibición ante órdenes destructivas.
  5. Ley de la prudencia
  6. Ley de automantenimiento
  7. Ley de obediencia con iniciativa.

También se deja entrever la existencia de leyes secundarias.

Una cosa que no he hecho y que me temo tendré que hacer tarde o temprano es sacar de mi mente las ideas de diseño y hacer alguna propuesta gráfica de mis robots pero no soy especialmente hábil dibujando, así que eso tendrá que esperar.

Dos enfoques muy diferentes de robots humanoides.

Las máquinas no pueden trabajar con ambigüedades y eso puede ser visto como un problema que se puede intentar resolver humanizando la máquina, o por el contrario aceptar esa condición de autómata estricto y sacar de ello el máximo partido como instrumento al servicio del hombre, que es lo que yo propongo.

Creo que hay que distinguir lo que es un robot de juguete tipo mascota, o incluso tipo compañero, de lo que es un robot con un propósito de utilidad, (sirviente) porque creo que mezclar ambas cosas en un mismo robot nos llevaría en la dirección del ser humano artificial, y no veo motivo para repetir un diseño natural con muchos de sus defectos y seguramente sin sus principales virtudes.

El problema del exceso de iniciativa en una máquina.

Ya estamos padeciendo la estupidez artificial de algunos sistemas operativos tan amigables que se anticipan muchas veces a lo que quieres hacer fallando miserablemente. La idea de hacer ordenadores para gente que no sepa manejar ordenadores es un suplicio para los que si sabemos alguna cosa, y no nos conformamos con hacer las cuatro cositas que hace todo el mundo.

El resultado es que la informática tiene una merecida fama de crear más problemas de los que resuelve, y con los robots amigables supongo que iríamos por el mismo camino porque a las máquinas se les da muy mal adivinar lo que realmente queremos hacer y se empeñan en hacer las tonterías que muchas veces les ordenamos de forma inconsciente.

Me temo que la solución para no sentirnos estúpidos no sea construir máquinas super-estúpidas.

Hay un problema mayor. Las máquinas con iniciativa propia que logren superar su estupidez se convertirán en un verdadero problema. Será el comienzo de la guerra de las máquinas contra los seres humanos tipo Terminator.

Quizá eso ya pasó en algún otro planeta, quizás las máquinas vencieron y dieron lugar a una civilización cibernética.

¿Acaso esos seres podrían tener una civilización muy superior a la nuestra y estar en camino a la Tierra por haber detectado nuestras señales?

¡Qué idea más interesante!

Creo que debería usarla para alguna novela. Creo que los llamaré ciberdroides.

 

 

 

 

 

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3 Comentarios

  1. Allan Mendoza

    tiempo ha pasado desde que lo publicaste y la pregunta es… como va tu novela?

  2. Antonio Castro

    Ahora escribo libros técnicos. Sigo recopilando ideas y escribiendo algo de la novela, pero no voy a publicar nada de eso en varios años. Un cordial saludo.

  3. Allan Mendoza

    Bien bien bien
    confío en que me pondrás al tanto por aquí cuando publiques algo

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