Para compensar la deuda comunitaria por el incumplimiento de nuestras obligaciones en materia de emisiones de CO2 (Protocolo de Kyoto), España va a comprar derechos a Polonia, pero… ¿nos hemos parado a pensar cual es el modelo energético de Polonia?  España compra a Polonia derechos de emisión de CO2 por 25 millones de euros

Mapa de participación en el protocolo de Kyoto

Mapa de participación en el protocolo de Kyoto

Comprar a Polonia derechos por el resultado de una política distinta de la nuestra, es algo que habría que explicar. Si para poder sostener una idea, hay que pagar al que sostiene lo contrario, hay algo que falla.

¿La pregunta es inevitable, en que gastará Polonia ese dinero nuestro?

Emisión de vapor de agua en una central nuclear

Emisión de vapor de agua en una central nuclear

Golpeados por la ineludible realidad:

Polonia al igual que muchos otros países que cambiaron de opinión (no así España) promulgó en su momento el abandono de la , pero tenemos que saber que ahora su postura es radicalmente distinta.

El CO2 va a obligar a que muchos países desarrollen su industria de producción de energía nuclear. Yo no creo que en Polonia y en otros países estén infravalorando lo que supone el desarrollo de esta Industria de energía nuclear.

Quizás estén valorando las alternativas de una forma distinta de la nuestra, o puede que nosotros estemos eludiendo la valoración de alternativas por primar por encima de otras consideraciones la defensa de una bandera ideológica al margen de cualquier tipo de razonamiento.

Los ciudadanos necesitamos buena información para poder tener un criterio acertado, pero la desinformación se está convirtiendo cada día más en un arma política. Cuanto más ignorantes seamos más manejables seremos.

Al final, en España, centrales nucleares sí y centrales nucleares no, se ha transformado en un tema de derechas y de izquierdas y eso me parece totalmente inaceptable. En algo deberían ser capaces de ponerse de acuerdo aunque fuera por una vez.

La marcha atrás en el anuncio de abandono de la energía nuclear en muchos países es un hecho:

Suecia fue el primer país donde se propuso el abandono de la energía nuclear, esto ocurrió en (1980) pero ahora es el 9º país que más energía nuclear consume del mundo. Siguieron Italia (1987), Bélgica (1999), Alemania (2000) (Alemania es el 4º consumidor mundial de energía nuclear) y se ha discutido en otros países europeos. Austria, Holanda, Polonia, y España promulgaron leyes que paralizaron la construcción de nuevos reactores nucleares, aunque en algunos de ellos esta opción se está debatiendo en la actualidad.

Véase El abandono de la energía nuclear.

La psicología humana juega en nuestra contra

La energía nuclear es un tema muy polémico porque el miedo es algo irracional muchas veces insuperable. Tenemos historias grabadas a fuego en nuestra memoria colectiva y no hemos hecho un seguimiento de los progresos técnicos y normativos, ni de los cambios de opinión en otros países ni de sus motivos, ni de las especiales circunstancias que acompañaron a los incidentes más graves.

Explicar a la sociedad el enorme peligro medioambiental que suponen las emisiones del CO2, que es un mal mucho más silencioso y paulatino que el que representaría una amenaza nuclear, resulta complicado por motivos psicológicos claros.

Para ilustrar el problema psicológico comparemos un par de casos. Convencer a una persona de que el tabaco es muy perjudicial para su salud es mucho más complicado que explicarle que poner un dedo encima de la llama de una vela no le conviene.

El mal de la quemadura en el dedo es mucho menor, pero la causa y efecto tienen una inmediatez fuertemente disuasoria. Lo de la vela lo entiende incluso un niño de dos añitos que tuviera la tentación de atrapar la llama.

Lo triste es que los políticos conocen muy bien estas debilidades de la sicología humana y las usan en su provecho. Nos toman por tontos demasiadas veces, y por lo que se ve eso les funciona.

¿Dónde nos conducen en España nuestras ideas?

Nuestra producción de energías alternativas no contaminantes es muy grande. Incluso son dignas de admiración a nivel mundial, pero incluso así son insuficientes para cubrir la demanda nacional, y el resultado es que estamos importando energía y usando combustible fósil en exceso.

Las estrategias políticas:

Argumentar que ahora se pueden reducir emisiones de CO2 aumentando la producción de energía nuclear, necesitaría de un enorme esfuerzo didáctico para explicar y trasladar a la opinión pública la información de manera convincente, porque la visceralidad en torno a los asuntos que tienen una componente social, técnica, y científica desbordan la capacidad de análisis del ciudadano medio más dado a evitar las consecuencias más inmediatas de los políticos que en mirar por un futuro a más largo plazo para sus nietos.

La tentación de los políticos es la de evitar explicar los asuntos polémicos, y evitar comprometerse con lo que sea mejor para el país, y simplemente optar por sintonizar con las demandas sociales del momento para asegurarse la reelección.

La valoración del peligro de la energía nuclear a debate:

Ya explicamos que una central nuclear moderna tiene poco que ver con la central de Chernóbil, y que la UE no admite a países que tengan centrales inseguras, pero la gente se espanta al menor signo de alarma en una central nuclear sea del tipo que sea, y con ello no queremos decir que sea un tema menor. Son asuntos serios, pero hay que mirar también qué supone renunciar a la energía nuclear para poder optar por el mal menor.

Sobre las centrales nucleares ya me pronuncié. Véase:  ¿Es aconsejable el uso de centrales nucleares?

PD (11-nov-2009)

Londres da luz verde a Iberdrola para construir una central nuclear

El Gobierno británico ha aprobado el emplazamiento adquirido por Iberdrola y sus socios GDF Suez y Scottish and Southern Energy (SSE) para construir una central nuclear y ha recibido una oferta de la eléctrica española para el desarrollo de una planta emblemática de secuestro y almacenamiento de CO2.

 

 

 

 

 

Energía nuclear es prioridad para Polonia, dice IEA