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Categoría: Autoayuda

Negros nubarrones

¿Qué hacer si lo ves todo negro?

Lo primero es darse cuenta que tienes un problema de percepción. El mundo no ha cambiado, has cambiado tú. Los problemas, por alguna extraña razón, suelen venir acompañados de más problemas y se junta todo, o por lo menos esa puede ser la percepción en muchos casos.

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La importancia del lenguaje corporal en una entrevista de trabajo.

En estos tiempos que corren, no están las cosas como para desaprovechar ninguna oportunidad de trabajo, y por ello espero que este artículo resulte de utilidad.

saludo

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Los cinco primeros minutos de una entrevista son de enorme importancia:

No existirá una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión. La atención y concentración de tu entrevistador será máxima en esos cinco primeros minutos y será como una esponja, captando un montón de información a partir de muy pocos datos.

Un alto nivel de atención es algo que se desgasta con suma facilidad. Cuanto más alta es la atención antes se producirá la bajada de la misma y más fuerte será. Por ello pasados esos cinco minutos nos enfrentaremos a un entrevistador mucho menos atento, y más predispuesto a seguir esa inercia derivada de su primera impresión.

Por todo ello es importante cuidar todo aquello que va conformar ese resultado de la primera impresión. El aspecto, la forma de hablar, lo que se dice, lo que se escucha y la postura corporal. En esta última hay que advertir que el cuerpo transmite mucha información no verbal, lo mismo que el tono de voz empleado.

Si tu postura es ligeramente encorvada, tus pulmones tendrán poco aire y tu voz no sonará igual. Tu postura ha de ser totalmente erguida pero sin delatar signo alguno de rigidez. La postura ha de ser natural, confiada, relajada, hay que transmitir autoconfianza, optimismo, entusiasmo, y energía.

La mayor parte de la información que determinará la impresión final será de tipo no verbal, y será obtenida principalmente durante esos cinco primeros y decisivos minutos. Difícilmente podrá ser contrarrestada con lo que digas ni con lo que ponga en tu currículum salvo que la entrevista esté centrada en un perfil muy concreto y nada corriente, pero no es lo habitual. Lo habitual es tener que competir para el puesto con un montón de personas cuyos currículums (‘curricula’ para los amantes del latín) formarán un bonito montón en el despacho de tu entrevistador.

Si te limitas a ser uno más del montón tus posibilidades serán escasas, pero no te centres solo en lo que dices, sino en cómo lo dices y en la imagen que transmites. Esa es la diferencia que hará que el entrevistador te reconozca como alguien  que vale más de lo que indica su currículum.

Un parado de larga duración debe luchar contra el deterioro de su propia autoimagen. Debe conocer a la perfección todo lo que no debe de hacer. El entrevistador no debe notar en ningún momento la pérdida de autoimagen, porque de lo contrario te percibirá como a un cachorrillo desvalido y no es eso lo que busca. Tu autoimagen es algo que te conviene cuidar siempre en todo momento. Intenta mantener una actitud mental positiva, y no te permitas el desánimo porque es una actitud que será percibida de forma muy negativa. Estás vendiendo una imagen de ti mismo y tienes que ser un buen vendedor y ofrecer una buena imagen. Tocarse la cara rascarse denotan nerviosismo, meterse las manos en los bolsillos denotan desgana.

Los detalles en los que la atención de tu interlocutor reparará en los primeros y decisivos segundos serán, según algunos estudios sociológicos, son los siguientes y por este orden:

  • Tu raza.
  • Tu sexo.
  • Tu edad.
  • Tu apariencia, forma de vestir y estatura.
  • Tu expresión facial, y tu voz.
  • Tu tacto al estrechar su mano.

Algunas cosas no podemos cambiarlas. La apariencia y la voz son por lo tanto la vanguardia de nuestra propia oferta de imagen. El timbre de voz, la altura del tono empleado, el volumen de la voz y la velocidad de locución van a conformar una imagen muy definida de tu personalidad.

Vamos a retratar un personaje: Mal vestido, mal peinado, sin afeitar, siempre medio encorvado, más bien bajito y algo gordito, habla con un hilo de voz y bastante despacio, su boca suele quedar entreabierta y cuando ofrece su mano para saludar esta se queda blandida, como muerta.

¿Tú contratarías a una persona como esa? Seguro que no. Si esa persona acompaña todo eso de una maravillosa sonrisa tampoco logrará otra cosa salvo quizás parecer un perfecto bobo. Haz tu propio retrato de ti mismo y analiza sus fallos.

Recuerda que en la entrevista, tu mensaje verbal y no verbal ha de ser totalmente coherente. Tu imagen no puede descuidar ningún aspecto porque ese podría ser el aspecto que te delate como un mal actor.

Por lo tanto, lo que debes hacer es justo lo contrario que esa persona imaginaria que hemos retratado anteriormente,  aunque sin exagerar. Tu locución no puede ser atropellada, sino ligeramente rápida y con un volumen y tono adecuados, puede que necesites practicar leyendo textos. Te darás cuenta que no es sencillo. El objeto es el de transmitir agilidad mental, energía, y entusiasmo, lo mismo que el apretón de manos. Este debe transmitir las mismas cualidades que acabamos de enumerar. Tampoco te pases de enérgico, destrozar la mano de tu entrevistador no va ha servir para que piensen que eres un Supermán sino un descerebrado.

No interrumpas nunca a tu interlocutor, si tienes algo importante que rebatir, mírale a los ojos, y espera tu turno. Muéstrate muy interesado y atento por todo lo que diga. Puede que te hable de su empresa, o de los proyectos en los que están trabajando, tienes que detectar cuales son los temas de los que él se siente más orgulloso y hacerle ver que a ti también te interesan sin que parezca adulación sino mera curiosidad. Sonreír todo el rato puede interpretarse como falta de sinceridad. Una expresión neutra puede interpretarse como timidez, o desconfianza, nada bueno en cualquier caso.

La mirada es esencial, pero si se tiene en cuenta todo lo anterior, la mirada correcta saldrá de forma natural. Una simple mirada puede provocar un sentimiento muy fuerte. Si entrevistado y entrevistador son de distinto sexo, la mirada cobra aun mayor importancia, porque el deseo de interpretar los sentimientos de la otra persona es mayor.

En cuanto a la forma de vestir, debes de ir con muy buena presencia. No es fácil dar consejos, y seguro que vas a tener muchas dudas con la vestimenta porque todo depende de lo que ellos esperan ver, lo cual es toda una incógnita, pero precisamente por esa razón, lo mejor es no arriesgar y llevar el uniforme tradicional del entrevistado. Recuerda que no se trata de llevar la misma ropa que llevarás cuando vayas a trabajar.

Las mujeres no deben de llevar faldas demasiado cortas ni escotes exagerados a no ser que el tipo de empleo consista en exhibir esos talentos. Los tacones altos, medias, así como faldas y vestidos de largo mediano suelen funcionar muy bien.

Los hombres deben ir bien afeitados, y se recomienda llevar camisa blanca o clara, chaqueta gris, o azul marino, camisa y corbata que destaque moderadamente sobre el conjunto, y zapatos y calcetines negros.

Creo que esto es todo, pero no quiero terminar sin desearos suerte a todos los que tenéis que pasar por las entrevistas de trabajo. Si con este artículo logro ayudar a una sola persona lo consideraré una gran recompensa. Suerte.

 

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