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Categoría: Autoayuda

¿Qué hacer si lo ves todo negro?

Lo primero es darse cuenta que tienes un problema de percepción. El mundo no ha cambiado, has cambiado tú.

Test de actitud mental. ¿Cómo te sientes hoy?

Test de actitud mental. ¿Cómo te sientes hoy?

Los problemas, por alguna extraña razón, suelen venir acompañados de más problemas, o por lo menos esa puede ser la percepción en muchos casos.

Cuando nos enfocamos en los problemas, los nuevos problemas no suman sino que multiplican la angustia inicial.

Todo es una cuestión de enfoque y de actitud mental. La actitud mental puede ser vista como una medalla colgada al cuello con una cara negra y otra blanca. La cara negra lleva escrito, «La vida es una muerte lenta». La cara blanca lleva escrita la frase «No hay nada más valioso que la vida».

Lo primero que debes hacer es mirar a la medalla y preguntarte si está dada la vuelta, y ahora está del lado negro, porque si es así, antes que nada tendrás que dar mentalmente la vuelta a esa medalla, para poder sonreír y tirar de nuevo para delante.

Cuando el golpe recibido es muy duro, es como si la medalla se pegara al cuerpo y tampoco quisiéras voltearla. En ese caso date un tiempo lo más breve posible, para desahogarte, descargar toda tu negatividad liberándote de ella, y cuando estés preparado y realmente quieras hacerlo podrás voltear la medalla y afrontar la vida con renovada ilusión.

Lo que jamás debes hacer es quedarte abrazado a tus sentimientos más negros y refugiarte en tu propia lástima, porque en ese pozo tampoco encontrarás lo que buscas, y difícilmente podrán ayudarte a salir del pozo si no pones de tu parte.

Si tu mal tiene remedio ¿por qué te quejas? y si no tiene remedio ¿para qué te quejas?

(Filosofía china Tao Tse)

Habrás oído miles de veces frases tales como: «no hay mal que por bien no venga», «no hay mal que cien años dure», «después de la tormenta viene la calma», «cuando se cierra una puerta se abre una ventana», etc. Créetelas, porque son rigurosamente ciertas.

La clave es no enfocarse en los problemas sino en las soluciones.

Siempre hay soluciones, y no me refiero a soluciones para el problema, sino soluciones para ti y para tu vida, y es en eso en lo que deberías pensar y trabajar.

Por lo tanto, es un problema de enfoque, un problema de actitud mental, dale la vuelta a la medalla, piensa en positivo y convierte tu problema en una nueva oportunidad para ti, porque eso siempre es posible.

La autoedición según Santiago Moro.

Santyago Moro

Santyago Moro

Santyago Moro:

Es un escritor español de ciencia ficción y fantasía, muy conocido para los amantes de este género y ha publicado 8 novelas en la editorial Silente, dentro de la colección La Nueva Generación. En 2.005 publica su  primera novela con la editorial Silente “Exilio en Redención”, con la cual se inicia la serie, «Las Crónicas de la Federación», compuesta  por 5 títulos y un sexto en fase de escritura. Es un escritor que ha investigado las distintas alternativas de autoedición , distribución y venta de sus propias obras por lo cual es una de las personas que tiene una mejor perspectiva de todo este mundo de la autoedición, coedición, etc. Para mas información sobre él visitar su página web: http://santyagomoro.es, y su Tienda Online: http://santyagomoro.es/ventas.html

Me encanta que cada vez más autores aborden en sus artículos de opinión el tema de la autoedición. En especial cuando se trata de autores que tienen mucho que decir aportando su valiosa experiencia sobre unos temas muy necesitados de la máxima clarificación. El extraordinario artículo al que hago referencia es esté: ¿Qué se esconde en la autoedición?

Unos comentarios al artículo:

Sobre la parte que yo conozco de lo que se comenta en este artículo, me interesa matizar algo. Yo ya he hablado mucho sobre el tipo de negocio de Lulú y Bubok, y le he dado mucha importancia al tema de la opacidad. Santyago habla de control, y básicamente se trata de eso, control, pero desde un punto de vista legal y ético la opacidad no solo supone una pérdida de control, sino una pérdida de control ilícita, porque no se trata de un mero servicio.

En el momento que se habla de comisiones hay una relación contractual implícita tácitamente y por esa razón ninguna de las partes puede ejercer un control de la información sobre aquello que se comprometa a ofrecer contractualmente. Recuerdo que la propaganda tiene valor contractual.

El escenario que describe con acierto Santyago es muy amplio, es un escenario de sobreproducción de obras literarias, y que por diferentes motivos suelen ser de difícil salida al mercado.

Son los escritores más veteranos como él los que nos alertan de los peligros asociados a la autoedición y ponen cada cosa en su justo valor. No se trata de hacer un elogio de la autoedición, sino de discriminar dentro de ese enorme cajón de sastre que llamamos autoedición.

Más aún, son los escritores como él los que editan libros de autoayuda para autoeditores, y los que se preocupan incluso de auxiliar personalmente a la gente en temas bastante básicos como son ortografía, o maquetación, e incluso diseño gráfico para portadas. Temas en los que muchos de nosotros flojeábamos de forma considerable cuando empezamos a escribir.

Yo aún uso las letras grandotas que Santyago me pasó para el inicio de los capítulos. Si no os gustan es culpa de Santyago, (a mí sí me gustan).

La deuda de gratitud que muchos escritores noveles, entre los que me incluyo, tenemos con él es considerable. Siento una gran satisfacción por dedicarle este artículo enteramente para él. En un Blog donde tanto espacio se ha dedicado a la autoedición, Santyago es referencia obligada. Sin lugar a dudas es la persona que más me ayudó en mis inicios como autoeditor.


La importancia del lenguaje corporal en una entrevista de trabajo.

En estos tiempos que corren, no están las cosas como para desaprovechar ninguna oportunidad de trabajo, y por ello espero que este artículo resulte de utilidad.

saludo

saludo

Los cinco primeros minutos de una entrevista son de enorme importancia:

No existirá una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión. La atención y concentración de tu entrevistador será máxima en esos cinco primeros minutos y será como una esponja, captando un montón de información a partir de muy pocos datos.

Un alto nivel de atención es algo que se desgasta con suma facilidad. Cuanto más alta es la atención antes se producirá la bajada de la misma y más fuerte será. Por ello pasados esos cinco minutos nos enfrentaremos a un entrevistador mucho menos atento, y más predispuesto a seguir esa inercia derivada de su primera impresión.

Por todo ello es importante cuidar todo aquello que va conformar ese resultado de la primera impresión. El aspecto, la forma de hablar, lo que se dice, lo que se escucha y la postura corporal. En esta última hay que advertir que el cuerpo transmite mucha información no verbal, lo mismo que el tono de voz empleado.

Si tu postura es ligeramente encorvada, tus pulmones tendrán poco aire y tu voz no sonará igual. Tu postura ha de ser totalmente erguida pero sin delatar signo alguno de rigidez. La postura ha de ser natural, confiada, relajada, hay que transmitir autoconfianza, optimismo, entusiasmo, y energía.

La mayor parte de la información que determinará la impresión final será de tipo no verbal, y será obtenida principalmente durante esos cinco primeros y decisivos minutos. Difícilmente podrá ser contrarrestada con lo que digas ni con lo que ponga en tu currículum salvo que la entrevista esté centrada en un perfil muy concreto y nada corriente, pero no es lo habitual. Lo habitual es tener que competir para el puesto con un montón de personas cuyos currículums (‘curricula’ para los amantes del latín) formarán un bonito montón en el despacho de tu entrevistador.

Si te limitas a ser uno más del montón tus posibilidades serán escasas, pero no te centres solo en lo que dices, sino en cómo lo dices y en la imagen que transmites. Esa es la diferencia que hará que el entrevistador te reconozca como alguien  que vale más de lo que indica su currículum.

Un parado de larga duración debe luchar contra el deterioro de su propia autoimagen. Debe conocer a la perfección todo lo que no debe de hacer. El entrevistador no debe notar en ningún momento la pérdida de autoimagen, porque de lo contrario te percibirá como a un cachorrillo desvalido y no es eso lo que busca. Tu autoimagen es algo que te conviene cuidar siempre en todo momento. Intenta mantener una actitud mental positiva, y no te permitas el desánimo porque es una actitud que será percibida de forma muy negativa. Estás vendiendo una imagen de ti mismo y tienes que ser un buen vendedor y ofrecer una buena imagen. Tocarse la cara rascarse denotan nerviosismo, meterse las manos en los bolsillos denotan desgana.

Los detalles en los que la atención de tu interlocutor reparará en los primeros y decisivos segundos serán, según algunos estudios sociológicos, son los siguientes y por este orden:

  • Tu raza.
  • Tu sexo.
  • Tu edad.
  • Tu apariencia, forma de vestir y estatura.
  • Tu expresión facial, y tu voz.
  • Tu tacto al estrechar su mano.

Algunas cosas no podemos cambiarlas. La apariencia y la voz son por lo tanto la vanguardia de nuestra propia oferta de imagen. El timbre de voz, la altura del tono empleado, el volumen de la voz y la velocidad de locución van a conformar una imagen muy definida de tu personalidad.

Vamos a retratar un personaje: Mal vestido, mal peinado, sin afeitar, siempre medio encorvado, más bien bajito y algo gordito, habla con un hilo de voz y bastante despacio, su boca suele quedar entreabierta y cuando ofrece su mano para saludar esta se queda blandida, como muerta.

¿Tú contratarías a una persona como esa? Seguro que no. Si esa persona acompaña todo eso de una maravillosa sonrisa tampoco logrará otra cosa salvo quizás parecer un perfecto bobo. Haz tu propio retrato de ti mismo y analiza sus fallos.

Recuerda que en la entrevista, tu mensaje verbal y no verbal ha de ser totalmente coherente. Tu imagen no puede descuidar ningún aspecto porque ese podría ser el aspecto que te delate como un mal actor.

Por lo tanto, lo que debes hacer es justo lo contrario que esa persona imaginaria que hemos retratado anteriormente,  aunque sin exagerar. Tu locución no puede ser atropellada, sino ligeramente rápida y con un volumen y tono adecuados, puede que necesites practicar leyendo textos. Te darás cuenta que no es sencillo. El objeto es el de transmitir agilidad mental, energía, y entusiasmo, lo mismo que el apretón de manos. Este debe transmitir las mismas cualidades que acabamos de enumerar. Tampoco te pases de enérgico, destrozar la mano de tu entrevistador no va ha servir para que piensen que eres un Supermán sino un descerebrado.

No interrumpas nunca a tu interlocutor, si tienes algo importante que rebatir, mírale a los ojos, y espera tu turno. Muéstrate muy interesado y atento por todo lo que diga. Puede que te hable de su empresa, o de los proyectos en los que están trabajando, tienes que detectar cuales son los temas de los que él se siente más orgulloso y hacerle ver que a ti también te interesan sin que parezca adulación sino mera curiosidad. Sonreír todo el rato puede interpretarse como falta de sinceridad. Una expresión neutra puede interpretarse como timidez, o desconfianza, nada bueno en cualquier caso.

La mirada es esencial, pero si se tiene en cuenta todo lo anterior, la mirada correcta saldrá de forma natural. Una simple mirada puede provocar un sentimiento muy fuerte. Si entrevistado y entrevistador son de distinto sexo, la mirada cobra aun mayor importancia, porque el deseo de interpretar los sentimientos de la otra persona es mayor.

En cuanto a la forma de vestir, debes de ir con muy buena presencia. No es fácil dar consejos, y seguro que vas a tener muchas dudas con la vestimenta porque todo depende de lo que ellos esperan ver, lo cual es toda una incógnita, pero precisamente por esa razón, lo mejor es no arriesgar y llevar el uniforme tradicional del entrevistado. Recuerda que no se trata de llevar la misma ropa que llevarás cuando vayas a trabajar.

Las mujeres no deben de llevar faldas demasiado cortas ni escotes exagerados a no ser que el tipo de empleo consista en exhibir esos talentos. Los tacones altos, medias, así como faldas y vestidos de largo mediano suelen funcionar muy bien.

Los hombres deben ir bien afeitados, y se recomienda llevar camisa blanca o clara, chaqueta gris, o azul marino, camisa y corbata que destaque moderadamente sobre el conjunto, y zapatos y calcetines negros.

Creo que esto es todo, pero no quiero terminar sin desearos suerte a todos los que tenéis que pasar por las entrevistas de trabajo. Si con este artículo logro ayudar a una sola persona lo consideraré una gran recompensa. Suerte.


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