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¿Tiene futuro el oficio de autoeditor?

Puede decirse que yo empecé esta andadura a principios de 2008 después de escribir mi primera novela de ciencia ficción y optando por publicarla en Lulú cosa de la cual me arrepiento. Más que nada porque Lulú no respetó sus compromisos, pero no hablemos de ello.

Libro

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Yo continuo confiando en la vía de la . Para mí está vía minimiza las posibilidades de alcanzar el premio gordo de la lotería de los best sellers de libros, pero no creo que un escritor deba aspirar a eso y mucho menos planteárselo en sus inicios. El primer objetivo de un escritor, en mi humilde opinión, debería ser darse a conocer como tal, y luego aspirar a poder vivir de su oficio que no es poco.En ese sentido yo creo que la autoedición es una buena opción que tiene algunas ventajas en un mundo donde los poderosos negocios tradicionales se ven sometidos a una presión brutal fruto más de su inmovilismo en un mundo cambiante que de otra cosa.

El autoeditor es libre de aprovechar todas las oportunidades que el futuro le depare mientras sepa conservar los derechos de su obra sin malbaratarlos, lo cual es fácil que ocurra porque son muchas las ofertas peligrosas que sobrevuelan como buitres carroñeros sobre los desconcertados escritores noveles.

Por esa razón yo recomiendo a los escritores noveles que primero escriban obras cortas para poder aprender con ellas en el mundo de la autoedición sin arriesgar demasiado. Si optan por algún servicio integral para autoeditores basado en Internet, deberían asegurarse de que es un sitio serio y que como mínimo tiene sede social en su país, o su comunidad económica, etc. Esto es un signo de responsabilidad, y lo contrario puede ser síntoma de estrategias para dejar indefenso a los usuarios ante posibles demandas legales, habida cuenta del disparatado gasto que tienen las demandas internacionales. Considero que a día de hoy Lulú no cumple estos requisitos mínimos y que se ha aprovechado de ello.

En otros sitios como , (sí tiene una sede social conocida en España) se puede obtener cierta experiencia en la autoedición, pero para una obra importante yo no confiaría en nadie, ni siquiera en de la cual no tengo por ahora información de abusos o malas prácticas. Yo para una obra importante como una gran novela o una serie de novelas, optaría por contratar uno por uno y con absoluto control, cada uno de los servicios requeridos en cada caso, porque no sabemos que es lo que harán todas estas compañías aparentemente fiables  en un futuro con todo ese material protegido por Copyright. ¿Paranoias mías?,  permitirme una pregunta.

¿Consideráis que Google es una empresa seria? Lo pregunto porque Google hizo una jugada feísima para hacerse con ciertos derechos de obras protegidas que obraban en su poder. Guillermo Schavelzon dice:

Google, que se apropió de millones de libros violando todas las leyes internacionales de propiedad intelectual. No ha sido un error de sus abogados, sino un “globo sonda” bien planeado. Actuaron de hecho, y ahora intentan resolver los aspectos legales en sede judicial, ofreciendo una indemnización de 130 millones de dólares, que representa menos de 60 dólares para cada autor pirateado, cifra por la que no podrían haber contratado tantas obras jamás. Para cobrarlos, el autor tiene que otorgarles el permiso de explotación electrónica de su obra, como si no hubiera habido un delito anterior.

Yo creo que hay demasiado listo en este mundillo y que en estos momentos no se puede confiar en nadie. Una obra representa un gran esfuerzo y su rendimiento puede no solo irse al traste por una decisión equivocada, sino que puede incluso hacer ganar dinero a unos parásitos que medran impunemente entre los ilusionados escritores novatos destruyendo un montón de sueños y repartiendo dramas que muchos sufrirán en silencio.

Robando muchos pocos, una empresa se puede hacer millonaria y  no tengo interés en colaborar a la fortuna de este tipo de negocios. Sinceramente creo que el espejismo del éxito fácil y rápido es algo que todo escritor novel debería evitar perseguir porque los espejismos se terminan evaporando. Creo que las estrategias de mercado de un escritor autoeditor han de ser a largo plazo y objeto de continua revisión y autoformación.

Creo que el panorama editorial es lo suficientemente convulso como para que los autoeditores gracias a su mayor agilidad y flexibilidad puedan encontrar muchas oportunidades en detrimento de unos poderosos negocios editoriales muy anquilosados y que no se están adaptando bien a los nuevos cambios. Saber cómo aprovechar estas oportunidades es algo que el autoeditor debe de averiguar y eso forma parte de este oficio en el cual por cada cosa que haces, dejas de hacer tres o cuatro muy importantes. Lo interesante es que el tiempo y la autoformación siempre jugarán a nuestro favor y que no hay una única estrategia acertada sino muchas.

Creo sinceramente que los auteditores experimentados adquieren una cuota de autosuficiencia muy elevada sin comprometer los derechos de sus obras en arriesgadas aventuras.

He citado antes a Guillermo Schavelzon, pero el artículo del cual saqué esta cita no tiene desperdicio y ofrece una visión muy interesante sobre las tendencias del mercado editorial.

Desde que explotó la crisis financiera, la preocupación de editores y libreros se centró en el temor a la caída de la venta. Aunque en la mayoría de los países no ha bajado, la venta de libros tarde o temprano caerá, pero no solo por la actual retracción del gasto, sino por la poca atención prestada a los cambios en las pautas de consumo de los lectores, y a la erosión que las “teorías de mercado” han provocado en estos años.

Yo en estas palabras veo una clara oportunidad para los autoeditores. En relación con el futuro del soporte tradicional de papel para el libro, que no creo que esté en peligro de desaparecer, resulta obvio que tendrá que compartir en un futuro protagonismo con los libros electrónicos.

Hoy la gran pelea se está dando en el terreno del hardware, los dispositivos llamados e-readers, sean Kindle,  Sony-Reader y varios más, cuya venta va en aumento aunque todavía no es significativa. Se trata de pequeños portátiles para leer en pantalla, algo primitivos aunque funcionales. Recordemos los primeros teléfonos celulares, y su evolución posterior; los e-readers, en tres o cuatro años más, estarán cerca de la perfección, y entonces será el momento de los contenidos. Antes, no.

También esto representa una nueva oportunidad para los autoeditores porque la impresión de un libro no es algo que uno pueda hacer en su casa y preparar un documento electrónico sí.

El artículo que he citado varias veces fue escrito en marzo del 2009 y publicado el 25 de mayo del mismo año aquí: Bienvenida la crisis (Por Guillermo Schavelzon)

Me encantó leer este artículo que me permite mantener mi optimismo en cuanto al futuro para los auteditores porque… a río revuelto ganancia de pescadores. Creo que ahora nos están haciendo pagar el pato de novatos, aún transitamos por un campo minado, pero confío en la consolidación de la autoedición como alternativa y que tarde o temprano los autoeditores adquiriremos conciencia de grupo con intereses comunes y evitaremos que los gusanos oportunistas devoren los sueños de los novatos incautos.


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5 Comentarios

  1. car hire malaga

    Un tema muy complicado el que tu abres.

    Por un lado tienes razon al pensar que las empresas editoras van a sacar todo lo que puedan y más de tu trabajo.

    Por lo tanto piensas que es mejor autoeditarlo tú mismo.

    Hace unos años hubiera pensado que iba a ser imposible sacarle partido tú mismo a tu libro, debido a la problematica de la promoción

    Pero ahora con el tema de internet, la autopromoción es posible.

    Sería interesante una red social de autoeditores donde lucharan por sus derechos

  2. admin

    Pones el dedo el la llaga. Lo veo exactamente igual que tú. Espero que las carencias asociativas entre autoeditores y el individualismo den paso a un modelo que nos haga más fuertes. Cada uno de nosotros por separado necesita de un enorme esfuerzo para hacer autopromoción incluso en Internet.

    Somos escritores, autoeditores, correctores de estilo y de ortografía, diseñadores gráficos y de páginas en Internet, autopromotores, autodistribuidores, por cada cosa importante que hacemos dejamos de hacer otras cuatro, perdemos tiempo en hacer todo nosotros mismos que no son de nuestra especialidad, y aún así no se nos ha ocurrido ni asociarnos ni formar una comunidad medianamente articulada con una plataforma propia en Internet.

  3. duaxianaw

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  4. Rosa pizarro

    Hola!!! muchas gracias por el tema q planteas, la verdad yo acabo d escribir mi primer libro y estoy super confundida en cuanto al tema de la distribucion. Lo inscribi en el ddi y en isbn, lo subi a bubok y a autores editores, pero ninguno tiene sede aqui en Chile, lo que me sube el costo del envio. (3 VECES el costo del libro) hay alguna plataforma que conozcas que me permita autopublicarlo y a la vez que distribuyan a latinoamerica por lo menos y que tenga sede en Chile? Espero orientacion,
    Saludos

  5. Antonio Castro

    Espero que alguno de los que lean este comentario puedan ayudarte porque yo ignoro la respuesta.

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