Resulta que el majadero es Cesar Alierta presidente de Telefónica. No tiene ni idea de lo que habla y a alguno le puede extrañar algo así en un alto ejecutivo, pero a mí no.

Es uno de los directivos de más peso en España que obedece perfectamente al perfil de los altos ejecutivos modernos que yo retraté en un artículo reciente (Véase: ¿Cuál es el talento de un alto ejecutivo?)  y que explica la paradoja de la falta de talento cognitivo en los ejecutivos, cuyo talento ejecutivo especial, no depende sólo de sus habilidades intelectuales.

Ahondando en el tema creo que todo ello es fruto de una macrotendencia, en la cual la ha ido pasando del «El cliente siempre tiene razón», de hace decenas de años al «El mercado impone su razón por estúpida y perversa que sea».

La razón es una cuestión de poder, y la de mano de la globalización de los mercados no ha hecho otra cosa que aumentar su diferencial de riqueza por enriquecimiento propio y por empobrecimiento de la cada vez más numerosa clase media.

Pero en mí artículo anterior se me olvidó comentar, que como es lógico no todos los ejecutivos son iguales. Mea culpa (me pudo la indignación), las generalizaciones son peligrosas.

Un ejecutivo que sirve de contra ejemplo y que demuestra tener sentido común es el Presidente de Coca-Cola España.

El Presidente de Coca-Cola España pone puntos sobre las íes a Telefónica

Marcos de Quinto, Presidente de Coca-Cola España, criticó el despido masivo de 2.000 trabajadores de Telefónica en España. La multinacional de las telecomunicaciones anunció la semana pasada beneficios récord por más de €10.000 millones, bonus a los altos ejecutivos por € 450 millones y el recorte del 20% de su plantilla en España.

(Un par de twitts de @MarcosdeQuinto)
Me pregunto si Alierta decidió la reducción del 20% de plantilla antes o después del encuentro de empresarios con ZP en Moncloa.

Hay quienes hacen el dinero AQUÍ con tarifas altas y lo reinvierten fuera con bajas. Luego sacrifican el del lugar que les da el cash.

Creo que luego intenta quitar hierro al asunto, pero prefiero la sinceridad a la diplomacia.