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¿Existe algún peligro superior a la prepotencia y arrogancia humanas?

Nos tenemos no solo por superiores al resto de los animales sino por seres cualitativamente superiores a los demás. Es algo absurdo porque cuando intentamos profundizar en la naturaleza de esa diferencia cualitativa que nos hace presuntamente tan especiales que merece una categoría aparte para el , llegamos a puntos incómodos en los cuales no avanzamos para poder continuar nuestro propio estatus de seres cualitativamente superiores.

Explosión nuclear de Castle Romeo, 27 de Marzo de 1954.

Explosión nuclear de Castle Romeo, 27 de Marzo de 1954.

Mucho tienen que ver las religiones en esta consideración tan especial del ser humano, pero  vamos a intentar dejar a un lado por una vez a la religión. Este no pretende ser un artículo sobre ateísmo ni sobre ciencia sino un artículo más bien filosófico y de autocrítica como miembro de una especie demasiado engreída y pagada de sí misma que asume que tiene derechos en exclusiva sobre el planeta.

Llevamos solo un par de millones de años sobre la Tierra y ya asumimos que somos más que simples animales. Los dinosaurios con sus cerebros del tamaño de una nuez, dominaron la Tierra durante 150 millones de años y un brusco y largo invierno provocado por el impacto de un gran meteorito que llenó de polvo la atmósfera durante cosa de un año, los mando a todos ellos al exterminio.

Nosotros con un cerebro mayor y mucho más inteligentes que ellos, quizás no necesitemos meteorito alguno, ya hemos empezado a provocar fuertes alteraciones en nuestra finísima capa atmosférica que están provocando un considerable aumento en los niveles de CO2 y el consiguiente aumento térmico por efecto invernadero.

Nos permitimos poner en duda tales catástrofes solo por una razón. ¿Acaso un ser superior como el hombre podría hacer algo tan estúpido? Preferimos pensar que algo tan disparatado no puede ser cierto y por lo tanto los datos científicos que avalen esas teorías catastrofistas tienen que estar equivocados. Incluso le damos a nuestra inteligencia un origen divino. Ningún otro animal se aproxima a nuestra condición de animal racional.

Olvidamos ciertas razones evolutivas ya que la inteligencia exige por una parte un considerable gasto energético, y por otro lado un cerebro es un órgano frágil y cuanto mayor sea más vulnerable es. Un pájaro carpintero no solo tiene una especie de almohadilla en el interior de su cráneo para amortiguar los golpes en la cabeza cuando picotea la corteza de los árboles, sino que tiene un cerebro pequeño. Para este animal especializado en explotar estos recursos, la inteligencia no es algo interesante, pero para la mayoría de otros animales tampoco es interesante por su gran coste energético. La inteligencia en el caso de otros animales queda suplida en gran medida mediante comportamientos programados de forma indeleble e inmutable a nivel genético. Los comportamientos que deben ser flexibilizados para muchos animales constituyen unos pocos aspectos de su etología, y por eso la evolución no trabajó aumentando el tamaño del cerebro en todos ellos sino solo en unos pocos grupos en los cuales si resultó interesante.

El sistema nervioso también tiene una componente de funcionamiento automático mucho más económico en consumo energético. Por ejemplo, si tocamos algo demasiado caliente se produce un acto reflejo muy rápido para retirar la mano y evitar una quemadura. Esto ocurre a nivel de la médula espinal. No pasa por el cerebro.

Volviendo a los dinosaurios, estos tenía un cerebro muy pequeño pero tenían enórmes nódulos (bultos) nerviosos en la médula espinal. ¿Recordais aquello de Jurasic Park en que el Tiranosaurio no pueden detectar una presa si esta se queda inmóvil? Seguramente esta aportación al guión, como muchas otras, tiene una base científica porque los dinosaurios, incluso los grandes depredadores, eran meros autómatas y sus estrategias eran algo esencialmente genético e innato.

Todo esto lo comento para argumentar que en los animales hay dos clases de inteligencia, la inteligencia innata, y la inteligencia cerebral.

Decimos que una inteligencia es de tipo heurístico, cuando es capaz de adquirir conocimiento mediante aprendizaje por medio de ensayos de prueba y error. El problema humano que no estamos calibrando es que nosotros como especie ya no cometemos solo errores con repercusiónes a nivel de invíduo o a nivel tribal, sino errores cada vez con mayor calado llegando a cometer en la actualidad errores con repercusiónes para toda nuestra especie e incluso para muchas más especies.

Tenemos tendencia considerar como algo muy superior a la inteligencia cerebral que es donde el ser humano ha alcanzado una potencia realmente considerabe. De hecho, este tipo de inteligencia es más flexible, más adaptable y ello explica nuestro éxito actual como especie. Una programación de comportamientos automáticos funciona razonablemente bien cuando el medio apenas cambia. Los tanteos de prueba y error a nivel genético también ocurren, porque los individuos que fracasan no dejan descendencia. Eso da un nivel de adaptabilidad a más largo plazo. Lo aprendido a nivel genético se basa en la historia de millones de años atrás, lo aprendido a nivel cerebral se basa en la experiencia personal e inmediata y en el caso particular del hombre también en la experiencia asimilada a través de la cultura. Recordemos que las escrituras más antiguas se refieren a solo 4000 años atrás. Manejar este tipo de conocimiento cultural o tecnológico es lo que constituye un nivel de éxito sin precedentes para la especie humana, pero ¿en qué medida este éxito representa un tipo de éxito superior a los mencionados hasta ahora?

Debemos ampliar nuestra mente y considerar todos los tipos de éxito biológico. Por ejemplo el éxito de los insectos. Estos comprenden el grupo de animales más diverso de la Tierra, con unas 950.000 especies descritas, más que todos los otros grupos de animales juntos, y con estimaciones de hasta 30 millones de especies no descritas, acercándose al 90% de las formas de del planeta. Hay 200 millones de insectos por cada ser humano, y llevan en la Tierra 400 millones de años de continuo éxito, y han  superado fases ambientales muy distintas de las actuales.

Los insectos alcanzaron su máximo tamaño hace unos 300 millones de años, debido a que en estos periodos el contenido de oxígeno en la atmósfera era de un 35% frente al 21% de hoy. Se han adaptado a casi todos los ecosistemas con enorme éxito. Conviene recordarlo porque los humanos estamos muy lejos de alcanzar cualquiera de esas cifras record y nuestra prepotencia y falta de humildad solo serviría para permitirnos cometer errores cada vez mayores pudiendo alcanzar dimensiones de errores fatales para la especie humana.

De hecho, ya podría ser demasiado tarde si se confirman las previsiones más pesimistas sobre el del cual sabemos muy poco salvo que es un hecho real, que el actual fenómeno de calentamiento global es responsabilidad nuestra, (no hay unanimidad total, pero si muy amplia) y que presumiblemente continuará empeorando en las próximas décadas.

Permitirme que plantee ahora algunas  preguntas de alcance cósmico: ¿Es la inteligencia una maldición suicida para las especies que la desarrollan? ¿Puede una civilización suficientemente avanzada sobrevivir a sí misma? Obviamente resulta imposible de contestar a esto, pero creo que el hecho de no conocer las respuestas es en sí mismo suficientemente grave como para que continuemos actuando como lo estamos haciendo machacando el planeta a un ritmo diabólico.

Stephen Hawking lleva tiempo haciendo unas declaraciones que a mí me parecen muy acertadas. Dice que el ser humano podría estar al borde de un cataclismo, no solo por el calentamiento global sino por la amenaza de un rearme nuclear que podría derivar en una guerra total, y para sobrevivir a estas amenazas y a otras como la eventual caída de un gran meteorito, el ser humano debería de salir de la Tierra y conquistar otros mundos.

El futuro del ser humano en este planeta se presenta demasiado limitado y azaroso, en gran parte debido a nuestra propia torpeza y a nuestra propia inteligencia. Ambas cosas van de la mano porque es la inteligencia la que nos permite cometer cada vez errores más gordos y preocupantes. Por lo tanto, nuestro futuro de aquí a miles de años este está forzosamente en el espacio, y la pregunta sería ¿cuanto falta para que nuestro planeta se quede demasiado deteriorado o demasiado pequeño para el ser humano? ¿Nos veremos algún día forzados a planificar un Éxodo planetario? ¿Lo conseguiremos?


PD:

Yo nací un par de días después de la explosión de la foto que he puesto para ilustrar lo inteligentes que somos..


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2 Comentarios

  1. Antonio, fíjate a qué nivel llega la soberbia de los humanos, que luego de leer tu espléndido artículo he llegado a creer que lo habías escrito para mí. He aprendido y me he deleitado sobremanera. A veces no hay nada mejor que quedar callado y escuchar (o en su caso, leer).
    Gracias.

  2. admin

    Caramba Rudy, me temo que ambos somos tremendamente humanos porque a mí leyendo tu comentario se inflaron los pulmones de pura satisfacción. ¿No existirá alguna vacuna contra esta fea cualidad humana? 😉

    Gracias a ti.

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