Si no te interesa un relato en primera persona y solo buscas la respuesta a tu insoportable problema puedes ir directo al final. Tu mismo, pero te perderás una interesante historia de grillos.

Otra noche Toledana en Madrid.

Supongo que en Toledo y en otros sitios también, pero mal de muchos… ¿Los negacionistas del cambio climático donde viven?

No logro dormir. Enciendo de nuevo la televisión para que ver que otra tontería ponen ahora.¡Mira que bien! ¡Noticias! El calor nos quita horas de sueño y el mal dormir nos afecta a todos. Afortunadamente no a todos por igual. Compruebo en las noticias que a algunos les da por descargar su ira contra sus parejas. Una barbaridad tras otra. Apago la tele.

Vuelo a intentar dormir. Se escucha un en el vecino parque. Vuelvo a encender la luz, miro el segundero del despertador y cuento los chirridos del amigo Pepito. En 8 segundos cuento 25 chirridos. Sumo 5 y … Los chirridos de Pepito me están diciendo que hace 30 ºC. Vuelvo a apagar la luz.

No hay forma de dormir. ¡Insoportable! Me levanto y voy al ordenador. Entro en la Wikipedia a mirar si la fórmula de la temperatura en relación con el número de chirridos de los grillos es la correcta. Viene otra fórmula distinta. ¡Puff!. No estoy para hacer cálculos ahora, pero los hago, y no sale lo mismo. ¿28.5ºC? ¡Quién los pillara! Una de tres, o se equivoca la Wikipedia, o me equivoco yo, o se equivoca Pepito, pero me da igual, sigo leyendo y …  ¡Qué curioso!, por fin descubro porqué se me daba tan mal cazar grillos de pequeño, el sonido de los grillos es ilocalizable, parecen sonar en un lugar diferente, o indeterminado. El sonido del grillo tiene una longitud de onda que coincide exactamente con la distancia existente entre los dos oídos humanos. Muy curioso. Apago el ordenador y me vuelvo a acostar.

Imposible dormir. ¿Servirá aplicar un canuto en la oreja para localizarlos? Estas son las grandes cuestiones que se suscitan en nuestros cerebros cuando estos están agotados por el cansancio y cocidos por la calor. Hace años que no recuerdo una tan prolongada en Madrid.

Contar borregos no funciona, contar grillos no funciona, contar chirridos de grillos casi, pero tampoco funciona. Creo que Pepito se quedó dormido, ya no le oigo.


A grandes males grandes remedios.
Me vuelvo a levantar y voy al baño. Preparo la bañera con agua más bien fresquita. Una vez dentro voy añadiendo agua fría. Voy bajando más y más la temperatura. Aguanto así un buen rato, por fin alcanzo el deseado principio de hipotermia, me seco solo ligeramente, tiritando voy directo a la cama, me lanzo tal cual, y … ¡Aaah!…, ¡Qué placer!…, está muy calentita, me quedo frito casi al instante.