Ya no somos esclavos, somos una legión de ciudadanos.

Democracia real ya!

Democracia real ya!

Estamos inmersos en una lucha de clases donde todos los poderosos se han asociado contra una gigantesca clase media productiva con el fin de parasitarla. El nivel de parasitismo ha ido creciendo en las últimas décadas hasta un límite en el cual todo el sistema está próximo a derrumbarse, porque han encontrado el límite de explotación de la ciudadanía al robar el futuro a una gran parte de una generación.

La única alternativa para combatir ese abuso de poder es dar conciencia colectiva de clase a toda la clase media a través de Internet, para así poder controlar a tanto sinvergüenza. El 15M es el inicio de un fenómeno global que persigue acotar el exceso de poder y la desvergüenza de una nueva clase alta. Una clase política desligada de los intereses ciudadanos y enfocada en los intereses de unos mercados que campan por sus fueros.

Incluyo dentro de la clase alta a políticos, a los medios, a los especuladores, a lo que se denomina ahora mercados, y en general a todos los que de alguna forma gozan del suficiente poder para procurarse a ellos mismos privilegios que van en contra de los intereses generales de los ciudadanos. La ciudadanía es en realidad la inmensa clase media productiva.

Insisto, se trata de una lucha de clases a nivel mundial, donde Internet jugará el papel de dar cuerpo y mente a la ciudadanía de todo el mundo. Nos hemos dado cuenta de que ciertos aspectos de la política no se pueden dejar en manos de los políticos, porque estos no son neutrales ni representativos de los intereses ciudadanos. Si no se globalizan ciertos aspectos de la política, la globalización de los mercados continuará primando la competitividad y el consumismo actuando en contra de los intereses ciudadanos.

El 15M es el resultado de una acción contundente para demostrar que los ciberactivistas no son cuatro gatos, ni son entidades virtuales, son una parte muy importante de la expresión de la voluntad popular, y que el descontento de la ciudadanía merece mucha más atención.

Lo que se trata de denunciar con este movimiento es que los sistemas de representación democrática se han ido amañando para que ya no nos representen. La democracia se ha convertido en una mera coartada de los políticos para decir que el pueblo ha elegido, que el pueblo es soberano, y luego hacer impunemente lo que les dé la gana.

Dentro del amplio espectro político de los partidos, existe una parte de intereses que todos ellos comparten. Son intereses de la clase política en general, y que se han ido consolidando en forma de privilegios de todo tipo. Hablando mal y pronto, han convertido a la clase política en una puñetera mierda que no vale para casi nada.

La intoxicación mediática consigue transmitir al ciudadano la idea de que las alternativas se limitan a los partidos más corruptos y más poderosos (voto útil). Nos hacen elegir entre el cianuro y el arsénico.

Las democracias ofrecen alternancias bastante ficticias porque el ciudadano intenta elegir a sus representantes entre partidos con intereses que poco tienen que ver con los suyos. De hecho, todos ellos al no estar controlados mínimamente por los ciudadanos, actúan parasitando a la clase trabajadora.

El 15M ha permitido que ya no nos veamos como esclavos. Ahora somos una legión de ciudadanos, con capacidad para decidir estrategias de control que garantice nuestros derechos.

Coincido plenamente con la lectura que hace Enrique Dans del fenómeno 15M. Recomiendo leer la entrevista que le hizo Isabel Rodríguez, en iLeón.

«Los partidos han visto que algo se ha roto»
Por Isabel Rodríguez (02/06/2011)

El popular bloguero e impulsor del movimiento ‘No les votes’ para castigar a PP, PSOE y CIU por haber aprobado la Ley Sinde, responde sobre la evolución del movimiento 15M y los próximos pasos a seguir.

Trackbaks en el Blog de E.Dans:“Los partidos han visto que algo se ha roto”, entrevista en iLeón

No sé si se ha roto algo, pero el 15M algo empezó a cambiar y seguirá cambiando porque la ciudadanía ha tomado conciencia de sí misma. Hemos pasado del conformismo y de la desilusión, a la indignación y al deseo de actuar.

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