Blog multi-temático de Antonio Castro

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Autoedición en formato electrónico usando Software Libre.

No hay demasiadas herramientas en Linux para mejorar la productividad de los autores que deseen generar documentos específicamente diseñados para la creatividad de obras de texto en formato electrónico. Estamos en el inicio de una nueva forma de generar contenidos que comporta un cambio de paradigma para el documento de texto.

Hoy no hay demasiadas ayudas, creo que los conversores de formatos no bastan. Un nuevo paradigma necesita de una nueva colección de programas.

Actualmente la mayoría de las plataformas para autoeditores usan los formatos de Microsoft como formato estándar. En efecto, mucha gente usa Windows y su editor Microsoft Word, pero no son pocos los usuarios que usan editores de Software Libre como LibreOffice.

La guerra de estándares afecta a los autoeditores más modestos que no necesitarían depender de un S.O. propietario cuando ellos eligieron trabajar con una gran libertad, y que no necesitarían pagar por un producto, para crear unos contenidos que pueden tardar muchos años en retornar algo de dinero a sus creadores.

La creación de toda clase de contenidos usando Software Libre es enorme. Siempre fue así y el libro electrónico no debería ser una excepción.

Amazon, que lidera el sector, debería abrirse más al mundo del Software Libre con el fin de atender las necesidades de los autoeditores que han elegido trabajar con estos sistemas. No hablo de la existencia de obstáculos insalvables (no es el caso), sino de proporcionar un poco más de facilidades. De momento, aunque solo sea por la pasta, el Software Libre sí se ha abierto a Amazon.

Ubuntu 12.10 incluirá enlaces a productos de Amazon al buscar en Unity

Ayer estuve haciendo algunas pruebas y se me ocurrió pasar un librito electrónico de Amazon a un Smartphon Android. Quería saber si el formato mobi de Amazon era compatible con él y descubrí que pese a la pequeñez de la pantalla del Smartphon, incluso alguien como yo con vista cansada, podía usarlo para leer un libro electrónico. No hay más que estirar la imagen hasta obtener el tamaño de letra adecuada. No es lo ideal para leer toda una novela, pero resulta perfectamente usable. Me pareció muy útil, y muy prometedor.

La gente desea poder acceder a toda clase de información, no solo contenido estático impreso en papel, y desea hacerlo desde cualquier sitio. Esto ocurre porque poder aprovechar el tiempo mientras viajamos en el autobús, o mientras esperamos en una cola, se ha convertido en algo habitual.

La pantalla de un lector electrónico al ser mucho más reducida que la de una pantalla clásica de ordenador, ha trastocado el paradigma de edición de textos que venia enriqueciéndose con nuevas posibilidades para el formato visual de los documentos. En el nuevo paradigma diseñado a medida de los pequeños lectores electrónicos, desaparecen conceptos tales como las páginas, otros elementos como las tablas tampoco resultan adecuados, en definitiva, se trata de una nueva visión mucho más simplificada para el concepto documento de texto con una serie de peculiaridades propias.

En el Software Libre tenemos algunas ayudas tales como Calibre. Es un gestor, conversor y visualizador de eBooks. Tengo que decir que lo de «gestor» me sobra completamente. No me gustan los productos que usan una gestión de archivos especial y propia al margen del S.O., que en mi opinión es lo suyo.

También tenemos Sigil Un editor WYSIWYG de eBooks multiplataforma.

En resumen, de momento en el Software Libre tenemos herramientas suficientes para trabajar con el libro electrónico, pero no es como para tirar cohetes.

El autor y las encrucijadas editoriales.

Continuamos con las incertidumbres sobre el futuro del mundo editorial y el futuro del libro electrónico.

En el siguiente artículo se ofrece un montón de reflexiones obre estos temas sobre los cuales he destacado unos pocos:

¿Se avecina el fin de las editoriales?

Forrester Research predice que las ventas de libros electrónicos aumentarán desde US$2.200 millones el año pasado a US$10.500 millones para 2016. Pero incluso si es así, ¿a dónde irá el dinero?
[…]
Hoy hay 70.000 estadounidenses que trabajan para editoriales, alrededor de 15% menos que hace una década. Muchos miles más trabajan como agentes, editores, diseñadores e impresores. Deseo que les vaya bien a todos. Pero sospecho que necesitan comenzar a escribir sus curriculos. No entiendo cómo sobrevive esta industria. De hecho, temo que el fin esté cerca.
La buena noticia es que nunca ha sido tan fácil convertirse en autor.
[…]
Incluso bajo el sistema actual, uno tiene que hacer su propio marketing de todos modos. Naturalmente, estoy teniendo que lidiar con mucho más en Facebook y Twitter que antes. Es un mundo nuevo, feliz o no.
[…]
El libro probablemente le lleve cinco años, de comienzo a fin, entre investigar, escribir y publicar. Esta clase de “grandes libros”, ¿serán incluso económicos en la nueva era electrónica? Sin adelantos, ni subsidios cruzados. El escritor asume un riesgo enorme, con ventajas casi mínimas también. Tengo mis dudas.

En efecto, el mundo editorial tradicional tiene problemas porque el papel de intermediación en la distribución de contenidos es cada vez menos necesaria y porque es una industria que en lugar de evolucionar y adaptarse, decidió apostar por el inmovilismo.

Los modelos alternativos a la edición tradicional como son la autoedición y la coedición, presentan el inconveniente de que el peso de la labor promocional recae sobre un autor que rara vez está suficientemente preparado para hacer un buen trabajo de autopromoción en Internet y que le cuesta muchísimo compatibilizar su trabajo de escritor con un trabajo de marketing que rara vez le apetece hacer.

Todo el mundo puede autopublicar sin la menor cortapisa, sin embargo, frente al inconveniente que supone llenar Internet de ofertas que carecen de la calidad necesaria, existe en Internet la posibilidad de que aquello que tiene calidad e interesa a mucha gente, destaque sobre el resto de la oferta como lo haría la luz de un simple mechero en plena oscuridad.

No quiero que esto se mal interprete, porque todos tenemos la experiencia con los buscadores en Internet y algunas veces intentar localizar algo es como intentar beber de una boca de incendios. No obstante, una vez que se adquiere cierto nivel de relevancia, los buscadores si te dan mucha visibilidad.

Son muchos los autores que únicamente consideran la edición tradicional en papel y que no valoran ni la autoedición ni la posibilidad de publicar en formato electrónico. Para empezar hay que decir que son opciones que no considero mutuamente excluyentes ni creo que la conveniencia de uno u otro sistema sea indiscutible para cualquier circunstancia.

Para los autores noveles creo que la autopublicación en formato electrónico representa una buena opción en este momento.

El libro electrónico autoeditado frente al libro impreso editado de forma tradicional:

A riesgo de resultar impreciso, voy a plantear un ejemplo concreto para poder hacer sobre él algunos cálculos. Para cualquiera que considere que el ejemplo es inadecuado le invito a que haga sus propios cálculos con arreglo a sus propias consideraciones. Creo que sin ello podemos dejarnos llevar por toda clase de prejuicios.

Yo voy a suponer que un libro impreso ofrecido a través de una editorial tradicional se vendería a 20 euros, y que la alternativa sería la de ofrecerlo  1.5 euros en su versión electrónica. Sin duda la diferencia en el PVP entre ambas alternativas llamará la atención a más de uno, pero no lo considero ningún disparate por varios motivos.

  • Para la versión impresa, sería muy difícil que el autor recibiera más de un 12% sobre el PVP (autores superventas). Sería más realista considerar un beneficio del 10% sobre el PVP. Por el contrario en Amazon un libro electrónico puede proporcionar a su autor el 70% del PVP.
  • No hay que olvidar que el cliente de la versión impresa tiene que ir a la tienda o tendrá que pagar unos gastos de envío, en cuyo caso tendrá que esperar a recibirlo. Por el contrario el libro electrónico podrá ser adquirido sin moverse de casa en el mismo instante de la compra y sin gasto alguno.
  • El libro impreso para su distribución a nivel mundial necesita de una infraestructura de de distribución muy costosa. El libro electrónico está a un solo click del consumidor esté donde esté.
Muchos editores jamas ofrecerían un libro electrónico al precio de 1.5 euros que yo he propuesto porque no quieren perjudicar la edición impresa. Para un libro impreso de 20 euros es muy frecuente ver su versión electrónica ofrecida a unos 15 euros. Yo estoy sugiriendo dividir por diez ese PVP porque estamos hablando de un mercado totalmente diferente y es un PVP más acorde a la demanda en este tipo de productos.  Un precio considerado injusto para un libro electrónico aumenta el peligro de la piratería.
Aplicando los supuestos que acabamos de plantear, por cada libro de 20 euros vendido en papel, el autor recibirá 2 euros, y por cada libro electrónico de 1.5 euros vendido en formato electrónico, el autor recibirá 1 euro.
Para igualar ganancias con ambos sistemas le bastará al autor con vender el doble de libros electrónicos. Eso es muy factible. En realidad se queda corto porque para el cliente hay otras incentivos al margen de la enorme diferencia en el PVP tales como los gastos de envío y el retraso en la percepción del producto adquirido así que las ventas suelen ser mucho mayores y apenas hay fugas a terceros del capital que se mueve la obra.

Esto es matemática, pero parte de unos determinados supuestos que son cosa mía. Insisto, si no te convencen estos supuestos haz un cálculo con los tuyos.

Existe una deriva del mercado tradicional de libros hacia los eBooks, no obstante, el libro electrónico no podrá erradicar al libro en papel porque son productos muy diferentes. Es muy posible que una venta en formato electrónico derive en la compra del ejemplar impreso por afán de coleccionismo o para ofrecerlo como regalo a otra persona o para mayor disfrute de la lectura.

Lo más importante para el autor al optar por la autoedición es su total libertad. Este no quedará atado por contrato con un editor que, por diferentes motivos, podría finalmente no invertir en su libro lo que la obra necesita para que se venda. Esto puede ocurrir porque este tipo de compromisos no suele ofrecerse a los autores. Por contra, un autor puede apostar por su obra en la medida de sus posibilidades sin ceder derechos de explotación de su obra a nadie.

La prometedora combinación de la autoedición, y del libro electrónico.

Autoedición y libro electrónico.

Autoedición y libro electrónico.

Escribir y ganarse la vida escribiendo nunca fue fácil. Por cada persona que consiguió vivir de ello, supongo que hay muchos más que nunca lo consiguieron.

La situación actual puede resultar incluso más frustrante para un escritor novel, porque puede darse el caso de que una obra, a poco de publicarse, genere cuantiosos beneficios que jamás lleguen al autor. El artículo de Alfredo Álamo describe esta incómoda situación perfectamente: Han “pirateado” mi libro, ¿y ahora qué?

Es evidente que el mundo del libro, se está orientando con gran rapidez al formato digital.

Más indicadores sobre la creciente demanda de ebooks
Cada día aparecen más indicadores que señalan cómo la demanda de libros digitales crece más de lo esperado y más rápido de lo anticipado.
[…]
1) El precio de los dispositivos deberá bajar por debajo de los 100 euros. Esta es la tendencia que parece que están adoptando Kobo y Sony. Estos últimos ya rebajaron el precio de su lector ante la llegada del iPad.

2) Los consumidores están dispuestos a pagar entre 5 y 10 euros por un ebook, entre 2 y 4 € por una revista y entre 5 y 10 € por una suscripción mensual a un periódico.

Alfredo Álamo preguntaba que se puede hacer, y esa es exactamente la clave. Nos guste o no, ya nada será igual que antes. Las reglas han cambiado y aunque sea demasiado pronto como para poder discernir con claridad, qué se puede hacer, y cuales serán las nuevas reglas, si parecen claros un par de hechos:

  1. El futuro del libro electrónico es incuestionable y renunciar a ello no parece razonable.
  2. En el formato electrónico los precios han de ser sensiblemente más bajos, para desincentivar el pirateo.

Es evidente que para mantener unas ganancias adecuadas con un menor margen de beneficio, no queda otra que vender muchos más ejemplares, y eso no es un asunto trivial. Desde mi punto de vista, publicar en este momento sin tener clara una estrategia de marketing, puede comprometer el futuro de la obra. El efecto novedad siempre es algo que conviene cuidar.

Creo sinceramente que un escritor desconocido actualmente no puede limitarse a escribir y esperar a que alguien le publique.

A muy grandes rasgos, para un autor novel, yo veo dos formas de vender una obra:

  1. Apostar con inversiones de dinero muy considerables con el lanzamiento de la obra. Esto generalmente pasa por confiar en una editorial, que se quedará con una parte de los derechos y que quizás no se comprometa a nada o a casi nada, salvo a colocar la obra en un escaparate, quizás insuficientemente transitado. La mera revisión de las obras de autores noveles, ya implica un nivel de apuesta comercial que las editoriales rara vez acometen.
  2. Apostar por la autoedición y basar las estrategias de marketing en un trabajo concienzudo y contante en Internet para lograr darse a conocer.

En el primer caso, con demasiada frecuencia, se está cediendo el control sobre la explotación de la obra sin una contrapartida clara. Son muchos los buitres que se aprovechan de las desmedidas ganas de los autores noveles, por publicar a cualquier precio.

En el segundo, se conserva el control de la explotación de la obra salvo que uno, no cuide sus derechos, y con la excusa de recibir servicios para autoeditores, se esté cediendo derechos de explotación de la obra.

En la actualidad la autoedición puede suprimir todos los intermediarios que uno considere oportuno antes de llegar al usuario final, así que conviene tener muy claro hasta donde queremos implicarnos en nuestro negocio de autoedición. Si sólo quieres dedicarte a escribir mi consejo es que no te dediques a la autoedición.

Internet una herramienta imprescindible para autoeditores:

En mi humilde opinión,  salvo loterías extrañas, las ventas no ocurren por sí mismas y requieren una importante labor de marketing, que el caso de la autoedición ha de estar basada en Internet.

Existe un concepto llamado marca personal, que puede tener mucha importancia en la estrategia de marketing de un autor novel. Lograr ser conocido, y adquirir un cierto valor de marca personal, puede requerir un importante trabajo diario durante años de esfuerzo. Se trata de algo nada sencillo que Enrique Dans ha explicado muy bien.

Lo mejor es que os deje el enlace a la conferencia de este gran experto en el tema, y que lo analicéis desde el punto de vista de su aplicación en el marketing editorial de vuestra propia obra autoeditada.

Comentarios finales:

La combinación de la autoedición y del libro electrónico parece muy prometedora, pero debemos verlo como un nuevo invento.

Yo continuo escribiendo mis novelas de ciencia ficción, pero he dejado de publicar, he decidido postponer la publicación a que el panorama del libro se aclare un poco y a que mi marca personal mejore. Creo que la obra guardada en un cajón o en el disco duro de nuestro PC no se devalua, y publicar antes de tiempo puede no ser una buena idea.

Escribir en un Blog es una forma de construir la propia marca personal y a fin de cuentas también es escribir.

He escrito bastante sobre autoedición, pero no estoy ahora mismo en situación de dar consejos, porque desde hace un par de años estoy en fase de desaprender lo aprendido anteriormente.

Se pueden hacer experimentos con obritas menores, pero si te tiras un par de años escribiendo una obra, mi consejo es que no te precipites a la hora de publicarla, salvo que la vigencia de la misma lo requiera por ser tema de candente actualidad, y aún así, piénsatelo y procura tenerlo claro.

La autoedición desorientada en un mar de posibilidades.

No estoy publicando todo lo que escribo, porque continúo sin tenerlo claro. Estamos en un momento de transición en los modelos de negocios editoriales, y en los soportes de contenidos para la lectura. Son dos aspectos que han coincidido en el tiempo y que dificultan apostar por un modelo de distribución de las obras en el caso de la autoedición.

Creo que la autoedición tiene más capacidad para adaptarse a nuevas estrategias de distribución que el negocio editorial tradicional, pero está en una fase de prueba y error, en un entorno donde el ya inmenso abanico de posibilidades para la distribución, no hace más que crecer.  No ha existido aún una fase de consolidación de modelos de autoedición, y eso es bastante peligroso para los que empiezan.

Juan Gómez jurado comenta lo siguiente sobre el mundo editorial tradicional.

La tormenta perfecta

La tormenta perfecta en el mundo editorial: crisis económica que reduce el volumen del mercado; auge de la piratería hasta niveles alarmantes; explosión de nuevos dispositivos más eficientes que los soportes tradicionales. Sobre esas tres patas se apoya el monstruo que, según Antonio María Ávila, va a devorar a los editores, quemar sus casas y violar a sus mascotas. «Tendremos que irnos de España», anunciaba el director del gremio.

El futuro dista de ser tan negro como lo pintan. Lejos de suponer el final de la cultura, las nuevas tecnologías han conseguido que se lea mucho más y mucho mejor. No olvidemos que cultura no es un señor escribiendo en su casa, ni un libro en un escaparate. La comida alimenta solo cuando se ingiere, y lo demás es producción, manufactura y venta. Si el mercado está matando los modelos de negocio actuales, la solución es crear otros nuevos, no insultar a nuestros clientes.

Precios flexibles, facilidad de acceso, renuncia del DRM, inmediatez e IVA reducido. Ese es el camino de la huerta a la mesa. Por el que vamos ahora slo se va a un sitio: al cementerio.

JUAN GÓMEZ JURADO

ES ESCRITOR

Me gusta el nombre de tormenta perfecta. Creo que ilustra muy bien el tipo de escenario en el cual está situada la edición de obras literarias en este momento.

No me gusta que se llame piratería a la descarga de contenidos sin ánimo de lucro, pero este hecho que es lícito, por ser totalmente imposible de detener, ha alterado, en mi opinión, el sentido de un concepto que siempre fue un tanto discutible.

Me refiero a la propiedad intelectual como algo inalienable, y que va mucho más allá de los derechos de explotación de una obra por parte de su autor.

Este concepto de propiedad referida a lo inmaterial, tiene su sentido en base a la sostenibilidad del trabajo creativo.

A mí me queda claro que cuando los derechos de explotación se prolongan decenas de años con posterioridad al fallecimiento de su autor, no se está buscando ni favorecer a la cultura, ni favorecer al autor, ni hacer sostenible el trabajo creativo, sino alimentar a la industria.

En este sentido, el beneficio de los herederos, sirve sólo para justificar que la obra continúe sin poder ser accesible de forma gratuita, y dando réditos a la industria. La cultura libre se está abriendo paso poco a poco ante las puertas al campo que han puesto las industrias, y que Internet hace inútiles.

Me preocupa todo ello por lo que tiene de peligros y oportunidades referidas a la autoedición, donde me gustaría seguir insistiendo. Para un autoeditor que ha terminado de escribir un libro, queda un montón de tareas por hacer, para las cuales no siempre está bien preparado, y que le roban una parte muy sustancial de su tiempo para la creatividad que es lo que le importa.

La digitalización es un sí o sí, y el modelo de negocio tradicional de contenidos sujetos a derechos de copyright ha quedado obsoleto. Vivir de vender copias de obras, tiene los días contados nos guste o no.

Por otro lado, hay auténticos buitres ofreciendo soluciones integrales para autoeditores, que no permiten el control del negocio. Ofrecen fórmulas opacas para estos negocios y acaparan todo el control, su inversión publicitaria en la obra es nula, y en suma no hacen casi nada valioso por el autor.

La alternativa, es el yo me lo guiso y yo me lo como de principio a fin, pero no es un asunto trivial.

No descarto que la autoedición, sea precisamente el futuro pero estamos en medio de la tormenta perfecta, y un mal movimiento puede hundir las posibilidades comerciales de una obra. Algunas tienen demasiado trabajo detrás como para hacerse al mar de las posibilidades sin un buen parte meteorológico, hoy por hoy imposible de obtener.

PD 15-nov-2011:

Libros digitales desde 1,99 euros y sin protección anticopia
Ediciones B lanzará 300 títulos al año a través de su sello electrónico ‘B de Books’

Las editoriales españolas apuestan por el libro electrónico o e-book, un fenómeno que crece con fuerza pero al que aún le queda un largo recorrido en España. Ediciones B, editorial del Grupo Zeta, intenta acercarse al éxito que sí tiene este formato en Estados Unidos con el lanzamiento de 300 títulos a precios reducidos (menos de 10 euros) y sin protección DRM (Gestión de Derechos Digitales).

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