Mucha gente usa alguna de las posibilidades que ofrecen las licencias Creative Commons, pero cuando tratamos de obras en formato electrónico digital tanto Creative Commons como otras licencias resultan tremendamente ambiguas en los temas en que se necesita afinar más. Es decir, en temas de usos y distribución relativos a Internet, y en temas de permiso de uso comercial.
La mayoría de la gente no se atreve a redactar su propia licencia ‘ad-hoc’ porque el desconocimiento de la legalidad vigente les hace temer el cometer alguna metedura de pata grave en la redacción del texto de la licencia, pero ¿acaso Creative Commons no está cometiendo graves errores en la redacción de sus licencias?
Por desgracia yo temo que sí.
Tengo claro que eso no ha impedido el uso masivo de estas licencias. Cuando algo se usa mucho, la confianza aumenta, pero si una licencia no sirve para delimitar los derechos de uso de una obra en Internet, ni para delimitar el tipo de uso comercial que se puede hacer de ella, simplemente a mí no me sirve.
Creative Commons dice que el término ‘No comercial’ significa que “No puede utilizar esta obra para fines comerciales.” pero eso es demasiado ambiguo. Licencias que desde hace mucho vienen usando esos términos han funcionado muy bien, pero esto se desarrolló así en la web 1.0 (páginas estáticas), y por ello funcionó correctamente. Me refiero al modelo inicial de la web donde el software libre y sus licencias han servido de inspiración a todo este movimiento de cultura libre y del Copyleft. Pero ahora estamos en la web 2.0 y la Creative Commons posiblemente ha quedado anticuada por inspirarse en modelos de licencias que ya tenían varios años de antigüedad y que venían del mundo del Software Libre. Concretamente está inspirada en la licencia GPL (General Public License) de la Free Software Foundation. A la Creative Commons en mi humilde opinión le ha faltado proyección de futuro.
Para intentar aclararlo un poco más continuemos analizando lo que está ocurriendo con el término ‘No comercial’ porque para intentar afinar la definición del término, se ha llegado a expresar el término ‘No comercial’ de esta otra forma “No se puede obtener ningún beneficio comercial”. Pero … ¿Acaso esto resulta suficiente para una web 2.0? Si la licencia no aclara que tipo de uso se considera comercial y cual no, de poco servirá, porque en Internet existen actualmente muchos usos donde no es tan fácil separar lo comercial de lo no comercial. Esta es una característica que está muy ligada a la web 2.0. La ambigüedad del término ‘No comercial’ hará que al final sea el juez el que tenga que interpretar dicho término como mejor le parezca.
El propio Lawrence Lessig creador de la mismísima Creative Commons y profesor de derecho en la Universidad de Stanford, cree que la licencia No-comercial permite usar, por ejemplo, una foto en una página web que incluya anuncios alrededor. La pregunta es ¿opinará lo mismo un juez si un autor reclama sus derechos por violación de los términos de esa licencia? ¿Echaremos la culpa a Lawrence Lessig, o a la Creative Commons si algo falla?
Para ilustrar estas carencias de este tipo de licencias pondré un ejemplo: Existen unos manuales donde su autor ‘Joel Barrios Dueñas’ que usa un tipo de licencia ‘ad hoc’ en la cual el autor ha resaltado en negrita precisamente el texto diferencial que lo distingue de otras más conocidas como la Creative Commons enfatizando lo siguiente: “No puede utilizar esta obra para fines comerciales (incluyendo su publicación, a través de cualquier medio, por entidades con fines de lucro).”
Es un matiz importante y diferente de los que contempla la Creative Commons. No hablamos solo de uso comercial, ni de obtención de beneficio comercial, sino de cualquier tipo de publicación por parte de entidades con ánimo de lucro. La diferencia es importante como luego veremos. Las obras a las que acabo de referirme y la redacción de esta licencia las podéis ver aquí.
La Creative Commons ha resultado muy útil a mucha gente, su uso se ha extendido mucho pero en mi humilde opinión ha quedado algo desfasada y su uso está empezando a tener consecuencias.
En mi opinión el daño ya está hecho porque la propia Google está beneficiándose de esta indefinición del término No-commercial para hacerse con un montón de contenidos copyleft. En mi opinión puede hacerlo sin miedo a consecuencias importantes y forrarse de una manera escandalosa, cuando quizás a algunos de los autores que licenciaron sus obras no les gustaría contribuir de esa forma al incremento del patrimonio de una compañía poderosa como Google a cambio de nada o casi nada. Un negocio redondo y muy importante con cargo al esfuerzo de mucha gente por culpa de una mala licencia.
¿Se imaginan las repercusiones económicas de introducir en la licencia Creative Commons el matiz que se le ha ocurrido introducir a Joel Barrios Dueñas? Para Google (entidad con ánimo de lucro) tal término le impediría totalmente hacerse con ese material. A mi modo de ver se trata de un descuido muy importante que no ha pasado desapercibido ni para Google ni para algunos autores como Joel Barrios Dueñas que están en su derecho de pedir en su licencia exactamente lo que les interese.
Con la licencia Creative Commons No-comercial, tal y como está redactada, yo temo que el resultado de una demanda podría terminar en una simple orden de retirada del material publicado, pero sin pago de indemnización alguna y sin derecho al pago de costas legales que serán muy cuantiosas. Algo tan insuficiente que un autor bien aconsejado optaría por no demandar, máxime cuando el propio creador de la licencia, Lawrence Lessig, ha declarado que la licencia No-comercial sí permite usos donde pueden generarse ingresos por publicidad.
Me parece muy significativo que la propia Creative Commons a estas alturas, haga una encuesta preguntando ¿Qué es No-Comercial? Esto es un signo inequívoco del grave problema de ambigüedad que está suponiendo el uso de este término.
Los que ofrecemos descargas de obras copyleft en alguna de nuestras páginas nos arriesgamos a que con el mismo tipo de licencia unos autores nos demanden la retirada inminente de los contenidos ofrecidos para libre descarga, y que otros con el mismo tipo de licencia nos escriban agradecidos por haber contribuido a la difusión de sus obras, y todo ello por los posibles errores de interpretación de estos términos ambiguos que vengo comentando.
La motivación para usar el copyleft puede ser muy variada. Si una persona solo busca difundir alguna idea a los cuatro vientos, solo buscará el máximo de difusión del contenido. Si lo que una persona busca es darse a conocer y hacer marketing viral mediante el uso adecuado de una licencia, exigirá reconocimiento, y le interesará recibir visitas en su web, pero no le interesará autorizar todo tipo de usos de su obra.
Ignoro cuáles son los errores que yo he cometido en la redacción de mi licencia LLC, pero si alguna vez tuviera que hacer valer mis derechos en un tribunal, el juez tendrá una idea clara de los usos que yo permito hacer tanto en materia de distribución de contenido digital, como en materia de permitir determinados beneficios comerciales, y sinceramente creo que eso es esencial. Algunas de mis obras se ofrecen bajo copyleft con el único propósito de autopromoción mediante el marketing viral en un medio Internet donde este tipo de marketing resulta esencial para poder tener buenos resultados. Mi licencia LLC (yo quise bautizarla) es un tipo de licencia totalmente distinta de la de Joel Barrios Dueñas y a pesar de ello ambos nos hemos visto obligados a redactar una licencia ad hoc específica acorde a nuestras necesidades.
Los matices lo son todo en una licencia, y cada cual sabe donde está aquello que le puede hacer más pupa a sus intereses. Creo que las licencias ‘ad hoc’ deberían usarse con más frecuencia. En mi opinión ninguna de las variantes Creative Commons resulta idónea para el tipo de uso promocional que podría interesar a un autoeditor. Ya hablé en su momento en este Blog de la utilidad de las licencias copyleft para los autoeditores, y sobre ello me quedan algunas cosas que añadir pero será tema para otro Post.
PD (12-marzo-2009)
Al hilo de los temas suscitados en los comentarios, me gustaría hacer alguna reflexión más. (De paso corrijo el título).
Cuando se habla de licencias Copyleft, o licencias de libre distribución, hay toda una enorme cantidad de gente que te dice lo que es libre y lo que no lo es. ¿A quién le importa?Es una manía intentar etiquetarlo todo que tiene en este caso una clara función ideológica.
Los vendedores ideológicos de la Cultura Libre hacen daño al Copyleft. A mí me gusta la Cultura Libre pero no me gusta la forma en que se intenta vender, no todo ha de ser Cultura Libre porque eso no es libertad. Yo soy partidario del Copyleft desde hace mucho por muchas razones, pero soy totalmente contrario a cualquier tipo de movimiento ideológico. Ideología es igual a borreguismo. Que bonito es hablar de altruismo refiriéndose a uno mismo o a las personas que piensan igual que nosotros. ¿No hacen eso los curas? Pedazo de ego y ansia de reconocimiento es lo que se oculta demasiadas veces detrás de estas pretensiones de altruismo. Un ansia lícito, que conviene admitir. Mis motivos para licenciar en la forma que lo hago es algo que siempre dejo claro, no vaya a ser que alguien piense que lo hago por altruismo.
Creo que hay que ser siempre humildes y prudentes en todo aquello que se defiende. Está muy bien ser altruista pero no es lo mismo regalar a un pobre que a un monstruo como Google que se está apoderando de todo Internet, o a otros gigantes como Lulú, Amazón, Microsoft, etc. que sacan mucho partido de contenidos que no son suyos, y que pueden llegar a condicionar el futuro de Internet. Un autor está en su derecho de decir a quien regala su obra y a quién no. Un autoeditor no necesita de todos estos tiburones. Creo que un autoeditor con algo de esfuerzo puede lograr funcionar con un nivel de independencia muy alto.
A los altruistas de Internet les remito para que lean este interesante Post : Sobre el voluntariado, trabajar gratis y la nueva sociedad de la desinformación. (Lo que antes se llamaba ser la puta y además pagar la cama.)

