No se puede engañar a todo el mundo todo el rato con el mismo truco.

Sobre la actitud de Rubalcaba cargando contra el PP por unos papeles con letra de Bárcenas y su repercusión mediática hayderecho.com hace algunas reflexiones:

¿Por qué los partidos creen que somos tontos?

…, hay un Auto judicial, el de la Magistrada Mercedes Alaya, Magistrada Juez del Juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla, en relación con el denominado caso de los ERE, de 24 de abril de 2012 donde se dice:

“El diseño de este instrumento [un convenio entre la Consejería de Empleo y el Instituto de Fomento de Andalucía] pretendería además institucionalizar la arbitrariedad y la discrecionalidad en la concesión de las ayudas públicas, y por ende, permitir un uso extraordinariamente abusivo en el manejo de los fondos públicos, pues al no existir controles y estar las citadas ayudas huérfanas del procedimiento legalmente exigible, podían regalarse las mismas fraudulentamente a un extensísimo grupo de personas físicas y jurídicas, cuyos privilegios procedían de ser personas o entidades próximas a los cargos de la Junta de Andalucía y del PSOE andaluz,…

Tengo la sensación de que el PP y el PSOE no han abandonado la estrategia del «tú más que yo» que tan buenos resultados electorales les viene proporcionando como únicos partidos que se van turnando en el poder para gobernar España desde que desapareció la UCD.

De hecho, ayer cansada de que el PSOE se apunte como méritos los deméritos del PP y viceversa, la gente echó de la manifestación a López Aguilar del partido socialista.  Tanto el PP como el PSOE deberían ser muy conscientes de que no se puede engañar a todo el mundo todo el rato con el mismo truco.

Resulta básico entender que la actual castaza política, aún siendo consciente de sus problemas, no puede solucionar nada, porque forma parte del problema y solucionarlo implicaría una forma de suicidio político que evidéntemente no va a ocurrir.

La regeneración ha de ser democrática y pacífica para que sea duradera, y eso solo puede hacerlo un partido virgen en el ejercicio del poder y que empiece metiendo en la cárcel a todos los delincuentes de guante blanco que nos han llevado a la ruina. No puede haber excepciones de impunidad para nadie. Ni siquiera para la infanta en el caso Urdangarín si se demuestran responsabilidades.

Un país con impunidades no saldrá adelante jamás y en esto los jueces pueden y deben marcar la diferencia, y si no lo hacen, estarán invitando a la violencia social por que toda resignación ante la injusticia tiene su limite. De momento estamos asistiendo al drama de los suicidios de personas hipotecadas, y asistir a eso y no hacer nada es jugar con fuego. Durante el primer trimestre de 2012 cada día se produjeron de media unos 517 desahucios en España y detrás del el 34% de los suicidios en España existe un desahucio. Estamos viviendo una situación intolerable de genocidio financiero que tiene que terminar ya mismo.

Se lleva mucho tiempo infravalorando el problema de la corrupción calificándola como el chocolate del loro. Un chocolate carísimo en algunos caso, pero aún así el efecto perjudicial mayor no está en las pérdidas ilícitas directas, sino en el efecto de la podredumbre de la corrupción en el ámbito de las decisiones políticas. Es decir, si quieres el proyecto deberás pagarme un 4% o este proyecto se lo voy a dar a un familiar mío, son el tipo de decisiones que provocan que muchos proyectos cuesten el cuádruple de lo que costarían en condiciones normales, y que además terminen en rotundo fracaso.

Levantarse con la corrupción, acostarse con la miseria

Lo que los españoles sacan de la corrupción no es sólo el daño económico directo que ocasiona la malversación del dinero público y la elefantiasis administrativa, sino la pérdida de foco sobre los problemas reales de la economía, situación que agudiza nuestro empobrecimiento

Lo que está ocurriendo es que ante la crisis, se han dedicado a intentar paliar los problemas de aquellos que la causaron, porque poder financiero y poder político están totalmente amalgamados. Las terribles consecuencias pasan factura a los más débiles que después de quedarse sin trabajo y sin casa, empiezan a entender que tanto el PP como el PSOE forman parte de esa misma amalgama de poder político y financiero que les asfixia.

El presidente del PPSOE podría ser Rajoy, Zapatero, Aznar, Rubalcaba o Emilio Botín, y nada cambiaría. Todos ellos nos han tomado por tontos.

Es algo muy a tener en cuenta para futuras elecciones.

 

 

 

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