Las gafas de ver en el caso Volkswagen, dedicado a Edans.

Mucho más que lo que un bloger de éxito haga con su blog, me interesa el caso Volkswagen, me interesa la industria y su impacto en el medio ambiente y en los niveles de CO2 y de otros contaminantes. Me preocupa el modelo económico que hace posible cosas como lo que hizo la  British Petroleum en el Golfo de México, o lo de Lehman Brothers y sus famosos  créditos subprime.

Me preocupa que nuestro modelo económico consista en conceder a las grandes empresas aún más poder del que ya tienen. Se les concede la facultad de autoregularse que es tanto como decir que la política mira a otra parte con tal de permitir que sus empresas punteras compitan en condiciones de ventaja a nivel mundial, olvidando que los ciudadanos les votaron para preservar el bien común y limitar los excesos de los grandes poderes económicos que sean perjudiciales para la sociedad.

En España estamos especialmente sensibilizados con estos temas porque la corrupción en nuestro país ha empeorado mucho el problema. No hay más que llamar a una compañía de suministro de gas, o electricidad para padecer en nuestras propias carnes continuas tomaduras de pelo que quedan impunes. Y en el caso de los bancos la cosa es aún peor y en la raiz de todos estos problemas están las disfuncionalidades políticas, tales como puertas giratorias, privilegios que derivan en impunidad judicial para la clase política, etc.

Puede que los alemanes lo tengan mejor en cuanto a corrupción y no se den cuenta de que va el tema Volkswagen, pero creo que para los españoles es un deja vu. Para nosotros el problema es más claro porque sabemos que los políticos no tienen neuronas, tienen fajos de billetes en sus cerebros.

Desde que surgió el caso Volkswagen, Enrique Dans ha defendido en su blog que no estamos ante un problema generalizado sino ante un problema de Volkswagen: www.enriquedans.com/tag/volkswagen

El problema de Volkswagen incide en muchísmos frentes. Algunos de ellos pueden ser más o menos discutibles.  Por ejemplo, no existe una única receta válida para definir las relaciones entre Estado y los Mercados, pero lo que si es evidente es que no está funcionando nada bien y que los ciudadanos estamos padeciendo las consecuencias de fuertes desequilibrios entre los distintos poderes establecidos porque han decidido ignorar el interés general.

El problema de Volkswagen surgió por la incapacidad de la industria alemana para competir lealmente con el gigante Toyota al que quiso arrebatar el liderazgo a toda costa. Toyota en su momento desbanco a la General Motors que llevaba 7 décadas de liderazgo.

Insinuar que no hay guerras comerciales resulta de una ingenuidad pasmosa, pero para mí, lo más importante no es la existencia de esa guerra, sino la forma en que se ha decidido hacer trampas poniendo en riesgo la salud en incluso la vida de…, no sabemos exactamente cuantas persona. ¿millones?

El motor diésel de Volkswagen EA-189 no lo utiliza solo la matriz alemana, sino sus filiales Audi, Skoda y Seat y se estima que en total son unos 11 millones de vehículos en todo el mundo los afectados.

Para que un problema de esa envergadura sea posible, no basta con  la responsabilidad por parte de una mera empresa. Gran parte de culpa tienen también aquellos que cobran de nuestros impuestos para preservar nuestros intereses.

No es un tema tan importante pero sobre Enrique también quiero comentar algo:

La referencia a las gafas de ver, tiene que ver con la capacidad de ignorar una parte de la información que tenemos delante de nuestros propios ojos y centrar el debate solo en la responsabilidad de una sola empresa y hacerlo además en términos de fracaso de la Responsabilidad Social Corporativa . Me parece un eufemismo.

¿Acaso confiar en la Responsabilidad Social Corporativa de una empresa, cuya única obligación es ganar dinero, no equivale a sembrar la semilla para el peor de las barbaridades?

Se trata de que las empresas importantes campan por sus fueros y por eso pueden hacer las trampas.

Enrique Dans niega la evidencia de que se trata de un problema que va mucho más allá de lo ocurrido con Volkswagen y lo hace de una manera muy pertinaz. Personalmente se me ocurren algunas motivaciones profesionales para esta actitud, pero prefiero no aventurarme por esa senda carente de interés.

Confieso que estoy algo molesto con Enrique, porque jamás da su brazo a torcer aunque se equivoque y se ha dedicado a trolear a sus propios comentaristas poniendo es sus bocas cosas que ni siquiera insinuaron, recurre a insinuaciones inconcretas y fuera de todo contexto tergiversando el comentario. Todo ello lo hace para atacar comentarios muy concretos de comentaristas concretos porque en lugar de rebatir con argumentos de los que carece, recurre al victimismo, o a hacer valer su condición de experto para avalar su punto de vista. En resumidas cuentas, cuando una linea de comentarios no le interesa hace imposible compartir de forma constructiva el debate.

Estamos ante un tema en mi opinión muy sensible que permite ver con cierta claridad cuales son los principales problemas de nuestro modelo político y social a nivel global.

Esto es algo que se sale del tema puramente tecnológico y del enfoque de negocio que son la especialidad de Enrique, pero que en el caso que nos ocupa son de la máxima importancia.

La utilidad que tenía para mí comentar en el blog de Enrique ha desaparecido y tampoco es cuestión de explicar más. Yo he recibido comentarios sobre Enrique en mi correo personal y creo que tiene muchos seguidores que saben exactamente como es sin que yo tenga que aportar nada a ese tema, que por otra parte es un tema menor.

Lo importante es que Enrique debería ponerse las gafas de ver para no contribuir con su ceguera a la intoxicación mediática que demasiadas veces sufrimos los ciudadanitos. Especialme padecemos esa desinformación cuando se trata de criticar la falta de escrúpulos de determinados lobbies. No me refiero únicamente a los lobbies de la propiedad intelectual sobre los cuales el señor Dans tiene las ideas mucho más claras. (No podía ser de otra forma, porque actúan como auténticos enemigos del progreso tecnológico y eso si toca la fibra de Enrique). Me refiero a todos los demás lobbies pero muy especialmente a aquellos que se dedican a envenenar nuestras aguas, nuestros alimentos y nuestra atmósfera.

Para poder disfrutar de la tecnología hay que estar vivo y disfrutar de buena salud, que es lo que yo he intentado defender.

PD (12-Nov-2015):

Señor Dans, su forma estúpida de tratar los comentarios que le molestan puede que evite que algunos sigamos aportando a su Blog como así a sido, pero no puede cambiar la realidad. El tiempo y la tozudez de la desagradable verdad, ponen las cosas en su sitio.

Si alguien quiere entender lo que Enrique está haciendo no tiene más que leer las referencias siguientes:

  1. ANTONIO CASTRO – 27 septiembre 2015 – 12:07 (La dimensión del problema)
  2. ENRIQUE DANS – 27 septiembre 2015 – 12:43 (La estúpida réplica de Enrique)
  3. ANTONIO CASTRO – 27 septiembre 2015 – 13:39 (Pongo puntos sobre las  ies)
  4. Alemania amplía la investigación del diésel a 23 marcas”>Alemania amplía la investigación del diésel a 23 marcas (Lo que dice la realidad a día de hoy 12 de Noviembre).

Esto no se ha acabado porque la dimensión del problema no es la del fracaso de la responsabilidad corporativa de una empresa concreta. El auténtico problema es  la forma en que toda una industria tramposa se lucra ante la inacción de toda la clase política para mantener una lucha comercial entre diferentes espacios macro-económicos para imponerse unos sobre otros. Todo vale, y envenenar a los ciudadanos parece ser un daño colateral, que acaba de salir a la luz para vergüenza de toda la Industria del Diesel.

PD (21-Marzo-2016):

El verdadero alcance del problema que el señor  Enrique Dans se hartó de negar o menospreciar, continúa proporcionando titulares.  Negar la dimensión del problema no hará que el problema desaparezca.  La industria necesita  de gente ciega que haga de guía a los incautos.

Los 52 diésel que incumplen el límite de NOx, según ADAC

PD (21-abril-2016)

Un escándaló que se inició con Volkswagen y que se ha demostrado que solo era la punta del Iceberg.

Mitsubishi admite que falseó las cifras de consumo en más de 600.000 vehículos.
El escándalo de las emisiones salpica a Nissan, cliente del grupo japonés, que advirtió de la diferencia entre las cifras publicadas y las reales

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