Las democracias actuales son fósiles vivientes en peligro de extinción.

Celacanto (Foto A.Castro ac. Finisterre - A Coruña)

Los fósiles vivientes son organismos que han permanecido sin apenas evolucionar desde hace muchos millones de años y que han sobrevivido hasta nuestros días sin sufrir grandes cambios adaptativos.

Son los últimos supervivientes de un sistema biológico sometido a frecuentes cambios donde los organismos más evolucionados y mejor adaptados han ido desplazando a aquellos menos evolucionados.

Por regla general, los fósiles vivientes malviven en pequeños nichos aislados del resto de los animales más modernos.

Las democracias actuales ya no sirven a los ciudadanos:
Ignoro si la metáfora anterior es del todo acertada, pero las democracias modernas no se han adaptado a unos cambios demasiado bruscos que se han ido produciendo en cascada desde que Internet apareció. Internet ha ido cambiándolo todo tan rápido que se han producido fuertes desequilibrios sociales y económicos.

Pese a esos grandes cambios, las democracias actuales no solo no ha evolucionado, sino que incluso han involucionado. La idea principal de una democracia consiste en una forma de organización del Estado, en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo. Para lograr ese fin se establecieron ciertos procedimientos y normas políticas universalmente aceptados. Procedimientos y normas que fueron útiles en su momento y que ahora son claramente insuficientes y que impiden el cumplimiento de los contratos comprometidos por los políticos que llegan al poder.

Las democracias actuales ya no permiten garantizar la igualdad de derechos de las personas y estamos ante una nueva lucha de clases donde existe por un lado una ciudadanía indignada e impotente y otra clase opresora, elitista, minoritaria, y dominante representada por los políticos y sus poderosas amistades.

Los políticos elegidos por el pueblo han anulado los mecanismos de control de estos sobre sus dirigentes mediante la manipulación mediática y la falta de independencia del poder judicial. Funcionan como auténticas plutocracias.

No existe contrato con el ciudadano que no pueda ser violado.

Los partidos elegidos en las urnas gobiernan durante cuatro años haciendo uso de sus votos como si fueran cheques en blanco sin que exista ningún tipo de línea roja que no puedan traspasar.

La Constitución se modifica sin referéndum previo, la edad de jubilación se retrasa, hoy mismo la ministra Ana Mato ha dicho que todos los funcionarios que “presten sus servicios en instituciones sanitarias públicas”, deberán ser integrados “como personal estatutario fijo” antes del 31 de diciembre de este año. … (y añade) a aquellos que se nieguen a perder su condición de funcionarios, “las comunidades autónomas los adscribirán a órganos administrativos que no pertenezcan a las instituciones sanitarias públicas”. Puede hacer lo que quieran porque están por encima de las leyes incluida la constitución convertida en papel mojado.

Para muchos economistas y sociólogos, hemos pasado de un modelo de gobierno desde el estado que estaba sujeto a fronteras y leyes, al gobierno desde el capital sin fronteras ni leyes. El modelo de estado actual solo se representa a sí mismo. El modelo de democracia actual es totalmente afuncional. Las declaraciones solemnes de principios recogidas en nuestras constituciones (hablo en plural porque es un fenómeno global) tales como que la soberanía reside en el pueblo, han quedado totalmente vacías de contenido en la práctica por falta de control sobre la clase política.

Buscando alternativas:

La descripción anterior del modelo de gobierno,  está inspirada en la situación española, pero en lo fundamental todas las democracias están afectadas del mismo problema de falta de representatividad. La fuerte crisis española solo sirve par hacer más visible el problema subyacente a todas ellas.
La tecnología está suficientemente madura como para poder establecer mecanismos que permitan una participación de la ciudadanía más directa y que permita conocer el apoyo de los ciudadanos a sus líderes a los partidos o a los proyectos de ley. Pese a ello, no existe ningún país que explote estas posibilidades tecnológicas en beneficio de los ciudadanos. El problema no es que no se hallan encontrado fórmulas interesantes que puedan ser aplicadas. El problema es que no se han buscado porque la clase dirigente no está dispuesta a ceder ni un ápice de su protagonismo a la ciudadanía.

Nadie se está planteando seriamente que la ciudadanía sustituya a los políticos, pero la realidad es que hoy en día los ciudadanos no solo no pueden participar en la política de forma directa, tampoco pueden hacerlo a través de una clase política totalmente fuera de control.

El único contrapoder a está nueva forma de tiranía, está naciendo de las redes sociales. Su horizontalidad tiene ventajas e inconvenientes, pero esto no es una moda ni una ocurrencia. Podemos llamarlo 15M o de otra forma pero son una serie de movimientos con mucho en común y que han llegado a muchos países. Si alguien no ve en ello la semilla de la alternativa a muchos años e incluso siglos de hacer política de una determinada forma es porque no ha querido verlo.

Lo primero que tenemos que conseguir es suprimir los peores fallos:

El control no puede estar en mundo del capital y eso es lo que ha ocurrido cediendo el poder soberano del pueblo a quien le importa un pimiento lo que digan las urnas. Se ha cedido el control del capital a los financieros y a los especuladores. Simplemente se les ha confiado el autocontrol de sus negocios para forzar su crecimiento hasta niveles monstruosos. Esta es una forma de considerar que lo más importante es tener mucho dinero. Al final el dinero termina por pasar factura al que lo adora como si fuera un Dios.

Estamos en un sistema que ha ido perfeccionando los mecanismos de manipulación ciudadana desde la más tierna infancia. La educación no enseña a la gente a pensar críticamente desde la libertad de pensamiento. Se les enseña a lo contrario, a no cuestionar nada.

Las religiones han puesto mucho de su parte en el oscurantismo borreguil y estupidizante de nuestro sistema educativo y el sistema premia  La Iglesia convirtiéndola en un poderoso lobby con un poder desmedido. Estamos en un final de muchos ciclos de distinta duración. El ciclo de dominación católica ha durado 20 siglos. En algunos países como Francia existe una razonable separación Iglesia Estado. Nos llevan ventaja. Ni el lobby de La Iglesia es compatible con una democracia real, ni lo es la monarquía, ni ninguna otra forma de poder que no quede bajo la directa sumisión  del pueblo.

Conclusiones:

Las redes sociales están sirviendo para despertar a los ciudadanos. Eso lo cambia todo. El 15m y otros movimientos similares están para quedarse porque las democracias actuales son fósiles vivientes, organismos inadaptados en peligro de extinción que serán sustituidos por algo que está aún en una fase larvaria, pero que tendrá sus cimientos en un nuevo modelo que permita a los ciudadanos ejercer un control (directo o indirecto) sobre la política.

Será un proceso de cambio largo y duro porque habrá que reestructurar todo el sistema desde sus cimientos y habrá que hacerlo paso a paso para evitar involuciones dictatoriales. «Vamos despacio porque vamos lejos».

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