Estamos en manos de idiotas ¿Qué será del mundo en 50 años?

Cambio Climático vs. política.

Cambio Climático vs. política.

Este Post es quizás el producto de un ataque de paranoia de su autor. No se lo recomiendo leer a nadie. Para lo único que servirá leer esto es para sentirse mucho peor. Si ya has tenido un mal día no sigas leyendo. Poquitos motivos para la esperanza y para el optimismo vas a encontrar aquí, y sin embargo tarde o temprano la política del avestruz nos pasará a todos su desagradable factura, porque la realidad no desaparece cerrando los ojos. Lo siento, ya empecé con la paranoia, y no la abandonaré en todo este negro artículo salvo para sugerir un par de ideas al final del mismo.

Las negras perspectivas actuales:

La humanidad se enfrentará en las próximas décadas a muchos desafíos derivados de los límites alcanzados por su desordenado crecimiento. Problemas tales como: Cambio climático, crisis de biodiversidad, explosión demográfica, crisis alimentaria, y crisis energética. Todo ello se sumará muy probablemente a crisis económicas y políticas cada vez mayores.

Los políticos deberían ser parte de la solución, pero estamos viendo que son parte del problema. La XV Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático se celebró en Copenhague, Dinamarca, del 7 al 18 de diciembre de 2009. Lo único que se consiguió fue elaborar un texto, no vinculante, sin objetivos cuantitativos y sin plazos.

La falta de concienciación ante una inminente catástrofe global:
En 1972 se postuló que el crecimiento de la humanidad, no podría ser ilimitado y que ese límite llegaría antes de cien años de continuar al ritmo de crecimiento actual.

En 1992, se certificó que la humanidad ya estaba consumiendo más recursos de los que el planeta podía regenerar y hemos seguido consumiendo recursos de forma no sostenible desde entonces.

En 2004 como buenos observadores de los hechos anunciados se continua constatando nuestra imparable carrera hacia el desastre.

Los límites del crecimiento.
La conclusión del informe de 1972 fue la siguiente: si el actual incremento de la población mundial, la industrialización, la contaminación, la producción de alimentos y la explotación de los recursos naturales se mantiene sin variación, alcanzará los límites absolutos de crecimiento en la tierra durante los próximos cien años.

En 1992, 20 años después de la publicación original, se actualizó y publicó una nueva versión del informe titulado Más allá de los límites del crecimiento, en la cual, con base en los datos recolectados desde entonces, se exponía que la humanidad ya había superado la capacidad de carga del planeta para sostener su población.

El 1 de junio de 2004 se publica (en inglés por la editorial Chelsea Green Publishing Company, en español por Galaxia Gutenberg) la versión actualizada e integral de las dos versiones anteriores, con el título Los límites del crecimiento: 30 años después. En esta publicación se aborda la discusión sobre el imparable crecimiento de la población mundial, el aumento de la producción industrial, el agotamiento de los recursos, la contaminación y la tecnología. entre otras cosas se señala que: «no puede haber un crecimiento poblacional, económico e industrial ilimitado en un planeta de recursos limitados». En esta versión se actualizan e integran las dos versiones precedentes.

El ser humano es capaz de reconocer el peligro y avanzar temerariamente hacia él con la única esperanza de que a él y a sus hijos no les alcanzara.

El ser humano no parece tener una conciencia de especie, sino una conciencia generacional. Es como si cualquier problema al que deban enfrentarse nuestros nietos y su descendencia, pese a ser causado por nosotros, fuera un problema que nos es ajeno y que deberán resolver  las generaciones futuras. Una actitud muy irresponsable.

Los territorios humanos son concebidos como una propiedad de sus habitantes cuando en realidad es un préstamo que ha de ser conservado sin menos cabo para las generaciones futuras.

Consecuencias del cambio climático:
No conocemos con exactitud como terminará el cambio climático, pero ya sabemos que ha empezado el cambio, y que las consecuencias indirectas pueden ser tanto o más graves que las directas. Me refiero a las consecuencias provocadas no sólo por el propio cambio climático, sino por la estúpida forma de gestionarlo.

Ante el grave hito que supone la desaparición del hielo polar, los políticos continúan sin dar la talla. En lugar de ver en el deshielo polar un serio problema que acelerará el calentamiento global, Canadá, Rusia, Dinamarca y EE.UU. ya han empezado a disputarse los futuros derechos territoriales del Ártico ante las nuevas expectativas de extracción petrolífera que podrían surgir en un futuro. No han hecho nada por resolver el problema de las emisiones de CO2 y ya están pensando en la forma de aumentarlas.

Ante la complejidad de estos problemas planteados para el futuro de la humanidad, no resulta muy esperanzador comprobar la capacidad para la estupidez de nuestra clase política.

Nuestra clase política está totalmente desconectada de su verdadera función porque está en manos del gran capital, y mientras eso no cambie no podremos pedir más sensatez a nuestros políticos. Nuestro modelo político por excelencia , la democracia, está muy enfermo y ha dejado de dar respuesta a nuestras necesidades.

Destrucción de ecosistemas:
El cambio climático es una amenaza para nuestros recursos alimentarios. De momento hemos ido saliendo del paso destruyendo progresivamente nuevos ecosistemas, para darles un aprovechamiento productivo inmediato de forma nada sostenible, pero el precio que eso supone para generaciones futuras es enorme.

Destrucción de selvas tropicales:
Las selvas lluviosas tropicales han recibido mucha atención respecto a la destrucción de hábitats. De los 16 millones de kilómetros cuadrados aproximadamente de selva lluviosa tropical que existían originariamente en el mundo quedan menos de 9 millones.6 El ritmo actual de deforestación es de 160 000 kilómetros cuadrados de tala anual lo que representa una pérdida de alrededor del 1% de selva original por año.

Pero estamos hablando no sólo de la destrucción de bosques, sino de muchos ecosistemas más.

Océanos: Se avecina extinción masiva de la vida marina
Los océanos, los mayores ecosistemas de la Tierra, están al borde de una catástrofe y corren el riesgo de entrar en una fase de extinción de especies marinas sin precedentes, sólo comparable a grandes extinciones de la era prehistórica, debido a la contaminación, el cambio climático y actividades humanas como la sobrepesca, advierte un nuevo estudio elaborado por un grupo de expertos internacionales.

Según se desprende del estudio elaborado por el Programa Internacional sobre el Estados de los Océanos (IPSO), existen sólidas pruebas científicas de que en los océanos se están dando las mismas condiciones presentes «en todas las extinciones en masa a lo largo de la historia de la Tierra», cinco en los últimos 600 millones de años.

Sobre la situación de los humedales de agua dulce, (ríos, torrentes, lagos,  charcas) pero basta decir que son los ecosistemas que más han sufrido en la biodiversidad de sus organismos, por problemas de contaminación, desecación, presas, cultivos, industria, deforestación, etc. No sólo han desaparecido una gran cantidad de especies y otras más están en extinción sino que todo el grupo de los anfibios de extraordinaria importancia para la salud de estos ecosistemas, está en muy grave peligro de extinción. Se cree que de entre las 6000 especies de anfibios conocidas, alrededor de 168 especies se han extinguido, y por lo menos 2.469 (43%) especies presentan un importante declive en su población, por lo que el número de especies amenazadas continuará incrementándose

 El problema de crecimiento demográfico humano:

En los próximos diez años, la población del mundo industrializado crecerá sólo en 56 millones de personas, mientras que la población de los países en desarrollo aumentará en más de 900 millones.

Las previsiones para garantizar las necesidades alimenticias en los próximos 30 años implicarían aumentar la superficie de las tierras de cultivo en un 50%, con el consiguiente deterioro medioambiental, que agravaría la progresiva insostenibilidad del planeta para proporcionar los recursos alimenticios.

El panorama del futuro energético:
Basta echar un vistazo al actual consumo y recursos energéticos a nivel mundial para comprender que tenemos aún una excesiva dependencia de los combustibles fósiles (Petróleo, gas natural, y petróleo). Estas tres fuentes de energía pese a los esfuerzos en la investigación de energías renovables, representan actualmente del 85% de la energía. Dentro de unos 50 años las reservas de estos recursos estarán casi agotadas encareciendo de forma extraordinaria su valor. Si ya hay confrontaciones armadas por el acceso a estos recursos, da miedo imaginar los enormes conflictos que se originarán cuando la escasez los convierta en un bien aún más imprescindible y valioso.

Estamos en el pico de producción de petróleo y en un futuro muy cercano empezará su declive con unas consecuencias muy duras.

El uso de biocombustibles como alternativa no es la solución ya que conduce a la deforestación de grandes superficies y a la sustitución de cultivos de alimentos por cultivos para ser usados como biocombustibles, y tampoco soluciona el problema de las emisiones de CO2.

Ante esta previsible escasez de recursos energéticos en las décadas que se avecinan, existe la posibilidad de que nuestros políticos opten por relanzar nuevamente la producción de energía nuclear porque las energías renovables no cubren ni de lejos las necesidades energéticas actuales. Si adoptamos la energía nuclear como solución ¿Cuántos desastres más como Chernóbil o Fukushima tendremos que soportar?

El nefasto papel de la religión:

La religión ha puesto en valor al hombre como ser supremo de la creación otorgándole unos derechos sobre la naturaleza como si esta fuera un mero presente divino para nuestro uso y disfrute.

La religión en general produce un efecto anestésico sobre los grandes problemas de la humanidad que no ayudan a adoptar una actitud responsable ni a pasar a la acción. La fe es una droga malsana que invita a pensar en términos de conformidad ante la adversidad.

La religión, usa la doctrina (la obligación religiosa), como la si fuera principal o la única obligación del ser humano. Esto lleva a los creyentes a no enfrentarse a los grandes problemas que se derivan de sus actos o de su inacción.

La fe es una forma de anular nuestra inteligencia y descargar nuestras responsabilidades limitándolas a unos preceptos religiosos que se consideran que están por encima de los preceptos científicos generalmente infravalorados o ignorados.

¿Se puede hacer algo?
Son demasiadas incertidumbres. La situación pinta tan fea que  algunos han pensado soluciones que se limitan a salvar a la especie humana.

No me parece ningún disparate pensar en garantizar como mínimo eso. En ese sentido Stephen Hawking insta a continuar la conquista del espacio

Nuestro planeta podría terminar convirtiéndose en un lugar demasiado hostil para el ser humano, y a largo plazo la conquista espacial se abre como única posibilidad para escapar a un eventual final de la habitabilidad de nuestro planeta.

La pregunta que encuentro más relevante en este momento es cuánto tiempo nos queda para poder intentar anticiparnos a los problemas de tipo apocalípticos que se ciernen sobre la humanidad.

Las próximas décadas van a ser decisivas, y nuestra supervivencia como especie antes de poder siquiera pensar en salir de este planeta, pasará por encontrar una solución energética a la creciente demanda humana, por el respeto a la biodiversidad que es uno de nuestros más valiosos tesoros, y por poner en marcha modelos políticos más humanistas, menos capitalistas, y a fin de cuentas, que sirvan para algo.

No es el mejor momento para dejar el planeta en manos de estúpidos avariciosos con delirios de grandeza.

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3 respuestas a Estamos en manos de idiotas ¿Qué será del mundo en 50 años?

  1. Vamos que despues de leer no sabe uno si es mejor tomarse un wisky o un cianuro. Lo pero de todo no es si estamos o no en manos de idiotas, es que los verdaderos idiotas somos nosotros. Nosotros somos los que construimos el futuro y los que estamos dando el poder a esos idiotas. Entonces ¿quien es más peligroso, tu hijo al que le entregas un cuhillo para que juegue o tú, su padre, que le haces entrega del peligro?. ¿Hasta cuando vamos a permanecer callados, criticando y sin hacer nada?. El poder está en nuestras manos, no porque seamos menos idiotas que nuestros gobernantes, sino porque somos más en número.

    http://ultimasnoticiaspress.blogspot.com/2011/08/la-desobediencia-civil-ante-los.html

  2. ¿Crees que llegaremos a 50 años más por este camino?. La verdad es que si termino siendo un longevo quizás lo vea. ¿Sabes lo que me gustaria que sucediera antes que el desastre sea irreversible? Me gustaria ver a todos estos idiotas metido entre rejas, me gustaria verlos sentado en la Corte Penal Internacional y ser declarados culpables de crimenes y genocidio contra la humanidad. Bush, Obama, Blair, Aznar, Sarkozy…..
    porque lo peor de todo, más que sean idiotas, es que son asesinos de pueblos enteros.
    La verdad sea cierta, tengo esperanza de que esto llegue. Los crimenes de guerra no son prescribibles, con lo cual me queda la esperanza igualmente de que cada noche duerman con la espada de damocles sobre sus cabezas, sin saber cuando van a ser juzgados.
    http://ultimasnoticiaspress.blogspot.com/2011/10/terrorismo-de-estado.html

  3. Antonio Castro dijo:

    Noticias que dejan huella, no es terrorismo de estado, eso lo hacen cuando reprimen nuestras libertades a porrazos. Es expolio puro y duro de bienes no renovables imprescindibles para nuestra supervivencia a largo plazo. Igualmente criminal.

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