Enrique Dans: No es un profeta, es un fan de la tegnología.

Hoy veo un artículo Coches autónomos y papel del conductor, en el cual Enrique empieza a dar marcha atrás sobre la pretendida madurez de la tecnología de conducción autónoma.  Enrique no distingue lo que es información de lo que es propaganda y por eso ahora, tal como acostumbra, empieza a cambiar de opinión moderando su entusiasmo más propio de un fan de la tecnología que la de una persona bien informada. Reconozco que aún falta tiempo para poder afirmar que E.Dans se equivocó, pero parece que ya empieza a ver las cosas de otra forma, por muchas fueron sus opiniones vertidas sobre la inmedatez de esta tecnología. Ahora el que cuestiona su excesivo optimismo en estos temas es él mismo.

Su estilo para contestar a las críticas es escribir nuevos artículos haciendo críticas generales a los que no son tan entusiastas con él lo podemos ver en el artículo Google y la falacia del nirvana donde califica de falaces las opiniones que no ven el tema tan claro ni tan inmediato como él.

El proyecto de vehículo de conducción autónoma de Google parece encontrarse en serios problemas, aparentemente derivados de algo muy relacionado con la llamada “falacia del nirvana“, la idea de que es preciso llegar a la que aparentemente es solución perfecta, la total eliminación de la implicación del ser humano en la conducción.

¿En qué quedamos? El artículo de hoy pone de relieve que la estrategia que sigue toda la industria es un error y Enrique dijo que no era necesaria la perfección. Parece que otros ya han visto que tratándose de vidas humanas, hay que buscar una nueva estrategia de transición y aún no existe propuesta para ello. Eso por no hablar de los problemas que van a suponer para el tráfico los pilotos humanos que intentarán abusar de la falta de malicia de los coches autónomos.

Las cosas que Enrique ha llegado a decir son muy contundentes. Su artículo  El vehículo autónomo mantiene sus expectativas lo ve como algo que está a la vuela de la esquina, porque faltarían según él solo cuatro o cinco años.

Varios anuncios de esta semana permiten sostener las expectativas generadas en torno a la tecnología de conducción autónoma, que confirman la cita del año 2020 ó 2021 comoel momento señalado: por un lado, la alemana BMW anuncia que su iNext, de aspecto radicalmente futurista y completamente autónomo, estará disponible a la venta en el año 2021, incluyendo el estratégico mercado chino, mediante una alianza con Intel y con Mobileye.

Enrique ha dado marcha atrá y esto no es nuevo en él. Como ya lo he mencionado varias veces, pongo a continuación mi comentario en su Blog Google Glass: el producto que no resistió la prueba del uso.

Esto fue cuando Enrique empezó a dar marcha atrás en el tema de estas gafas de Google. Evidentemente aun no había sido censurado en Twitter y mis opiniones eran bastante condescendientes.

#011 ANTONIO CASTRO – 28 octubre 2014 – 17:48
Yo no he llegado a probarlas y me quedaré con la curiosidad de como una imagen formada a tan escasa distancia de la retina puede ser enfocada correctamente sin provocar cansancio visual. Además me resulta obvio que obliga a trabajar a ambos ojos de una forma diferente y eso no puede ser bueno.

1) Lo mencionaste la primera vez el 5 de abril de 2012 “Project Glass, de Google”
Te limitaste a anunciarlo.

2) En tu artículo “Las posibilidades de Google Glass” (2 de marzo de 2013)
Digiste cosas como:Algunos de los usos son verdaderamente inspiradores:(…)
Las ideas son ilimitadas, como lo es la imaginación de la comunidad cuando decides pulsarla. Me muero por probar esto.(…)
E.Dans es una persona que lee mucho y retiene mucho de lo que lee, su capacidad de trabajo es inmensa, pero carece de criterio, se traba todas las milóngas propagandísticas de la industria porque es un fan de la tecnología. Un ejemplo de esoha sido su trayectoria de opinón con las Google Gass.

Mi comentario fue entonces de incredulidad. Concretamente pregunté. “¿No estará la imagen un poco cerca del ojo? ¿Como demonios hace el ojo para enfocar a esa distancia? Y sobre todo ¿Podremos usar esas gafas los que tenemos ya vista cansada?”

3) Tu mismo el 16 de abril de 2014 Publicaste un artículo “Google Glass a la venta por un día: qué significa”
Me pareció un cacharrito simpático para un uso ocasional, cómodo para algunas cosas, pero no lo suficiente como para usarlo de manera consistente.

Es decir, se trata de un producto de una compañía que durante dos años nos estuvo vendiendo humo. El producto logró que se hablara de Google. Vendieron la piel antes de cazar un oso que era imposible de cazar, pero eso no importaba. Como operación de marketing funcionó. Siempre hay suficiente número de entusiastas de los cacharritos tecnológicos dedicados a anticipar de buena fe cualquier posible novedad.

Enrique, creo que tú fuiste más cauto que ingenuo en tus valoraciones iniciales, pero ¿no tienes ahora la sensación de que Google ha utilizado descaradamente a la gente como tú para que se hablara de ellos sin existir un producto perfectamente acabado?

Lo digo porque en mi humilde opinión hicieron pasar un prototipo por un producto milagroso destinado a revolucionar el mundo.

Ya no soy condescendiente. Muchas de sus previsiones terminan siendo reconsideradas por el mismo sin el menor atisbo de reconocer su error. Y los comentarios críticos de aquello que luego se demostró erróneo queda en nada. Es un fan de la tecnología que juega a hacer profecías con un nivel de acierto que deja mucho que desear por su falta de objetividad. Se deja llevar con facilidad por su excesivo entusiasmo por las novedades y confunde la propaganda de las industrias interesadas, con la información contrastada y rigurosa.

PD 15 de dic 2016

Lo ha vuelto a hacer 😉

Hoy publica Conducción autónoma: cambio de época Cambia el discurso porque los que hemos seguido sus falsas profecías sobre la inminencia de la conducción autónoma cuando no de la afirmación de que ya era una realidad ahora poniendo palabras diferentes en la boca de los que no fuimos tan entusias

Estamos entrando en una nueva época. Ya no hablamos de hipótesis y pruebas, sino de realidades tangibles. De la incredulidad, el “eso no puede ser y además es imposible”, el “seguro que eso solo funciona en algunos sitios muy concretos” y el “oh, dios mío, qué vamos a hacer si un algoritmo decide matarme“,

Es la misma táctica que ha usado con otras profecías fallidas por su exceso de entusiasmo y por confundir la propaganda con la información objetiva.

Está poniendo palabras diferentes en la boca de los que simplemente le advertimos que la conducción autónoma ni era una realidad ni era algo inminente. Estas son afirmaciones en las que él ha abundado hasta la saciedad en varios de sus artículos y en este otro da marcha atrás porque la realidad acaba de pulverizar sus tesis por exceso de optimismo que es lo que viene sucediendo en muchos de sus pronósticos.

No se le puede hacer caso cuando se dedica a profetizar porque su entusiasmo por la tecnología no le permite ser objetivo y falla más que una escopeta de feria.

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