El origen de los vertebrados (Parte 2/2). (Divulgación)
Buscando el origen de los vertebrados.
Fue relativamente fácil el retroceder en la búsqueda de nuestros antecesores hasta llegar al Amphioxo. Estos invertebrados no tenían ni esqueleto ni concha ni ningún otro elemento duro, por lo cual no existe registro fósil correspondiente a estos animales que facilite seguirles la pista.
El libro de la historia de la vida en nuestro planeta está escrito sobre unas páginas que son los estratos geológicos. Desgraciadamente no está completo. Algunos animales desaparecieron sin apenas dejar rastro, y por ello se ha recurrido a la anatomía comparada para intentar completar la información que falta.
En la búsqueda de un antecesor de los vertebrados se pasó por la consideración de diversos candidatos.
1) Anélidos: Estos gusanos tuvieron muchos partidarios que los consideraron como antecesores de los vertebrados. Tenían simetría bilateral, son animales segmentados y la segmentación es algo que se da en nuestra columna vertebral. Tienen masa encefálica frontal y un tubo nervioso longitudinal. Pese a ello en la actualidad están descartados y estas coincidencias se explican como un fenómeno de convergencia evolutiva. Algunas de las diferencias con los vertebrados parecen difíciles de salvar, como por ejemplo el cordón nervioso es ventral en lugar de dorsal. Se podría argumentar que en algún momento se dio la vuelta panza arriba pero analizando la posición de otros órganos esto no parece probable porque resultaría que unos órganos se dieron la vuelta y otros no. Por mencionar solo algunas cosas, las posiciones de la boca, el ano, y el sentido de la circulación sanguínea son un serio problema a esta tesis. Además ocurre que la segmentación en anélidos a diferencia de los vertebrados es completa desde la piel hasta el revestimiento intestinal. Demasiadas cosas no cuadran.
2) Arácnidos: Simplemente decir que también se consideró esa posibilidad, pero se vio similares problemas que en caso de los anélidos.
3) Equinodermos: A este grupo pertenecen por ejemplo las estrellas de mar, los pepinos de mar, los lirios de mar, y los erizos de mar. Todos ellos tienen simetría radial.
No parecía lógico a simple vista que fuera posible que el origen de los vertebrados tuviera algo que ver con organismos con simetría radial. Ideas preconcebidas nos conducían insistentemente a buscar como antecesor a un organismo con simetría bilateral y capaz de nadar. Esta idea se demostró errónea y sin embargo actualmente es considerada la hipótesis correcta con un altísimo grado de certeza. Entre otras cosas ahora podemos hacer comparaciones de secuencias de ADN que confirman la relación de parentesco de los distintos grupos de animales, cosa que hace unos años no era posible.

Ascidias.
Faltaba por encontrar eslabón perdido que conectara los equinodermos con los vertebrados que a simple vista son muy diferentes. El eslabón perdido lo teníamos delante de las narices. No se trataba de un fósil, ni de un organismo extraño.
El grupo de animales que nos conecta con los equinodermos está constituido por lo que se conocen vulgarmente como Ascidias. (Urocordados). Se trata de un pequeño animal parecido a una esponja que vive fijo al sustrato.
Hay que recordar que si bien la mayoría de los equinodermos modernos son organismos bentónicos libres, (que viven en el fondo pero se desplazan libremente por él), los fósiles antiguos de equinodermos se corresponden con formas sésiles, (es decir, vivían fijos al sustrato) y como representantes modernos de estas formas sésiles han llegado hasta nuestros días los crinoideos. (lirios de mar), y las ascidias.
Las ascidias son animales marinos con una forma adulta sésil, con el cuerpo cubierto por una túnica (capa de tunicina, un polisacárido muy parecido a la celulosa) y apariencia de planta. Poseen igualmente una forma larvaria capaz de nadar libremente y que presentan notocordio y un cordón nervioso.
En realidad descendemos de la fase larvaria de los tunicados.
Los tunicados se alimentaban por filtración y la presencia de un notocordio en la fase larvaria les confirió seguramente en su momento una configuración hidrodinámica superior a la de cualquier otro invertebrado de aquella época. El notocordio en estas larvas se sitúa solo en la parte caudal.
Las larvas de los tunicados se alimentaban igualmente por filtración y pueden desplazarse a cualquier parte. El cordón nervioso se ensancha en la parte frontal en forma de vesícula cerebral, relacionada con el ojo impar y un estatocisto u órgano del equilibrio.
Según todos los indicios surgió una variedad donde la forma adulta sésil de la ascidia desapareció, y la forma larvaria prevaleció durante toda la vida y se especializó en formas cada vez más eficientes en natación permitiendo una mayor velocidad de propagación de estas especies por todo el planeta. A este fenómeno poco corriente se le denomina neotenia.
En términos evolutivos parecería que se trata de un salto atrás en la evolución de estos organismos para continuar evolucionando por camino diferente.
Las ventajas adaptativas que ofrece el notocordio
El notocordio al tener una cierta rigidez pero ser a la vez flexible, permite vencer la resistencia del agua durante la natación en condiciones hidrodinámicas muy favorables. Su función es similar a la de la columna
vertebral de los peces.
La casualidad quiso que esta característica apareciera por vez primera en nuestro planeta en una forma larvaria de un animal bentónico (que vivía fijo al sustrato), pero su extraordinario valor adaptativo hizo que el resto del desarrollo del animal hasta la etapa adulta fuera suprimido de la evolución posterior, cosa que muy rara vez ocurre.
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