¿Cómo quieres que termine la historia de Frank Cuesta?

Hay algunas personas que han hecho de su vida una lucha desigual contra los poderes establecidos en relación a algún tema importantísimo que aún no ha calado con fuerza en la opinión pública.

Hay que tener una madera de héroe de la cual yo, y la mayoría de las personas carecemos, para ser capaz de exponerse de esa forma a un sufrimiento constante por parte de esos cabrones que hacen un uso nefasto del poder que ostentan supuestamente en representación nuestra.

Lo que Frank defiende muchos lo defendemos de boquilla, pero no llegamos tan lejos como él porque nos faltan agallas. Son las personas como Frank las que hacen de este planeta un lugar mejor.

La historia de Yuyee esposa de Frank Cuesta, encarcelada injustamente con el único propósito de hacer daño a Frank me recuerda a otras historias igualmente terroríficas relativas a personas que sufrieron lo indecible en beneficio de toda la humanidad.

Frank es una persona muy valiente, pero lógicamente tiene miedo de la situación en la que puedan quedar sus hijos, si él sufre cualquier día uno de esos accidentes con los que sueñan tantas personas poderosas a las que él osa incomodar. Y todo por defender a unos seres indefensos, esos animalitos, muchos de ellos en peligro de extinción, tan insuficientemente valorados.

Creo que más que doblegar a Frank lo que pretenden ahora es limitar su trabajo y dejar pasar el tiempo con la esperanza de que algún bicho le pique y le mate.

Repito que esta historia me recuerda a otras historias lamentables. Los que atacaron al famoso hacker Aaron Swartz, una persona entrañable, defensor de los derechos humanos en Internet, consiguieron que este se suicidara para evitar así males mayores a las personas que el quería. En el momento de su muerte, Swartz se enfrentaba a un máximo de 4 millones de dólares en multas y a más de 50 años de prisión, después de que el gobierno aumentase el número de cargos contra él de 4 a 13, una persecución que fue tildada por la familia como “el producto de un sistema criminal-judicial plagado de intimidación y enjuiciamientos excesivos.  “Usó sus prodigiosos talentos como programador y tecnólogo no para enriquecerse, sino para hacer de Internet y el mundo un lugar más justo y mejor”. Su generosidad me recuerda a la de Frank.

Necesitamos a las personas que por encima del dinero y del poder valoren lo que de verdad merece la pena.

Yo espero que en el caso de Frank, persona igualmente entrañable, exista una reacción a tiempo y que no esperemos a que ocurra algo irremediable para reaccionar a destiempo tal  como ocurrió con Aaron Swartz, ahora considerado una persona ejemplar que hizo mucho y que podría haber hecho mucho más por todos nosotros, de haber recibido ayuda a tiempo.

Menciono esto, porque Frank lo está pasando muy mal y estamos a tiempo de hacer algo por él. No dejemos que su caso caiga en el olvido.

Me da mucha pena la injusta situación que atraviesa Frank Cuesta y su familia, pero tampoco soy insensible a las injusticias que afectan a algunas personas que están en el otro lado de esta historia.

Yo desde esta humilde página me apiado de la embajadora española en Tailandia «María del Carmen Moreno Raymundo» a la cual la Wikipedia, (a diferencia de otros embajadores españoles), aún no la ha hecho justicia, ya que no existe ninguna página sobre su persona que recoja sus méritos, para que así la historia la ponga en el sitio que merece.

Share

Esta entrada fue publicada en Todos los artículos. Guarda el enlace permanente.

Una Respuesta a ¿Cómo quieres que termine la historia de Frank Cuesta?

  1. Pingback: Bitacoras.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*