¿Qué hacer si lo ves todo negro?
Lo primero es darse cuenta que tienes un problema de percepción. El mundo no ha cambiado, has cambiado tú.
Los problemas, por alguna extraña razón, suelen venir acompañados de más problemas, o por lo menos esa puede ser la percepción en muchos casos.
Cuando nos enfocamos en los problemas, los nuevos problemas no suman sino que multiplican la angustia inicial.
Todo es una cuestión de enfoque y de actitud mental. La actitud mental puede ser vista como una medalla colgada al cuello con una cara negra y otra blanca. La cara negra lleva escrito, “La vida es una muerte lenta”. La cara blanca lleva escrita la frase “No hay nada más valioso que la vida”.
Lo primero que debes hacer es mirar a la medalla y preguntarte si está dada la vuelta, y ahora está del lado negro, porque si es así, antes que nada tendrás que dar mentalmente la vuelta a esa medalla, para poder sonreír y tirar de nuevo para delante.
Cuando el golpe recibido es muy duro, es como si la medalla se pegara al cuerpo y tampoco quisiéras voltearla. En ese caso date un tiempo lo más breve posible, para desahogarte, descargar toda tu negatividad liberándote de ella, y cuando estés preparado y realmente quieras hacerlo podrás voltear la medalla y afrontar la vida con renovada ilusión.
Lo que jamás debes hacer es quedarte abrazado a tus sentimientos más negros y refugiarte en tu propia lástima, porque en ese pozo tampoco encontrarás lo que buscas, y difícilmente podrán ayudarte a salir del pozo si no pones de tu parte.
Si tu mal tiene remedio ¿por qué te quejas? y si no tiene remedio ¿para qué te quejas?
(Filosofía china Tao Tse)
Habrás oído miles de veces frases tales como: “no hay mal que por bien no venga”, “no hay mal que cien años dure”, “después de la tormenta viene la calma”, “cuando se cierra una puerta se abre una ventana”, etc. Créetelas, porque son rigurosamente ciertas.
La clave es no enfocarse en los problemas sino en las soluciones.
Siempre hay soluciones, y no me refiero a soluciones para el problema, sino soluciones para ti y para tu vida, y es en eso en lo que deberías pensar y trabajar.
Por lo tanto, es un problema de enfoque, un problema de actitud mental, dale la vuelta a la medalla, piensa en positivo y convierte tu problema en una nueva oportunidad para ti, porque eso siempre es posible.
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