¿Ofrece Lulú algún tipo de seguridad a un autor?

Sobre Bob Young:

http://triangletechjournal.homestead.com/files/bobyoung1.jpg

Bob Young

Leo en la Wikipedia sobre Bob Young  (Curiosidades): Young construyó el escritorio de su oficina y su silla con copias de sus libros no vendidos, “ en protesta por el derroche de la industria editorial, que se ha vuelto loca, y la forma abusiva en que los editores tradicionales tratan a los autores”.

Resulta irónico, pero ahora somos muchos los escritores autoeditores, usuarios de Lulú, los que nos sentimos defraudados por él.

¿Cómo empezó todo aquí en España?

Lulú empezó prometiendo el 80% de los beneficios que generen las obras a los autores. Para el auto consumo de tus propias obras solo te cobraría los gastos ya que se consideraba que no había beneficio para el autor. Esto significa que Lulú intentaba aparentar que te haría ganar dinero y que si los autores no ganaban dinero Lulú no ganaría dinero. Lulú ganaría únicamente un 20% de los beneficios generados a los autores lo cual no es poco porque el número de usuarios de Lulú es elevadísimo, pero en realidad lo que estaba haciendo Lulú es promover el auto consumo de obras. De hecho, los autores en Lulú apenas consiguen vender un significativo número de ejemplares por muchas razones. Para empezar no existe una promoción mínimamente efectiva.

Pero hay algo que personalmente yo considero más grave. Todo el negocio es opaco al más puro estilo de negocio cutre virtual. Los supuestos gastos que se cobran a los autoconsumidores de obras producen un beneficio a Lulú, porque es casi lo único que se mueve, pero no deja de ser un fraude presentar un tipo de negocio en el cual se ofrece a los autores la posibilidad de invertir aportando sus obras a un negocio que se gestionará de forma opaca, ciscándose en sus compromisos publicitarios y cobrando en concepto de gastos lo que les da la gana con una arbitrariedad palmaria.

Opacidad Vs, confiabilidad:

La publicidad tiene valor contractual. El contrato nos prometía cosas que no podemos verificar y que parece no se están cumpliendo. En un contrato la verificabilidad de su cumplimiento no puede quedar al libre albedrío de una de las partes. Esto es algo que rige en toda la comunidad económica europea y el motivo de esta norma, es que estafas millonarias han sido posibles gracias a la opacidad de negocios como el Forum filatélico del grupo Afinsa, o el caso Gescartera. Por lo tanto, no estoy hablando de legalismos sino de normas que están para la protección del consumidor, o en este caso del inversor minorista. El incumplimiento de esas normas ya han demostrado hasta donde pueden resultar lucrativas para ciertos promotores sin escrúpulos y hasta donde pueden ser dañinas para sus clientes. Afinsa estafó a cerca de 300.000 ahorradores mediante esta técnica perversa de falta de transparencia en la verificabilidad de sus compromisos. ¿No hemos aprendido nada? ¿Os suena de algo el caso Bernard Madoff? Parecería patético dudar de la honorabilidad de todo un expresidente del Nasdak, pero gracias a su credibilidad fue capaz de imponer una opacidad que ha derivado en una estafa de 50.000 millones de dólares. Como siempre eso fue posible porque le permitieron actuar con total opacidad. Nadie merece actuar con opacidad, ni siquiera un filántropo de la talla de Madoff o de la talla de Bob Young. Algún día tendré que decir «lo advertí». Las leyes no permiten esa opacidad, pero todo el mundo se relaja y lo considera normal. ¿Es el señor Bob Young otro filántropo peligroso?

La falta de transparencia en un negocio que gestiona bienes ajenos capaces de generar beneficios, ya sean bienes financieros u obras literarias, es inadmisible. En el caso de la gestión de bienes financieros se trata de negocios que están regulados y lo que ha fallado ha sido el control, en el caso de bienes inmateriales afectados de derechos de propiedad intelectual, la situación es más cruda porque casi todo está por regular. Los autores autoeditores estamos cayendo en unas formas de negocios nuevos que se están aprovechando de los vacíos legales.

Paralelismo con los negocios piramidales.

Estoy seguro de que a más de uno la comparación del negocio de Lulú con ciertas estafas basadas en la opacidad les habrá parecido excesiva, y sacada de contexto. He de admitir que hay importantes diferencias, pero me preocupa que los estafadores de nuevo cuño puedan recurrir a tácticas que en realidad difieren muy poco de las tácticas de estafas muy conocidas. Cambiando un par de cositas todo parece diferente pero el resultado podría ser el mismo. Las estafas se basan siempre en la buena fe. Volviendo al caso Madoff quisiera señalar que los negocios piramidales son aquellos que proporcionan beneficios a sus promotores mientras el número de usuarios crece a toda velocidad. El beneficio está ligado al crecimiento y cuando el crecimiento empieza estabilizarse llega el momento de desaparecer con los beneficios, o cambiar las reglas de juego. A mí el cambio de las reglas de juego que de forma indisimulada ha llevado a cabo Lulú, retirando de sus servidores todo lo que hacía referencia al reparto del 80% de los beneficios producidos por las obras de los autores me ha hecho comprender que algo muy gordo ha cambiado en el negocio de Lulú, esto se acompaña de una desproporcionada subida de precios de gastos de envío que nadie consiguió entender y para mí resulta evidente que a Lulú ya no le interesa seguir creciendo. Ahora recoge el máximo beneficio de cada usuario y lo hace repercutiendo unas subidas de precios que puede justificar como le venga en gana gracias a la opacidad en los gastos de producción. No solo eso, sino que Lulú hace todo esto en Europa porque según parece no tiene sede social en La Comunidad Económica Europea. Por esa razón estamos totalmente indefensos ante cualquier tipo de abusos por parte de Lulú. Una demanda legal internacional es algo impensable para cualquier usuario. Dudo mucho que Lulú naciera con vocación piramidal, pero  se centró en crecer de forma desproporcionada y basó el beneficio en el crecimiento en número de usuarios. Eso llega un momento que se frena. Ahora ese número tan elevado de usuarios son una pesada carga que apenas produce beneficios, porque solo pensaron en conseguir muchos usuarios.  ¿No les recuerda esto a lo que sucedió cuando surgieron los primero proveedores de Internet para usuarios normallitos? A toda costa buscaron hacerse con el máximo de clientes, para anular la oportunidad de los competidores de acceder a ese nuevo tipo de negocio. Una locura casi idéntica a la de Lulú. Para los que aterrizan en un campo virgen para un nuevo tipo de negocio y se dedican a penetrar el mercado con toda clase de promesas, llega un momento en que les resulta imposible mantener los compromisos iniciales. En este sentido, el paralelismo con los negocios piramidales para mí es bastante claro. El negocio se basa en promesas fáciles de cumplir inicialmente, y en el fuerte crecimiento del número de clientes.

En la información corporativa que publicó Lulú sobre la empresa leí entre otras cosas lo siguiente:

Debido a que la creación de contenido generado por el propio usuario ha crecido de forma exponencial, Lulu ha estado en primera fila de esta curva de rápido crecimiento. Los editores tradicionales en los Estados Unidos publican alrededor de 120.000 libros al año. Sólo Lulú ha publicado 98.000 nuevos títulos globalmente, creados por algunos de nuestro 1.2 millones de usuarios registrados.

Este crecimiento exponencial fue muy fuerte hace unos años. En la Wikipedia se señala que en los comienzos del 2006 Lulu recibió el pedido número 1.000.000. Artículo de El País

Desde 2006 a 2008  duplicó el número de usuarios registrados de 30.000 a 60.000,  y duplicó el número de visitas a la página web. de 50.000 a 100.000, y casi ha multiplicó por 10 el número de títulos disponibles. de 10.000 a 98.000. Un crecimiento espectacular que ha de ser absorbido por Lulú para mantener la calidad del servicio, pero esto solo puede hacerse si los ingresos crecen en la misma proporción que el número de usuarios y eso no ya está nada claro. Tampoco está claro que el crecimiento se mantenga indefinidamente en esos niveles y que no esté empezando a decaer ayudado por la reciente crisis. Apostar por un crecimiento muy fuerte y sostenido tiene sus riesgos, y hay que saber echar el freno a tiempo, para no llegar a una situación insostenible. Ese freno puede ser de muchos tipos, y no me parece lícito jugar con los sueños de la gente. Creo que Lulú, seguramente sin pretenderlo, derivó en un tipo de negocio que se sostenía solo por el frenético crecimiento en número de usuarios con los cuales estaba adquiriendo unos compromisos que al final han quedado en nada.

La responsabilidad de los usuarios de estos servicios

El nivel de desinformación entre los autoeditores es tremendo. Realmente estamos poniendo nuestras obras a disposición de gente que no sabemos que hacen con ellas, y no somos capaces de hacer una comparativa seria de la oferta para autoeditores ni de impresión bajo demanda para tiradas pequeñas, etc. Muchos hemos aterrizado en Lulú porque fue el primero y el que ha demostrado tener más éxito y nos hemos desentendido bastante de continuar averiguando los detalles del negocio. El crecimiento exitoso de Lulú nos deslumbró a todos. Mi consejo es, uses el sistema que uses, te informes bien, imprimas y conserves a buen recaudo toda la información relativa a cesión de derechos, obligaciones, política de gastos, beneficios, etc. Si hay muchas cosas que no están escritas y tienes que preguntar es mala señal.

¿Ha mantenido Lulú sus compromisos iniciales?

Lulú ha eliminado de su FAQ una entrada donde explicaba su negocio

http://www.lulu.com/es/help/lulu_basics#is_lulu_a_scam

Su contenido ha cambiado completamente. No conservo todo su contenido original pero  se titulaba: ¿Cómo hace Lulu dinero? ¿Es esto un fraude?  y entre otras cosas explicaba literalmente siguiente:

Nuestros ingresos provienen de una pequeña comisión de cada artículo que se vende. Lulú sólo hace dinero cuando tú haces dinero.

Como creador tú decides la cantidad de Ganancias de Creador que quieres sobre los trabajos que publicas. La comisión de Lulu es de un 25% de la comisión que estableces (o 19¢ dependiendo de su tamaño). La comisión de Lulu es en definitiva de un 20% del beneficio total de cada trabajo vendido.

Unilateralmente parecen haber variado bastantes cosas Lo que pone ahora en la información relativa a la empresa de Lulú es esto: http://www.lulu.com/es/about/

Para ser claros, Lulu no es una editora. Es un mercado digital guiado por una visión que da acceso y oportunidades construido en un modelo de negocio que ha resultado ser altamente exitoso en número de usuarios.

Recientemente han redactado un contrato que no tiene nada que ver con la propuesta de negocio inicial.

http://www.lulu.com/about/member_agreement.php

En el nuevo contrato casi todo son cesiones de derechos y los compromisos por parte de Lulú son nulos.  Un cambio como de la noche al día. En particular viene un punto 7 sobre las ganancias en la cual Lulú no se compromete a nada y no menciona nada sobre el beneficio generado por las obras.

Lo que ha venido diciendo desde siempre es esto otro:


http://www.laflecha.net/canales/comunicacion/lulucom-o-todo-el-poder-para-los-autores/

«Nuestra propuesta es cederle todo el poder a los autores, a diferencia de las editoriales tradicionales, que se reservan el control sobre las obras», dijo Bob Young, el presidente ejecutivo de Lulu.com, empresa que fundó «aplicando el principio de Internet: la interconexión de usuarios».

http://www.elpais.com/articulo/internet/ingrediente/secreto/Lulu/com/damos/autor/beneficios/elpeputec/20070528elpepunet_3/Tes

Lulu.com, el servicio de auto publicación de libros de Bob Young, no quiere editar a los grandes autores, si no al resto de la humanidad a la que le ofrece el 80% de los beneficios de las obras gracias a un sistema de impresión bajo demanda, que permite publicar sólo las copias que se venden. «¡Es la revolución!»,…

No cabe duda de cual fue la orientación de la campaña publicitaria de entonces. Aún hoy en día la wikipedia habla de Lulú en los términos publicitarios que acabamos de exponer. La Wikipedia suele ser neutra y ofrecer referencias en las que se reflejan distintos puntos de vista pero no me preocupa. Tarde o temprano se caeran del guindo ellos y mucha gente y empezarán a reflejar la realidad de este proyecto que no tiene nada que ver con el mensaje original.

¿Puede quedar un contrato impunemente en agua de borrajas?

Alguien puede pensar que Lulú antes ofrecía una cosa, y que simplemente ahora ofrece algo distinto. En realidad eso es exactamente lo que ha ocurrido. ¿Puede hacerlo? Yo no lo sé, de hecho, un contrato suele incluir una cláusula donde se establece la vigencia del mismo, y eso no recuerdo haberlo leído en ninguna parte, pero entonces ¿Tiene sentido asumir unos compromisos que pueden ser modificados al día siguiente de forma unilateral?

Yo creo que en el caso de cesión de derechos de una obra literaria que es un bien que puede generar beneficios durante décadas, no se pueden hacer las cosas así. El hecho de publicar una obra hace al autor renunciar a una serie de oportunidades por la pérdida del carácter de obra inédita, tales como acceso a concursos y acceso a contratos con editoras que ya no mostrarán el menor interés por una obra que no sea inédita por buena que sea. En mi caso publiqué en Lulú el primer volumen de lo que será una larga serie de novelas. El cambio de las condiciones contractuales de forma unilateral que ha llevado a cabo Lulú afectará no solo a mi primer volumen publicado sino al resto de la saga. Ninguna editorial va a publicar una saga cuyo primer volumen no fue publicado por ella. En otras palabras condiciona totalmente mi futuro como escritor.

También hay quejas por la calidad del servicio de asistencia. Los asistentes virtuales y las opciones de previsualización de Lulú no son fiables. Por ejemplo en el diseño de las portadas la ayuda es muy deficiente. Puede parecer todo correcto y generar una portada defectuosa. (me pasó a mí y ya hablé en este Blog de ello porque no fueron capaces de ayudar lo más mínimo). La visualización en los álbumes de fotos es engañosa. Te puede llegar el álbum con las fotos mal encuadradas. También me pasó. La visualización previa del libro de vez en cuando presenta problemas.  Todas estas cosillas en un negocio que ha ido derivando en un autoconsumo de obras podría obedecer a una estrategia de obligar a hacer varias pruebas de impresión a los clientes. En cualquier caso sea esa la intención o no, es inadmisible la dejadez por solucionar los problemas derivados del uso de sus asistentes y otros servicios de Lulú.

Lo grave es que Lulú está en disposición de continuar haciendo con su negocio lo que le dé la gana cambiando sus condiciones a conveniencia en cualquier momento.

El golpe de gracia con las subidas

La forma en que subió los precios el 28 de octubre de 2008, da muestras de una prepotencia que va en aumento. Algunos productos subieron un 60% y las subidas no se aplicaban a todos los clientes por igual sino de forma arbitraria en injustificada se introducían agravios por geolocalización de los clientes sin relación con la distribución de los pedidos. Las explicaciones fueron escasas y nada convincentes. Máxime teniendo en cuenta la evolución de los precios de impresión bajo demanda. Un libro en tapa blanda, de 200 páginas puede producirse por 4 ó 5 €, cuando en Lulú, se estimaba su coste mínimo en 13€. Esto no es todo, algunos gastos de envío pasaron de 5 Euros a 100Euros. Podemos ver como en la competencia los precios son mucho más bajos.

https://www.createspace.com/Products/BooksPrices.jsp

Por lo tanto las descomunales subidas vinieron acompañadas de declaraciones nada convincentes que nos situaron en un escenario surrealista, absurdo e incomprensible. El usuario que señalo a continuación se vio especialmente afectado por la subida en los gastos de envío, y reaccionó así:

http://canibalitum.blogspot.com/2008/10/lulucom-y-sus-precios-de-envio.html

La política en cuanto a gastos de envió es tal que la opción económica no es demasiado económica y carece de garantías de entrega. Lulú no se responsabiliza de que tu pedido llegue, y de hecho hay gente quejándose desde hace  tiempo por envíos que nunca llegaron.

Otras fórmulas de envió que se presentan como envío urgente si ofrecen esa garantía de entrega, pero la urgencia de entrega queda supeditada a una fase previa de producción del libro que tarda varios días. Por lo tanto, te hacen pagar un servicio urgente que no funciona como tal jamás, y si no lo pagas te arriesgas a perderlo por el camino. Sobre esto hay varios casos de envíos perdidos sobre los cuales Lulú no ha ofrecido solución en varios meses. Supongo que la gente deja de reclamar por aburrimiento.

¿El paquete de distribución de Lulú sirve de algo?

Existe un paquete de distribución que, en mi humilde opinión, creo es muy poco interesante, duplica el valor del libro y supone una cesión de derechos extra que puede condicionar el futuro de la obra. Está muy mal explicado.

Lulú asigna un ISBN a las obras y las manda a bases de datos, que son ignoradas habitualmente por las librerías convencionales. El único mercado para estas obras es Internet, por lo que el escritor debe crear su propia estrategia de marketing en este medio. En el escaparate de Lulú la situación es parecida en lo que respecta a la estrategia de marketin es decir Lulú no no lo promociona.El ISBN que proporciona Lulú no queda a disposición del autor para su libre uso. Ese ISBN es propiedad de Lulú.

El paquete de distribución tiene un coste para el usuario, pero los tratos de Lulú con terceros podrían tener una contrapartida económica para uno de los dos. ¿A quién le cuesta dinero ese trato? Es importante saberlo porque a fin de cuentas son beneficios derivados de la explotación de unas obras. Lo que Lulú ofrece es meter un montón de obras en otros catálogos de ventas por Internet. El negocio podría ser redondo para Lulú, a nosotros nos cobra por el paquete de distribución, y a Amazón le cobra por tener acceso a las obras publicadas en Lulú. Podría ser perfectamente al revés porque no sabemos nada de como se gestionan los beneficios que producen nuestras obras. Solo sabemos que cedemos derechos para que puedan ganar dinero con ellas y poco más. Pensar que de estos beneficios siempre obtendrá algo el autor podría no ser cierto.  Lo único que sabemos es que todos esos contenidos que son propiedad de sus respectivos autores están generando beneficios que no sabemos cómo se reparten porque son negocios opacos. La opacidad en un negocio que gestiona un material que no le pertenece, y con capacidad de generar beneficios, es inadmisible.

Respecto a defensa de los derechos de autor:

Lulú no está siendo clara, ahora se califica a sí misma como plataforma de oferta de servicios para autoeditores y niegan ahora tener nada que ver con ninguna forma de negocio editorial. Por ello, afirman que los derechos de las obras, así como las responsabilidades de las mismas, pertenecen en exclusiva a los usuarios que las han publicado y se inhiben de ejercer ningún tipo de acción legal contra presuntos casos de plagio, escudándose en que ellos no son parte interesada, lo cual no es cierto. Todo proveedor de servicios en Internet, del tipo que sea, es responsable ante la ley de los contenidos de su servidor, sin importar quién lo haya colgado allí. Lo mismo se aplica a negocios de autoedición. En la medida que los responsables de estos servicios tengan conocimiento de un abuso llevado a cabo con el concurso de su servidor, deberán reaccionar para resarcir los derechos de la parte perjudicada.

También es muy gordo ofrecer un porcentaje sobre el beneficio que generen las obras y no cumplirlo. La oferta del 80% del beneficio para los autores ya no resulta creíble. A mí me parece que a una persona que solo tiene intención de publicar un librito mal maquetado, con faltas de ortografía y de estilo, solo por darse el capricho de presumir de haber escrito un libro no se le puede ofrecer lo mismo que a un autor serio. De hecho, el catálogo de Lulú se ha llenado de obras de baja calidad. Lulú está viviendo del autoconsumo de estos mal llamados autoeditores. Meter todo en el mismo saco es una forma de infravalorar todos los contenidos. El resultado es que los derechos de los autores a la transparencia no se respetan. Se nos niega el derecho de saber cual es el beneficio real que generan nuestras obras inmersas en un sistema de gestión opaco que hace posible diversos tipos de negocios opacos, por ejemplo inflando los gastos que nos cobran.

Deterioro de la situación actual:

Los usuarios de Lulú no dan crédito, y todavía están sin saber como reaccionar y yo uno de ellos. Me refiero a autores que vieron en Lulú lo que Lulú prometió. Una alternativa al negocio editorial tradicional. Poco a poco la web va despertando y se da cuenta en qué está quedando la oferta de Lulú. Algunas opiniones al respecto en la web:

Si en lugar de pensar en Lulú como una alternativa al negocio editorial tradicional solo piensas en publicar tu libro para fardar de él ante tus amistades, no importará mucho que el capricho te cueste algo más. Si por el contrario como autoeditor ves que la injustificada subida del 60%, sitúa a tu libro a un precio disparatado totalmente fuera de los que existen en el mercado, verás como se evaporan tus sueños y el fruto de un tremendo esfuerzo personal. Yo pensé que los precios de impresión bajo demanda incluso bajarían, y al parecer la tendencia de los precios en los servicios de impresión bajo demanda están efectivamente bajando mucho. Aluciné mucho con la subida de precios de Lulú echando la culpa a la subida de precios de estos servicios.

La calidad del servicio.

La gestión de pedidos no es completa si no se hace una buena gestión de las reclamaciones.  Hay ciertos problemas que no encuentran vía de solución.  Yo no podría decir si son muchos o son pocos. Eso solo,lo sabe Lulú. Algunas empresas con el tiempo terminan aprendiendo que el esfuerzo por mantener contento a un determinado cliente que ha sufrido un problema puede no compensar económicamente. Con un esfuerzo similar se pueden lograr varios clientes nuevos y prefieren dar por perdidos a los que no se consideran capaces de atender.  Me refiero a lo de dejar de responder a ciertos mails.  Ese tipo de políticas centradas en lograr nuevos usuarios y olvidarse de los que ya han conseguido es algo que vienen haciendo los bancos desde hace mucho. Lúlú está empezando a tener una actitud que está siendo motivo de quejas en los foros.

El funcionamiento de los asistentes es generalmente lento. Parece ser que algunos procesos se quedan bloqueados. Seguramente tienen programado algún proceso para que por la noche cuando hay poca actividad desbloquee los procesos que han quedado colgados. Lulú usa una base de dados con muchos usuarios accediendo silmultáneamente, y si los sistemas no están adecuadamente dimensionados a las necesidades, se vuelven lentos y pueden pasar este tipo de cosas. Una empresa como Lulú tiene que ir ampliando su infraestructura continuamente. Tienen muchos usuarios, muchos contenidos, pero la calidad de este tipo de servicios depende de los ingresos. Me preocupa que esto tenga que funcionar con un sistema de atención al cliente que está empeorando, con una infraestructura informática, que cada vez resulta más lenta, y con unos servicios de envío cada vez más caros. Esto es un negocio de larga cola. Tan larga que parece que están empezando a tener problemas, y se están especializando en la parte final de la cola. Lógicamente esto es solo una opinión. Sobre negocios de larga cola te remito a este artículo.

http://www.ciberdroide.com/wordpress/?p=249

Lo que quiero decir es que Lulú está empezando a especializarse en funcionar buscando negocio con los usuarios autoconsumidores que publican poco y generalmente con demasiadas faltas de ortografía, con portadas descuidadas, y con un maquetado penoso. Esto al final deja el catálogo de Lulú lleno de obras de baja calidad y cada vez costará más encontrar cosas buenas en Lulú, porque están desincentivando a los autores más comprometidos que entraron con la idea de hacerse un futuro en el mundo de la autoedición. Los precios para estos últimos han de ser competitivos, pero Lulú los acaba de subir cuando lo que todos esperábamos es que bajaran.

¿Qué deberíamos exigir a un negocio para autoeditores?:

  • Entérate bien de cuales son los derechos que estás cediendo.
  • ¿Hay mención sobre cuales son las ganancias?
  • ¿Los gastos podrán aplicarse con criterios opacos y variar de forma arbitraria?
  • ¿Hay mención del periodo de vigencia de los compromisos?
  • Entérate de si tiene una sede social accesible para hacerla llegar comunicados en forma feaciente.
  • La información que ofrecen los programas asistententes y las opciones de previsualización deberían tener la máxima fiabilidad porque lo contrario te obligará a hacer pruebas de impresión ocasionándote retrasos y gastos innecesarios. Es importante conocer la seriedad de esta oferta de servicios.

¿Estamos legalmente protegidos?

En cuestiones de confiabilidad hay que analizar las cosas poniéndose no solo en lo mejor, sino también en lo peor. ¿Que pasaría si tuvieras problemas serios con Lulú? Ten en cuenta, que al ser una empresa extra comunitaria, sin sede en España ni en ningún país de la comunidad económica europea, las reclamaciones por vía legal serán mucho más complicadas y mucho más caras. Por poner un ejemplo no existe un servicio equivalente al de envío de burofax con certificado de contenido y acuse de recibo. Para hacer algo similar que pudiera ser presentado ante un tribunal habría que contratar con un bufete especializado en pleitos internacionales y que cobraría mucho dinero.

En el momento que una empresa que opera en Internet y que no ofrece sede social para someterse a los foros legales ordinarios empieza a hacer cosas que no entiendes, debería quedar descalificada para temas serios. Si quieres arriesgarte a una edición privada de un par de ejemplares de un álbum de fotos familiar es cosa de pensarlo, pero si te planteas poner en manos de una empresa así el fruto de un trabajo importante, ¿no crees que necesitas un poco más de seguridad?

Los que hemos creído en este negocio, lo hicimos porque el planteamiento era perfectamente sensato, lógico y creíble. ¿Qué ha fallado? Puede que no lo sepamos nunca, pero este es un tipo de negocio con gran futuro que está aún por definir. Es muy posible que empresas más avispadas estén tomando nota, y llegar el primero como lo hizo Lulú no garantiza quedarse en este negocio. Si Lulú fracasa, no será por no haber visto la oportunidad de un buen negocio a tiempo, sino por torpeza empresarial, por desconocimiento del mundo editorial y también, porque no decirlo, por tomar por tontos permanentemente a sus usuarios, y sobre todo por su afán desmedido de crecer en número de usuarios a cualquier precio.

¿Puede hacerse algo?

Considero que ante Lulú estamos desprotegidos y se están cometiendo abusos. Carezco de la formación legal para poder redactar una carta efectiva, y una carta carecería de fuerza de ser enviada a título particular. Otro asunto es donde poder enviar una carta solicitando protección, y yo creo que el lugar adecuado a donde mandarla sería al CENTRO EUROPEO DEL CONSUMIDOR,  C/ Príncipe de Vergara, nº 54, CP: 28.006 Madrid. De cualquier forma sería interesante poner en marcha alguna plataforma de escritores autoeditores, centrada sobre todo en analizar la oferta disponible y discutir las formas de defender nuestros derechos. Somos una minoría dentro de Lulú, que es como decir una minoría dentro de otra minoría. En este Blog he ido aportando lo que he podido al mundo de los escritores autoeditores, que para mí merece mucho la pena porque representa una forma de ejercer la libertad, la independencia, y la autosuficiencia. Por lo tanto, considero que sí se puede hacer mucho y yo no dejaré de aportar mi granito de arena.

Abrí un foro que solo pretende acoger a todos aquellos que se sienten desprotegidos. Un foro donde existe la libertad de hablar de cosas que no estarían bien vistas en los foros ofrecidos por estas empresas como Lulú y Bubock. http://www.ciberdroide.com/wordpress/foro

Es un foro que no pretende tener mucha actividad, ya que somos un colectivo pequeño, pero si sirve para ayudar a un solo escritor autoeditor, mis esfuerzos se verían recompensados. Es un foro de autoayuda para unos pocos chalados que pensaron que eso de Lulú podría ser una alternativa al negocio editorial tradicional.

Conclusiones:

Personalmente opino que Lulú, que es lo que conozco y de lo que puedo hablar, una vez adquirido una importante cantidad de usuarios, ha ido abandonando el mensaje en el que se ofrecía como una alternativa al negocio editorial tradicional que estaba dirigido a los autores creadores, para centrarse en el mensaje de oferta de servicios a los autoconsumidores de sus propias obras.

En el primer caso hablamos de inversores minoristas que han depositado un activo, una obra capaz de rendir beneficios para ser gestionada por Lulú, en el segundo caso hablamos usuarios consumidores. Son cosas que no tienen nada que ver. Para aclarar este tema convendría hacerse a uno mismo algunas preguntas: ¿Consideras que tu obra ha sido el fruto de una inversión personal de tu talento y de tu esfuerzo? ¿Podría tener tu obra algún potencial de generar beneficios de ser ofrecida por una editorial tradicional? En otras palabras: ¿Tu obra tiene algún tipo de valor para ti?

Para mí esa es la cuestión clave. Lulú ha contaminado su oferta mezclando cosas muy distintas con el único fin de atraer al máximo de usuarios a su red de distribución de contenidos, y ahora niega la consideración de inversor minoritario a los que consideramos que nuestras obras son bienes preciados. Nos trata a todos como simples usuarios consumidores de servicios de impresión bajo demanda, y nos oculta la forma en la cual hace uso de estos activos depositados en sus servidores en forma de ficheros. Las consecuencias para los autores que confiados en las promesas iniciales de Lulú pensaron que estaban accediendo a una forma de negocio alternativo al de las editoriales tradicionales han sido nefastas, ya que han visto sus obras utilizadas para generara unos beneficios opacos, o simplemente han quedado fuera del mercado por un aumento súbito, desproporcionado y arbitrario impuesto por Lulú. Lulú con esa opacidad está gestionando unos activos que son propiedad exclusiva de sus autores. No debemos olvidarlo porque no están autorizados a hacer lo que quieran con ellos máxime cuando están obteniendo unos beneficios opacos para los propietarios de esas obras .

Mucha culpa de la forma en que estamos siendo tratados los autoeditores la tenemos nosotros mismos por hacerlo todo a nivel individual.

«Sólo quienes tienen los pies en la tierra
pueden construir castillos en el aire.»
[J.R.R. Tolkien]









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103 respuestas a ¿Ofrece Lulú algún tipo de seguridad a un autor?

  1. Lorenzo Millan Chamizo dijo:

    hola buenas:
    tengo una duda la cual me gustaría resolver si alguien a escrito algún libro con esta editorial «lulu». un escritos se puso en contacto conmigo para hacer las portadas de sus libros, y me informo de que el me pagaría un 5% de cada libro vendido, pero lo que yo quiero saber es:
    ¿es cierto que con lulú se ven las ganancias una vez al año, en este caso, en el mes de diciembre?
    Muchas gracias.

  2. Antonio Castro dijo:

    Hace mucho que no tengo nada que ver con Lulú. Por lo que yo vi sus políticas son bastante flexibles, las pueden cambiar sin previo aviso. Los compromisos firmes son los que tú aceptas, porque ellos apenas se obligan en nada.

  3. Modesto Vargas G. dijo:

    Estos son muy buenos comentarios y aclaraciones que usted nos hace. Hay muchas cosas que ignoramos en relación con las casa editoriales y sobre todo aquellas que se anuncian con el servicio de autoedición. Yo quisiera preguntarle a usted, que editorial seria la de mayor seriedad para hacer una publicación de un libro de ciento cincuenta paginas. Que maneje precios que se encuentren dentro de los justo, al igual que su envío. ¿Conoce usted de alguna? por FAVOR, ORIENTEME.

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