¿Hay siempre un inculto detrás de una mala ortografía?

Es evidente que cualquier texto con mala ortografía produce una sensación desagradable en el lector. Yo admito no tener facilidad para escribir sin faltas de ortografía. De primera intención escribo siempre con faltas. Necesito repasar con bastante atención para limpiar de faltas mis escritos, pero creo que eso es algo bastante normal. La gente que achaca sistemáticamente las faltas de ortografía a la incultura, es gente que prejuzga con una ligereza considerable.

Va a parecer que solo sé hablar de mí mismo, pero tengo mucho que decir sobre este tema, aunque seguramente no me beneficiará mucho hablar de ello. Es más, puede que sirva para que una parte de los que lean esto se formen una imagen de mí que no corresponda con la realidad, pero pienso que es necesario hablar de esto, no ya por mí, sino por otros que podrían padecer situaciones parecidas a las que yo tuve que padecer de joven. Esto va a ser un alegato en toda regla sobre la dislexia y la disgrafia. Son palabras que no he querido poner en el título, porque yo no espero que la gente comprenda lo que significan. Me conformo con que al que comete faltas de ortografía se le conceda el beneficio de la duda respecto a su nivel cultural.

Personalmente el problema de mi dislexia infantil y juvenil lo considero superado casi completamente. Lo que pretendo es hacer comprender que no todos somos iguales, y que juzgar a otra persona por comparación con uno mismo suele llevar a engaño. En especial si se trata de juzgar capacidades mentales del tipo que sean, y en especial me preocupa la valoración que algunos hacen del tema de la ortografía.

Me parece bien fomentar el correcto uso del lenguaje y sus formas de expresión oral y escrita, pero de eso a considerar que la ortografía es vara de medir la cultura o la inteligencia de las personas hay un abismo. No tengo actualmente problemas, pero los tuve cuando era un joven estudiante, y no por falta de esfuerzo ni por tonto.

En mi caso siempre tuve que esforzarme un poco más que los demás para conseguir escribir sin faltas de ortografía. Mi madre me las hacía pasar canutas los veranos porque era de las que pensaba que la letra con sangre entra, y no toleraba que su hijo tuviera mala ortografía. Me machacó muchas vacaciones sin piedad, eso sí, con la mejor intención. Mientras los demás niños jugaban, yo hacía dictados durante varias horas, y otros ejercicios, todos los días en vacaciones.

No entiendo que exista gente se atreva a calificar la dislexia o la disgrafia de mera excusa, sin tener ni remota idea de en que consiste. La dislexia es algo que poco a poco se va superando, porque la mente humana tiene una alta capacidad de adaptarse y de aprender. Yo tuve una disgrafia muy fuerte a corta edad. Incluso en párvulos tenía escritura en espejo. Es algo superable, actualmente soy licenciado en ciencias biológicas y diplomado en Informática, y espero ser ahora escritor. Que no le extrañe a nadie si al firmar cometo alguna falta de ortografía en mi propio nombre. El trazo de la firma ha de ser rápido, y eso hace que de vez en cuando se pierda una letra por el camino porque para un disgráfico eso de escribir varias letras rápidamente de un tirón es complicado. La escritura de un disgráfico no es algo automatizado. Requiere un control superior al que realiza una persona que no tiene esa dificultad.

Si bien a nadie se le tacharía de inculto por confundir los colores, con la excusa del daltonismo, lo de la dislexia o disgrafia parece para algunos intransigentes que tiene categoría de excusa. Cuando yo hice la reválida te suspendían si tenías más de dos faltas de ortografía, y la situación no ha variado mucho. Ahora en la selectividad también se ponen muy rigurosos con ese tema.

Para un disléxico o disgráfico con afán de superación y paciencia se pueden superar todas las dificultades. Las zonas del cerebro que normalmente se usan para aprender unas cosas se pueden usar para aprender otras. Todos sabemos que los niños pequeños de corta edad tienen una gran facilidad para aprender idiomas. Los aprenden con la misma facilidad que la lengua materna. Un adulto cuando necesita aprender un nuevo idioma también puede conseguirlo, pero necesitará mucho mayor esfuerzo. Eso no significa que el adulto sea más tonto que el niño. El niño usa una parte distinta de su cerebro que el adulto. Esto se ha comprobado mirando las zonas que se activan en el cerebro en cada caso.

La dislexia se puede definir como una discrepancia entre el potencial de aprendizaje y el nivel de rendimiento de un sujeto. En otras palabras un disléxico por el mero hecho de ser disléxico no tiene ningún límite a su nivel de aprendizaje. Por poner solo un ejemplo, para un disléxico o digrafico, la q,p,d,b son la misma cosa colocada de modo distinto y les cuesta distinguirlas.

Penalizar a un disléxico o a un disgráfico por su ortografía, es como poner una zancadilla a un cojo por el hecho de ser cojo.

La tolerancia con la ortografía se suele otorgar al que sabemos no le va a afectar nuestra opinión. Aquellos que por su estatus no necesitan demostrar nada, si se pueden permitir escribir como les dé la gana. ‘La parábola del náufrago’ tuve que leérmela porque era un trabajo de clase, y el señor Miguel de Libes, se permitió escribir todo el libro sin signos tipográficos de puntuación. Los sustituyó por las palabras coma, punto, punto y coma, etc. No fue fácil leer aquel libro. Otro ejemplo más reciente es un libro escrito en el lenguaje de los SMS.

http://www.laflecha.net/canales/curiosidades/200401281/

Escrito por el señor Phil Marso que ni siquiera es un defensor del teléfono móvil, pero es una cara conocida, y tiene el estatus de los que no tienen nada que demostrar, así que el editor encantado de tener algo que publicar de este ilustre señor, porque seguro que se vende.

Otros usan la K como signo de identidad, o como provocación graciosa, o como medio de disimular faltas mayores sin tener que esforzarse. Supongo que es una forma de ciscarse en las normas.

Sin embargo, hay gente que escribe con faltas pese a intentar no cometerlas, y que no tienen la intención de castigar a sus lectores. Yo confieso que me está costando mucho la disciplina de hacer de corrector ortográfico y de estilo de mis propios escritos. Es un suplicio infernal, pero también es cierto que con la práctica se va mejorando.

Los problemas con la expresión oral suelen gozar de mayor compresión que los problemas con la expresión escrita. Me refiero a que no solemos tachar de inculto a un gangoso o a un tartamudo por expresarse con dificultad. Entre otras cosas porque lo tienes delante cuando te habla y lo mismo no le sienta bien. Tener mala ortografía no implica necesariamente tener un bajo nivel cultural pero se admite como condición sospechosa. Precisamente por esa condición de sospechoso de incultura, el escritor ha de escribir bien y sin faltas, hay que asumirlo como una cuestión de auto imagen. En un escritor novel es muy importante no causar una mala impresión. Yo hago lo que puedo, pero no estoy dispuesto a gastarme un dineral en correctores profesionales. Como autoeditor, busco ser autosuficiente en el máximo número de temas porque si no, la cosa no funcionará. Mejor o peor yo mismo me estoy corrigiendo mi ortografía, y es una pesadez. Tampoco cometo tantas faltas cuando me esmero ¿Verdad?

Algunos intelectuales se han planteado ya reformar la ortografía.

Cita de ‘elpais.com’

“Gabriel García Márquez tiró hace 10 años, en el primer Congreso Internacional de la Lengua Española en Zacatecas (México), un “mensaje en una botella” sobre la necesidad de “jubilar la ortografía”: plantearse la desaparición de la hache, unificar las bes y las uves, jotas y ges… Esa botella reapareció ayer metafóricamente ante las costas colombianas de Medellín, en la presentación del XIII Congreso de la Asociación de las Academias de la Lengua Española y que, por contenido, lleva camino de convertirse en el más importante para el castellano de los últimos años.” http://www.elpais.com/articulo/cultura/academicos/preparan/nueva/Ortografia/…

También aquí podemos leer la defensa que hace García Marquez de la simplificación de la gramática.

http://www.mundolatino.org/cultura/garciamarquez/ggm6.htm

Conste que yo no me identifico con las opiniones de García Marquez, porque creo que la ortografía está muy bien como está, y porque no creo que nadie deba intentar cambiar algo que simplemente cambia por sí mismo cuando la gente lo usa. La Real academia de la lengua en realidad no es autoridad de nada. Simplemente informa, y si intentara ir más allá se estaría extralimitando. Lo que en mi opinión no está bien, es otorgar a la ortografía un valor tal, que permita prejuzgar al escritor. Una estupidez bien escrita sigue siendo una estupidez, y un maravilloso pensamiento escrito con incorrección sigue siendo maravilloso. Difícilmente un gangoso o un tartamudo se convertirán en buenos oradores, pero sus palabras y sus pensamientos son igual de valiosos. La ortografía es el envoltorio y puedo admitir que tiene su importancia, y más aún en un libro, pero sin un contenido que merezca la pena …, ¿de que sirve?

El pensamiento se describe como una especie voz inaudible en nuestro interior, porque el soporte del pensamiento es el lenguaje hablado.

La calidad de un escritor es la calidad de su pensamiento y nadie comete faltas de ortografía cuando piensa.

Cuando en Internet alguien me reprende por mis faltas de ortografía en tono despectivo u ofensivo, haciendo gala de la peor educación posible, lo que hago es buscar lo que él ha escrito, le busco sus faltas de ortografía y le pongo a caldo, porque todavía no encontré a ningún listillo que no cometa faltas de ortografía. Generalmente la gente escribe rápido en Internet, y su nivel de atención a la ortografía es bastante bajo.

Es evidente que escribir un libro no es lo mismo. Se asume que un libro ha de venir con pocas faltas de ortografía, y es lógico. Es lo mínimo que me recen los lectores, pero yo he visto faltas de ortografía importantes en muchos libros Bestsellers, y tampoco hay que dramatizar, ni sobrevalorar una buena herramienta como la ortografía.

La sabiduría y la soberbia están totalmente reñidas, y el sabio necesariamente ha de ser humilde y tolerante. El que escribe debe poner mucho de su parte, porque lo que escribe va destinado a muchos, pero si el que lee no pone nada de suya, será difícil que asimile gran cosa, porque el sabio aprende incluso de necio, pero el necio no aprenderá ni siquiera del sabio.

Algunos disléxicos famosos fueron:

  • Winston Churchill: Considerable retraso escolar.
  • Albert Einstein: Mentalmente lento según sus profesores. No logró leer hasta lo nueve años.
  • Walt Disney:
  • Agatha Christie: Su familia la consideraba medio retrasada mental.
  • Thomas Edison: Sus profesores y su familia le consideraban un niño estúpido y torpe.

Estos y algunos otros en mayor o menor medida, también con problemas de dislexias o disgrafia son o fueron: Georges Bernard Shaw, Kipling, Hans Christian Andersen, Esther Freud, Agatha Christie, Ernest Hemingway, Pablo Ruiz Picasso, Vincent VanGogh, Leonardo Da Vinci, Mozart, General George S.Patton, Georges Washington, William Childs, Nelson Rockefeller, John F. Kennedy, Robert Kennedy, Eisenhower, Isaac Newton, James Lovelock, Charles Darwin, Galileo, Louis Pasteur,Alexander Graham Bell, Bill Gates, Richard Strauss, Henry Ford, Ronald Davis, Tom Cruise, Johny Deep, Harrison Ford, Marlon Brando, Salma Hayed, Robin Williams, Dustin Hoffman, Jack Nicholson, Fred Astaire, Harry Belafonte, Oliver Reed, Georges Lucas, Tarantino…

La dislexia es sin duda una desventaja, pero no es una desventaja absoluta. Para cierto tipo de problemas, parece que supone algún tipo de ventaja.

No tiene nada de extraño que un disléxico resuelva problemas que muchos otros no aciertan a resolver. Usan el cerebro de otra forma. Yo tenía a mis profesores desconcertados. Tenía malas notas pero cuando el profesor hacía alguna pregunta que se salía de lo normal, el que daba con la respuesta era yo, y más de una vez dejaba alucinado al profesor y al resto de los alumnos. Modestia aparte siempre he tenido una chispa especial para las preguntas difíciles. Me resultó muy útil en el examen de reválida de matemáticas. Me concedieron la gracia de presentarme al examen de reválida, pese al bajo nivel de mis notas y catearon a todos los de mi clase excepto a mí y a otro compañero (quizás también era disléxico). El problema era resolver una ecuación. Recuerdo que era una ecuación que se salía un poco de lo que nos habían enseñado. Había que darse cuenta que podía ser convertida en una ecuación de segundo grado. En la facultad de informática pusieron un problema que la gente tardó unos veinte minutos en resolver. Yo tarde dos minutos. En lugar de plantear un sistema de ecuaciones para cada nodo del circuito eléctrico (un cubo cuyas aristas eran resistencias idénticas) yo empecé a simplificar. Aplasté mentalmente el cubo, eliminé las resistencias que unían puntos con la misma diferencia de potencial y me quedó una cosa súper simple. El profesor y la clase alucinaron con mi forma de resolver el problema. Recuerdo un examen de física que cateó mucha gente. Pusieron un problema de una piedra que caía. La gente estaba acostumbrada a resolver problemas en clase con la bola cae, la bola rueda, la bola choca, y en el examen en lugar de bola pusieron una piedra. ¿Verdad que es gracioso? Pues esto pasó en un parcial segundo de la carrera de informática.

Una cualidad que creo nos caracteriza a los disléxicos y disgráficos, (no a todos claro), es nuestra tenacidad. Necesitamos esa tenacidad. Edison para inventar la bombilla, probó con cien filamentos antes de lograr uno que sirviera.

Personalmente me considero una persona más racional que emocional, y con alto sentido común, o por decirlo de otra forma, considero que no soy demasiado dado al autoengaño. Quizás mi afición a la ciencia ficción en su modalidad ‘hard’ tenga que ver con esto.

Actualmente la educación infantil durante los primeros años antes de aprender a leer, está muy orientada a prevenir la aparición de la dislexia y la disgrafia, y lo cierto es que es un sistema pedagógico muy efectivo. Antes de enseñar a leer y a escribir se les enseña a los críos a comparar unas cosas y otras. A situarse y a situar las cosas correctamente en el tiempo y en el espacio. Conceptos de derecha, izquierda, grande, mediano, pequeño, más grande, más pequeño, el más grande, el más pequeño, último, primero, etc. Con ello se ha logrado minimizar la aparición de fenómenos de la dislexia que se convierten en una carga extra durante un montón de años, aunque no para siempre. Parece que yo nací un poco antes de tiempo, estas cosas no se conocían.

Para terminar quisiera recomendar un librito de ortografía a todos los que como yo, carecen de la facilidad de escribir sin faltas, y que tienen algunas dudas. Es un librito que incide especialmente en esas faltas de ortografía que los correctores ortográficos integrados en los editores no detectan fácilmente. Por ejemplo el acento diacrítico y cosas así.

Es el libro de Santyago Moro. “Cómo escribir correctamente” http://www.lulu.com/content/1259980

Lo normal es que una persona con una ortografía no demasiado mala, y con ayuda de un corrector ortográfico integrado en su editor, evite cometer cierto tipo de faltas, y por el contrario tenga dudas con una serie de palabras que estos correctores ortográficos no detectan. Este libro tiene un enfoque muy práctico porque asume nociones básicas de puntuación y ortografía y se centra en el tipo de dudas que con más frecuencia su autor ha tropezado cuando ha tenido que corregir alguna novela, y yo lo recomiendo.

Share

Esta entrada fue publicada en Autoedición, Todos los artículos y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

63 Respuestas a ¿Hay siempre un inculto detrás de una mala ortografía?

  1. Massiel dijo:

    Me da muchos nervios publicar este comentario puesto que tengo problemas ortográficos. Dicho eso espero no se pongan a comentar todos mis errores.
    Considero muy útil tu escrito, sin embargo muchas de las faltas ortográficas yo la relaciono al sistema de educación, o a problemas asociados con la situacion económica, en mi caso somos 6 hermanos y mi madre trabajaba todo el tiempo procurando nuestro sustento. más allá de eso percibo que los problemas ortográficos traen consigo serias dificultades para el desarrollo profesional de las personas, pues los puestos altos son para personas que sepan escribir correctamente> la verdad admiro mucho a las personas que escriben correctamente y anhelo algún día mis hijas sean de esas personas por eso me esfuerzo por cultivar la lectura e incentivarlas al buen uso de las palabras pero he comprobado que por mucho que te apasione la lectura eso no es garantía de escribir sin faltas ortográficas, me preocupan mucho las escuelas, pues dejan pasar a alumnos con serias deficiencias ortográficas, pero no hay un programa de reforzamiento tampoco estoy diciendo que los niños deben repetir año, estoy diciendo que las escuelas deben abrir espacios donde los y las niñas con estos problemas se sientan identificados y apoyados a mejorar y superar esas dificultades y poder tener las mismas oportunidades a la hora de encontrarnos en el campo laboral

  2. Antonio Castro dijo:

    Afirmar que también se producen errores de ortografía por deficiencias educativas es tan obvio que no merece ningún comentario. Creo que ni siquiera entendiste la pregunta del título.

  3. Joha dijo:

    Para mi no tiene nada que ver la cultura de una persona con la fotografía, pues yo soy de leer mucho sin embargo suelo cometer faltas orrograficas aveces y aveces no , depende de que palabra sea, soy diseñadora gráfica y en mi trabajo se debe tener mucho cuidado con eso me ha pasado en ocasiones que he cometido algún error pero a la próxima ya no se me olvida , consideró que la única forma de aprender a escribir correcta una palabra es equivocándose ! …. No sólo leyendo es muy susceptible

  4. Antonio Castro dijo:

    ¿La próxima ya no se te olvida? En ese caso la culpa de la mala ortografía la tienes tú porque tú misma apuntas a lo fácil que te resulta aprenderla.

    La dislexia es una dificultad específica de aprendizaje cuyo orígen es neurobiológico. Yo no me cambio por ti, prefiero ser disléxico a tener esa mala actitud.

  5. Gracias por ayudarme a legitimar mi criterio a cerca de que detrás de las faltas ortográficas no hay un inculto, tonto a tembao,,,,jejejeje, miren a mi se me escapan, no tan frecuentemente, pero resulta tan inconsciente que cuando las encuentro, me sorprendo y me digo……..Dios como fui capaz de escribirlo así?,,,,,,y esa reflexión surje, no porque me haya dedicado a hacer una revisión o haya usado el corrector, sino, porque al releer un texto el error sorprende mi lectura y en ese momento tengo la conciencia que no esta bien escrito. De ello me río y a quienes me conocen, les advierto que me suele ocurrir y que lo pasen por alto,,,creo que no es cuestión ni siquiera de pedir perdón o excusas,,,,,
    Este articulo lo encontré buscando precisamente enviarles un mensaje a esas personas que se las dan de muy cultas o listillas por “no cometer” esos errores y no se cortan de nada para hacerlo relucir como una gran hazaña……eso me enerva, creo que en esa actitud hay un asunto de falta de educación y a mi juicio es muy desagradable en los términos en que se descalifica a las personas
    Este articulo, es ademas de muy agradable su lectura,,,,muy útil y dignificante, para quienes cometemos involuntariamente errores ortográficos………y que viva el mundo y que sea feliz……..que solo son dos días,,,jejejejej

  6. Yuri Martinez dijo:

    No se que seria de mi vida si no existiera el auto-corrector. No es por falta de esfuerzo, es que no puedo aprender lo que no me interesa por mas que quiera poner atención…he intentado de todo para aprenderme las reglas, repetirlas hasta memorizarlas, inventar pequeñas rimas para ayudar a recordarme tal o cual pero nada, simple y sencillamente mi cerebro rechaza aprender a escribir correctamente. Como envidio a los que se les da esto tan naturalmente y odio lo fácil que es para muchas personas descalificar tus argumentos por errores ortográficos y gramaticales.

  7. He llegado a tu blog a través de un comentario de una página bla, bla
    Soy una friki lectora, ha sido siempre mi punto de evasión y diversión, padezco de una enfermedad que me va deteriorando cognitivamente, (traduzco hay días con no sé escribir ni mi nombre) para mantenerme activa y por prescripción facultativa y familiar cree un blog sobre mi temática favorita.
    No sabes como te entiendo cuando dices que es un suplicio repasar y repasar el texto para intentar ver faltas de ortografía, o expresiones confusas o…
    Me ha encanto esta lectura y te seguiré 😉 Un saludo (espero que sin faltas de ortografía ;))

  8. Antonio Castro dijo:

    Gracias, pero no prometo nada 😉

  9. Rodrigo dijo:

    Saludos, me encano el articulo, me sentí muy identificado pues sufro disgrafia y sufrí dislexia y aun me cuesta mucho la ortografía ademas viví anécdotas muy similares. Y solo por retroalimentación: Medellin no tiene costa y falto una “l” en el refrán del necio y el sabio. 🙂 éxitos.

  10. Ana dijo:

    Solo un disléxico puede entenderte. Solo nosotros podemos entender que digan “es muy lista, pero tarda”. Solo nosotros podemos entender lo que es en un dictado poner el apostrofe delante de la palabra y no detrás, y quedarte mirando sabiendo que algo no marcha.

    Cuando se es pequeño, hay dos maneras de superarlo, aparte de ir muy despacito, dejarlo y pasar de la lectura porque te agobia o empezar sin darse cuenta a hacer lectura rápida o comprensiva. Al hacer lectura rápida, no memorizas los detalles, con lo cual te cuesta más la ortografía. Los que tuvimos una buena educación en ese sentido porque hicimos caligrafía y mucha repetición lo hemos conseguido bastante, los que no tengan ese grado de “adiestramiento” lo tienen crudo, aunque ahora haya corrector.

    En fin, que te he entendido muy bien y tienes mucha razón, hay veces en que no es cuestión de incultura ni de vagancia, y supongo que aparte de la dislexia habrá quien tenga problemas de retentiva debido a otras causas que originen mala memoria fotográfica y habrá quien tenga dislexia pero buena memoria fotográfica.

    Creo que además se suele acompañar de mala orientación espacial, lo cual tampoco ayuda mucho. Todo esto puede conducir a la tenacidad, porque si eres perfeccionista y disléxico, debes ser tenaz, constante y persistente.

    Sobre la manera de ver las cosas y los problemas, acostumbrados a anotar todo muy bien para que no se nos pase nada, seguramente podremos ir más directos a lo esencial de los enunciados y tendremos más capacidad de síntesis. Alguna ventaja teníamos que tener.

  11. Antonio Castro dijo:

    Lo que voy a decir son meras opiniones mías. Nuestra manera de ver las cosas nos permite resolver cierto tipo de problemas que otros no pueden. Sabemos distinguir mejor lo que es importante y lo que no lo es, lo que es más importante de lo que es menos importante, y para asimilar conceptos nuevos necesitamos más esfuerzo porque para fijar un concepto o un dato necesitamos relacionarlo mejor con otros datos previos de nuestra memoria. Vamos consolidando todo lo que asimilamos y por eso nos cuesta más aprender. Gracias a todo eso tenemos una estupenda visión global de las cosas y los árboles no nos impiden ver el bosque.

    En mi caso, mi orientación espacial creo que es es ligeramente superior a lo normal. Gracias por participar con tus comentarios.

  12. Julio Cesar dijo:

    Para mi tus palabras representan una excelente reflexión.
    Desde mi niñez he tenido que lidiar con personas que por cometen pocos errores ortográficos, se consideran una especie de raza superior, y no quiero hacer el cueto muy largo, ya que para escribir lo hago primero desde un programa con corrector.
    Quisiera decir que en la actualidad soy maestro y con mucho orgullo lo digo, tengo un posgrado en educación de adultos y estoy comenzando una maestría en pedagogía critica; sé que es un gran reto para, pero siempre me gusta ver más allá y ampollarme en mis fortalezas, y es que se me da bien eso de trabajar con niños y aunque parezca sorprendente, ayudarlos hasta en ortografía.
    Sé que tengo problema de dislexia pero lo he considerado un problema minúsculo en comparación con muchos maestros sin vocación, sin espíritu noble para la enseñanza, que para mí son más: unos verdugos, etiquetadores de “niños imperfectos”, que juzgan con facilidad, pero no tienen un mínimo de sensibilidad hacia sus problemas y tampoco tienen la intención de ayudar.
    Para mi es más difícil luchar con ellos, que con mi propio problema o el de los miles de niños que año a año son afectados por sus malas actitudes, por no ser tan severos en mi juicio.
    Y les aclaro que no estudio por jactancia ni presunciones, mi sed y mi hambre por el conocimiento, es inspirada por la necesidad de ayudar y de romper esos paradigmas que mucho tienen al respecto.
    Gracias por tus palabras, me han hecho bien.

  13. Antonio Castro dijo:

    Me alegro que te gustara este artículo.El problema es que la gente tiende a simplificar y a clasificar a las personas en categorías, pero la mente humana es muy compleja y ni siquiera tiene sentido hablar de inteligencia porque en realidad ese concepto es muy artificial. Es un cajón de sastre que aglutina muchas habilidades mentales con escasa relación entre ellas.

    Los que nos salimos de lo común corremos el riesgo de ser valorados de una forma que nonos favorece, pero también tenemos la oportunidad de acertar allí donde la mayoría falla, porque hacemos un uso diferente de nuestro cerebro y algunas habilidades mentales se benefician en perjuicio de otras.

    El sabio aprende incluso del tonto pero el tono no aprende ni siquiera del sabio y en esta vida hay demasiado idiota arrogante.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*